ESPLENDOR EN LA HIERBA (Splendor in the Grass)

(USA) Warner Bros / NBI, 1961. 124 min. Color.

G: William Inge. Ft: Boris Kaufman. Mt: Gene Milford. DA: Richard Sylbert. Vest: Anna Hill Johnstone y George Newman. Son: Edward Johnstone y Richard Vorisek. Ms: David Amram. Pr y Dr: Elia Kazan.

Int: Natalie Wood, Warren Beatty, Pat Hingle, Audrey Christie, Barbara Loden, Zohra Lampert, Fred Stewart, Joanna Roos, Sandy Dennis, Gary Lockwood, Jan Norris, John McGovern, Martine Bartlett, Sean Garrison, Phyllis Diller, William Inge.











SINOPSIS:
En la segunda mitad de los años veinte, en una localidad de Kansas, una pareja de estudiantes están profundamente enamorados pero los represivos conceptos morales de la época y la condicionante actitud de los padres les impide consumar sus naturales impulsos sexuales. Finalmente, este asfixiante entorno termina malogrando el romance.











De regreso a la ciudad en el coche de sus dos amigas, Wilma, con su mente navegando por el pasado, se aleja de la vida de Bud para siempre.

COMENTARIO:
En el esquema argumental de ESPLENDOR EN LA HIERBA, Elia Kazan utilizó los elementos de lo que podría entenderse como un melodrama romántico al que, no obstante, revistió con unos ingredientes de carácter social (los efectos del crack del 29) y enfrentamiento generacional que lo transformaría en algo que pretendía un mayor alcance, el de un capítulo más en ese retablo que forman títulos como LA LEY DEL SILENCIO (aunque este film contiene además otras implicaciones), UN ROSTRO EN LA MULTITUD y RÍO SALVAJE. Así, ESPLENDOR EN LA HIERBA le permite efectuar otro retrato en ese recorrido indagatorio de momentos característicos de la evolución americana que en este caso pasa por la estructura y los intersticios de una historia romántico-familiar, la de los Stamper y los Loomis y el saboteado romance de sus vástagos (el puritanismo de una pequeña colectividad acelera ese proceso de desintegración en el que los dos jóvenes protagonistas se ven inmersos) que nos muestra las dramáticas consecuencias de la incomprensión entre padres e hijos. Una temática, por cierto, muy en boga en el cine de los años cincuenta y que estaba presente en grandes títulos como AL ESTE DEL EDÉN (del propio Kazan) y REBELDE SIN CAUSA de Nicholas Ray.

Partiendo de esta premisa argumental, anhelos, represión, ruptura, hundimiento, locura, ruina, suicidio, aceptación del fracaso, el recuerdo como último refugio, sirvieron al director para dar forma a una magnífica película imborrable en nuestra memoria y, por supuesto, una de las mejores en la filmografía del cineasta armenio. El film, sentimental y de gran fuerza emocional, está jalonado de momentos cumbre en los que Kazan era maestro (intensa, emocionante, de un gran lirismo, la memorable secuencia final en la granja) y solo cabría recriminarle cierta tendencia a que cada personaje esté sujeto a la representación de una postura y de que funcionen por contraste (por ejemplo, el conformismo del joven Bud, su inhibición sexual y su manifiesta cobardía quedan resaltados por la actitud desafiante e irrefrenable de su hermana Jinny).

Termino esta breve reseña afirmando que Natalie Wood (que tuvo la fortuna de trabajar a las órdenes de grandes directores y que con ellos solía estar maravillosa) efectuó en ESPLENDOR EN LA HIERBA la mejor actuación de toda su carrera. Tal vez a algunos/as puede sonarles un poco moña, pero los últimos planos de ella en la película siempre consiguen que los ojos se me inunden. No tengo reparos en confesarlo. 

 NINOTCHKA (Ninotchka)

(USA) MGM, 1939. 110 min. BN.

G: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch (y Ernst Lubitsch), basado en una historia original de Melchior Lengyel. Ft: William Daniels. Mt: Gene Ruggiero. DA: Cedric Gibbons y Randall Duell. Vest: Adrian. Ms: Werner R. Heymann. Pr y Dr: Ernst Lubitsch.

Int: Greta Garbo, Melvyn Douglas, Ina Claire, Bela Lugosi, Sig Rumann, Felix Bressart, Alexander Granach, George Gaye, Rolfe Sedan, Edwin Maxwell, Richard Carle, George Tobias, Dorothy Adams, Tamara Shayne, Peggy Moran, Mary Forbes.











SINOPSIS:
En París, un playboy protegido de una aristócrata rusa exiliada tras la revolución bolchevique, termina enamorándose de una estricta comisaria soviética que ha viajado desde Moscú para cerciorarse de que los tres comisarios que la precedieron están cumpliendo su cometido. Pero los “decadentes” encantos de la ciudad del Sena y la perseverancia del atractivo galán que la corteja, irán socavando sus convicciones comunistas.










Una canónica pose de la Garbo, en esta ocasión, para promocionar NINOTCHKA

COMENTARIO:
Imagino que no descubro la rueda si digo que Ernst Lubitsch fue un gran estilista. La clave secreta de ese toque suyo, el llamado “toque Lubitsch” tan difícil de definir, tenía su punto de partida en esa manera juguetona, irónica e inimitable con que satirizaba las debilidades del ser humano en sociedad. Y su elegancia mental le llevaba a originales maneras de abordar las escenas casi siempre diseñadas para suministrar al espectador detalles y sugerencias que lo convirtieran placenteramente en cómplice de lo que ocurría en la pantalla.

En sus comedias, llamémoslas frívolas (varias de comienzos del sonoro con elementos que las situarían dentro del género musical), casi siempre “ambientadas” en algún país europeo, las historias estaban relacionadas esencialmente con el dinero y el sexo, dos cosas que el público (en especial el americano) entendía y valoraba. De ahí, el éxito y popularidad que en general obtuvieron sus películas realizadas en la década de los treinta. 

George Bernard Shaw dijo en cierta ocasión: “Si deseas contarle a la gente la verdad, hazles reir o te matarán”. Supongo que el autor de la divertida parodia anti-nazi SER O NO SER tuvo siempre en cuenta este sabio consejo y ahí están EL DESFILE DEL AMOR, MONTECARLO, UN LADRÓN EN LA ALCOBA, UNA MUJER PARA DOS y otros memorables títulos de su filmografía hablándonos con perspicacia de la realeza, el sexo y el dinero.

En NINOTCHKA -que de alguna manera es una versión de Pygmalion, de una estatua que cobra vida, a través del proceso de transformación de esa comisaria soviética enviada a París-, además de los temas ya mencionados en el párrafo anterior, entra en juego el arte de Lubitsch para desarrollar una malévola y desarmante burla de las ideologías establecidas: comunismo versus capitalismo. Y así tenemos una perfecta y deliciosa comedia -que en su día no fue valorada en su justa medida- en la que se sumaron los talentos de Billy Wilder, Charles Brackett y Lubitsch para conseguir unos resultados que se me antojan insuperables. El ritmo, la brillantez, ligereza y precisión de los diálogos, la elegancia e inventiva de una puesta en es­cena que confió plenamente en la inteligencia (e imaginación) del espectador y todo ello potenciado por esa magia indescriptible que desprende la presencia de Greta Garbo en la pantalla (quién si no Garbo podía haber sacado tanto partido de ese delicioso momento en que contempla con calma la lujosa suite que le está destinada y pregunta “¿Qué parte de la habitación es la mía?”), elevaron esta película a la categoría de obra maestra seminal para todos los que a partir de ella han querido acercarse (mínimamente) al estilo Lubitsch, tan “invi­sible”, elíptico y sencillo en apariencia, pero tan demoledor y eficaz en sus propósitos.

No hay nada como el paso del tiempo y la perspectiva que proporciona, para recolocar cada obra, cada persona, en el lugar que les corresponde. En el caso de NINOTCHKA, nadie dudaría en situar este inmarchitable título de Lubitsch como una de las diez mejores comedias de la Historia del cine.

 LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (Gone with the Wind)

(USA) Selznick International Picture / MGM, 1938-39. 221 min. Color.

Pr: David O. Selznick. G: Sidney Howard (y John Van Druten, Scott Fitzgerald, Jo Swerling y Ben Hecht), basado en la novela de Margaret Mitchell. Ft: Ernest Haller, Ray Rennahan y Lee Garmes. Mt: Hal C. Kern y James E. Newcomb. DP: William Cameron Menzies. DA: Lyle Wheeler. Vest: Walter Plunkett. EE: Jack Cosgrove y Lee Zavitz. Ms: Max Steiner. Dr: Victor Fleming (y George Cukor, Sam Wood, William Cameron Menzies y Reeves Eason).

Int: Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O’Neil, Laura Hope Crews, Victor Jory,  Evelyn Keyes, Harry Davenport, Butterfly McQueen, Ona Munson, Jane Darwell, Ann Rutherford, Alicia Rhett, Ward Bond, George Reeves, Fred Crane, Carroll Nye, Irving Bacon, Mickey Kuhn, Oscar Polk, Frank Faylen.












SINOPSIS:
En 1861, Scarlett O’Hara, una mimada, egoísta y coqueta damita de Georgia flirtea con todos sus pretendientes al tiempo que está enamorada de su caba­lleroso vecino, decidido a casarse con la prima de ella. El estallido de la Guerra Civil y la aparición en la vida de Scarlett de Rhett Butler, un aventurero seductor y adinerado, cambiarán el cómodo devenir de esta mujer, moldeándola en la desgracia y el sufrimiento, el amor y la soledad.











Scarlett: ¡Rhett, si te vas a dónde iré yo, qué podré hacer!
Rhett: Francamente, querida, eso me importa un bledo. 

COMENTARIO:
A estas alturas se ha escrito, estudiado y hablado mucho sobre LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ y probablemente ya se ha dicho (casi) todo sobre esta película, la más famosa de la Historia del cine y sin duda una de las más perfectas y fascinantes, verdadero monumento al sistema de producción de los grandes estudios. Sin embargo, tuvo una gestación larga y tortuosa tan apasionante, por lo menos, como el propio film. Fue el proyecto más ambicioso del gran productor independiente David O. Selznick que invirtió dos años de su vida en culminar contra viento y marea la versión cinematográfica del exitoso “novelón” de Margaret Mitchell. Pese a los avatares, criterios encontrados, problemas de un presupuesto desmesurado y cambios de director, la homogeneidad estilística de la cinta no se vio apenas afectada gracias en buena medida a la controladora determinación de Selznick y a la soberbia y clarificadora concepción visual (que alcanzaba hasta los detalles más nimios) del imaginativo director y diseñador de producción William Cameron Menzies. Lujosa, espectacular y desaforadamente romántica, en suma, estamos ante una joya intemporal y a la vez, un milagro.

Notas a tener en cuenta: pese a que Selznick tenía en mente a Gary Cooper como el actor idóneo para encarnar a Rhett Butler, hubo de renunciar a él ante la negativa tanto de Cooper como de Samuel Goldwyn reacio a cedérselo. Entonces, sus preferencias se dirigieron a Errol Flynn pero la Warner accedía a prestárselo solo si le daba el papel de Scarlett O’Hara a Bette Davis a lo que esta se negó en redondo porque odiaba a Flynn. Por fin, Selznick llegó a un (leonino) acuerdo con la MGM y para alegría de todos, pudo contar con Clark Gable para ese ansiado papel. Ahora ya nadie piensa en Rhett Butler si no es con el rostro de Gable. En cuanto a la tarea de encontrar a la “actriz ideal” para el personaje de Scarlett O’Hara, tras un interminable desfile de candidatas y astutas campañas promocionales como efectuar encuestas con el público conocedor del best-seller, llegaron a circular variadas versiones  sobre el asunto, pero la más plausible se refiere a que durante el rodaje del incendio de Atlanta (por cierto, para esa espectacular secuencia se optó por quemar los gigantescos decorados aún en pie de KING KONG), Myron, el hermano de Selznick, le presentó a la británica Vivien Leigh (que entonces aún no era muy conocida en Estados Unidos) y a partir de ese momento nuestro hombre lo tuvo claro.

El director originalmente elegido, George Cukor, tras meses de consultas y preparación de ese ambicioso proyecto, solo pudo estar poco más de tres semanas al frente del rodaje pues Selznick se dejó convencer por un desconfiado Clark Gable que observó la especial atención prestada por Cukor hacia el personaje de Scarlett, sugiriendo que fuera sustituido por un director más “masculino”. Y así entró en escena Victor Fleming. No obstante, a espaldas de Selznick, Olivia de Havilland y Vivien Leigh acudían al domicilio de Cukor para utilizarle como coach, recibiendo instrucciones precisas de cómo debían afrontar sus personajes.

La impresionante secuencia de Atlanta en llamas fue rodada por B. Reeves Eason, realizador que había dirigido en 1925 la famosa carrera de cuadrigas en el BEN-HUR de Fred Niblo para la que en aquella ocasión utilizó 42 cámaras.   


Estos son los Oscars que ganó
:
película, director, actriz (Leigh), actriz secundaria (Hattie McDaniel), guión, fotografía, dirección artística, montaje. Oscar especial: William Cameron Menzies y David O. Selznick.

ESPLENDOR EN LA HIERBA (Splendor in the Grass) (USA) Warner Bros / NBI, 1961. 124 min. Color. G: William Inge. Ft: Boris Kaufman. Mt: Ge...

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