EL CÁLIDO VERANO DEL SR. RODRÍGUEZ

(Esp) Cooperativa Cinematográfica Atlántida, 1963. 79 min. BN.

Pr: Carlos Grande González. G: Ángel del Castillo. Ft: Eloy Mella. Mt: Alfonso Santacana. DA: Eduardo Torre de la Fuente. Ms: Antón García Abril. Dr: Pedro Lazaga.

Int: José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Agustín González, Esperanza Roy, José Orjas, Félix Dafauce, Adriano Domínguez, Venancio Muro, Manuel Arbó, Erasmo Pascual, Julio Carabias, Lola Lemos, Ángel Álvarez.










SINOPSIS:
Un típico ciudadano español, ante la, para él, feliz coyuntura de que su mujer e hijos han ido de vacaciones a la playa, en su calidad de “rodríguez”, se dispone a pasar un verano loco, liberado de las restricciones ataduras del matrimonio.









Cuando terminan sus frustrados escarceos, nuestro José Rodríguez (José Luis López Vázquez), con un ojo amoratado, retorna resignado a la mediocre rutina de su vida familiar con el consenso de su hogareña esposa Juana (Elvira Quintillá).

COMENTARIO:
Pedro Lazaga fue un director al que entonces y ahora se le suele despachar con apresuramiento, desgana y definiciones estándar. Cierto que en su extensa filmografía (casi un centenar de películas) hay de todo, pero siempre mostró una sabiduría especial -salvando las distancias comparativas que haya que salvar con el nivel de otros realizadores- para saber colocar la cámara en ese lugar preciso en que su presencia "desaparece" para servir al relato de la manera más fluida con movimientos funcionales y equilibrados capaces de atrapar la verdad aunque solo sea por unos instantes.

Cuando algunos queremos prestigiarle solemos acudir a su impresionante CUERDA DE PRESOS (1955), sin embargo, algunas de sus comedias rodadas en los últimos años cincuenta y primeros sesenta del pasado siglo son ejemplos de excelente cine que retrataba entre risas, de manera natural y entrañable, la miseria moral de un país "en desarrollo". No, no voy a hablar de LOS TRAMPOSOS (que lo dejo para otro momento) porque a mí me bastan dos títulos suyos para ejemplificar esto que digo: TRAMPA PARA CATALINA (1962) y EL CÁLIDO VERANO DEL SR. RODRÍGUEZ. En este segundo, asistimos a las patéticas andanzas de un pobre diablo (magnífico José Luis López Vázquez) cuya esposa e hijos se van de vacaciones veraniegas mientras él ha de quedarse en la ciudad por cuestiones de trabajo (¿les suena a LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA?). En sus intentonas de echar una cana al aire aprovechando su coyuntural "libertad" conoce a una putilla algo simple y enferma de los pulmones con la que vivirá situaciones a caballo entre lo patético y lo desopilante y que dibujan una cariñosa caricatura, no por ello menos impactante, de unas vidas perdidas. Por cierto, sin duda con la intención de acentuar las inhibiciones morales del protagonista y sus castradoras cortapisas, el director tuvo el gran acierto de poner el mismo rostro de la esposa a los personajes femeninos (una magnífica Elvira Quintillá por triplicado) con los que nuestro hombrecillo se encuentra en su periplo. Gran película, estupenda comedia y en cualquier caso, digna de ser rescatada del olvido.

WONDER WHEEL –La noria de Coney Island–

(USA) Amazon Studios / Gravier / Perdido, 2017. 101 min. Color.

Pr: Letty & Erika Aronson y Edward Walson. Pr Ej: Mark Attanasio y Ronald L. Chez. Ft: Vittorio Storaro. Mt: Alisa Lepselter. DP: Santo Loquasto. Vest: Suzy Benzinger. EE: Mike Myers. Ms: grabaciones de diversos autores. G y Dr: Woody Allen.

Int: Kate Winslet, Juno Temple, Justin Timberlake, James Belushi, Jack Gore, Stephen Schirripa, Tony Sirico, Geneva Carr, Jenna Stern, Max Casella, David Krumholtz.










SINOPSIS:
En Nueva York, a comienzos de los años cincuenta, las vidas de cuatro adultos y un niño se entrelazan en medio del ajetreo y el bullicio del parque de atracciones de Coney Island: la camarera Ginny, su marido Humpty, Mickey, un joven socorrista que trabaja en la playa y que sueña con convertirse en el autor literario de grandes historias, Carolina, una joven descarriada hija de Humpty en un matrimonio anterior que huye de su marido un mafioso empeñado en matarla y el pequeño Richie, hijo pirómano de Ginny, fruto de su primer matrimonio.









Los planes de futuro se desmoronan y las cosas se han puesto mal para todos. Ginny (Kate Winslet), evadiéndose de su trágica realidad y al borde de la enajenación, se pintarrajea y se pone el vestido que conserva de una de sus representaciones teatrales.

COMENTARIO:
El día que nos falte ese alimento vital, la película anual de Woody Allen, cadencia que se viene espaciando en estos últimos años por dificultades de financiación y razones de edad, el que suscribe sentirá un vacío irrellenable, una inconsolable orfandad que podrá ser parcialmente dulcificada acudiendo al nostálgico placer de revisar una y otra vez todas sus películas. Ahora elijo hablar de WONDER WHEEL, un melodrama tan bello en su diseño formal (portentosa función dramática de la iluminación y el color a través de la irisada fotografía de Vittorio Storaro) como inmisericorde en sus premisas: seres perdidos en esa “tierra de nadie”, atrapados en ese desesperante limbo entre sueño y realidad (el parque de atracciones de Coney Island es la perfecta metáfora). Ginny, la protagonista (maravillosa Kate Winslet), es una abrumada mujer al borde del estallido, actriz frustrada, camarera de profesión en una marisquería de la feria, casada con un patán y angustiada vigilante de un hijo de diez años que expresa su descontento quemando el entorno (literalmente). Ella, si la comparamos con la Cecilia de LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO, carece de recursos escapistas. Aquella, menos exigente consigo misma, se refugiaba en una sala de cine para “vivir” las historias de fantoches representantes de un mundo burbujeante y sofisticado que la ayudaban a olvidar su vida miserable. Ginny solo puede acudir a una botella de ginebra escondida en el fregadero.

Allen nos habla de las jugadas del destino, del pago de los errores y en definitiva de la condición trágica de la vida utilizando esta vez como vicario de su discurso a Mickey, un joven con aspiraciones de escritor que trabaja como socorrista en la playa de Coney Island. Es su voz en off en funciones de narrador la que nos pone en situación de seguir a los personajes si bien en un determinado momento acaba siendo engullido por el devenir de estos e integrado como una figura más en esa rueda de acontecimientos ineludibles. Este Mickey (un insuficiente Justin Timberlake) acaba resultando el personaje más antipático por su acomodaticia postura, por su egoísmo y por esa calculada distancia emocional que establece tanto con Ginny como con Carolina, la desvalida hijastra de ésta, a las que utiliza –sin ser consciente de ello– como meros elementos de inspiración, como fuentes de experiencia y aprendizaje para sus futuras construcciones literarias. Ginny ve en él un inesperado clavo ardiendo al que agarrarse, un atisbo de esperanza, un último tranvía al que subirse, y despierta en ella pasiones que creía olvidadas. Pero el autor no le permitirá esa huída. Tampoco a los demás. WONDER WHEEL es una película sombría y desencantada que roza la impiedad en muchos momentos e impide que el espectador se acomode en previsibles mecanismos que le tranquilicen. El pesimismo del octogenario Woody Allen (cuando rodó esta película tenía 82 años) vuelve a sacudirnos y lo hace sin la vaselina del humor, con una película cuya depuración narrativa le sigue manteniendo –en opinión del que suscribe– como uno de los pocos genios en activo.

 HAY QUE MATAR A B.

(Esp-Suiza) El Imán / Luis Megino P.C. / Taurean Films, 1974. 97 min. Color.

Pr: José Luis Borau, Luis Megino e Irving Lerner. G: José Luis Borau y Antonio Drove. Ft: Luis Cuadrado. Mt: Pablo G. del Amo. DA: Federico G. Mas. Vest: Maiki Marín. Ms: José Nieto. Dr: José Luis Borau.

Int: Darren McGavin, Stephane Audran, Patricia Neal, Burgess Meredith, Walter Coy, Luis Prendes, Perla Cristal, Pedro Díez del Corral, José Nieto, Rina Ottolina, Irving Lerner, Cristina Heredia, Vicente Roca, Luis Induni.







SINOPSIS: En un indeterminado  y convulso país sudamericano, un exiliado húngaro se gana la vida como camionero mientras sueña con días mejores. Su escaso contacto con la realidad le lleva a perderlo todo ante un brutal piquete de huelga. En esta dramática tesitura acabará aceptando la propuesta de una oscura organización para eliminar a una alta personalidad política.







Pal Kovac (Darren McGavin) cree haber encontrado una segunda oportunidad en su quebrada vida... ¿y si las segundas oportunidades no existen para él?

COMENTARIO:
 
El insobornable talento de José Luis Borau, su calibrado estilo narrativo que en HAY QUE MATAR A B. procura situar al espectador en “tierra de nadie”, es decir, manteniéndole a una distancia calculada para no implicarle emocionalmente por identificación con los personajes pero sí permitiéndole comprenderlos en su naturaleza, nos llegaba aquí como una aparente aproximación -pero filtrada por el tamiz del autor- a aquel fenecido buen cine “americano” transmisor de ideas, es decir, un concepto de puesta en escena de un clasicismo desnudo y conciso, sin efectismos ni aderezos, con imágenes de elocuente limpieza capaces en este caso de dibujar nítidamente la inexorable trayectoria de ese individuo (un magnífico Darren McGavin) desplazado, iluso e insolidario en su desarraigo y por lo tanto, utilizable y posteriormente desechable. Los personajes que le ro­dean, los que le aman, los que fingen hacerlo, los que le manipulan, el contexto socio-político en el que todos se mueven, forman una sutil tela de araña sobre él como víctima propiciatoria de una maquinación de la que no es consciente por parte de organizaciones paralelas al poder.

Borau supo integrar las diferentes líneas del relato que interconectan lo íntimo e individual con lo social y colectivo, en un desarrollo narrativo de sintética precisión, tomando además la acertada opción de no ubicar de manera concreta el ámbito geopolítico en que se desarrolla la intriga porque eso hubiera limitado el alcance de lo que se nos cuenta, algo que en realidad podría suceder en cualquier parte. Una decisión que en cierto modo puede emparentar esta película -no descarto estar equivocado- con algunos puntos de la interesante QUEIMADA (1969) de Gillo Pontecorvo.

  EL CÁLIDO VERANO DEL SR. RODRÍGUEZ (Esp) Cooperativa Cinematográfica Atlántida, 1963. 79 min. BN. Pr: Carlos Grande González. G: Ángel d...

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