EL PROFESOR CHIFLADO (The Nutty Professor)

(USA) Paramount / Jerry Lewis Enterprises, 1963. 107 min. Color.

Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: John Woodcock. DA: Hal Pereira y Walter Tyler. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Stella Stevens, Del Moore, Kathleen Freeman, Howard Morris, Elvia Allman, Med Flory, Norman Alden, Buddy Lester, James Ward, Milton Frome, Julie Parrish, Henry Gibson, Gavin Gordon, Celeste Yarnall, Seymour Cassel, Robert Donner, Richard Kiel, Les Brown y su Orquesta.












SINOPSIS:
Julius Kelp es un torpe y acomplejado profesor que imparte clases de química en una universidad, y por su carácter inseguro y tolerante es objeto de constantes burlas por parte de su alumnado hasta que un buen día, tras haber intentado en vano conseguir músculos y encanto por las vías normales, después de muchos experimentos, consigue poner a punto una fórmula químico-mágica cuyos efectos, tras ingerirla, le transforman temporalmente en un apuesto y desinhibido conquistador.









Tras el sorprendente experimento del profesor Julius y su confesión/arrepentimiento final parece que todo vuelve resignadamente a la "normalidad", aunque la furtiva mirada a cámara de Stella y lo que porta en sus tejanos nos insinúe que para ciertas funciones seguirá prefiriendo a Buddy Love.

COMENTARIO:
Generalmente considerada la cumbre creativa en la carrera de Jerry Lewis como realizador, se trata sin duda de la más brillante y redonda de sus películas, la más trabajada. Su puesta en escena, controlada y sabiamente medida, es al mismo tiempo audaz (eso siempre) y original, jalonada de hallazgos, sometida esta vez a la disciplina de un argumento -del que prácticamente había prescindido en los tres films anteriores dirigidos por él, EL BOTONES (The Bellboy, 1960), EL TERROR DE LAS CHICAS (The Ladies Man, 1961) y UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy, 1961)-, que no es sino una inteligente y malévola variación sobre el mito del Doctor Jeckyll y Mister Hyde (probablemente la versión más cercana al espíritu del libro de Stevenson de cuantas se hayan filmado hasta la fecha, a la altura de la extraordinaria EL EXPERIMENTO DEL DR. CORDELIER (1959) de Jean Renoir). Sin traicionar los propósitos del célebre autor, Lewis en compañía de su guionista habitual Bill Richmond, se permite agregarle unas gotitas del mito de Fausto. 

En esta ocasión, para EL PROFESOR CHIFLADO, Jerry Lewis consintió que su habitual personaje -escandalosa víctima de su entorno por esa notoria incapacidad para dominar los objetos y por lo tanto, como ya hemos dicho en otras ocasiones, un imán para los accidentes- se tomara la revancha desde el momento en que logra zafarse de su condición de profesor de química tímido y ridículo -cuando adquiere el aspecto y personalidad del seductor e insolente Buddy Love- mientras el autor juega a filosofar en torno al tema del doble y aprovecha también para arremeter contra esos valores establecidos por la moral tradicional y llegando a satirizar con una buena dosis de crueldad a los representantes de la “normalidad”. Tomemos como ejemplo la delirante secuencia en que Buddy Love entra en el despacho del engolado director de la universidad y apelando a su vanidad acaba escarneciéndole de la manera más sangrante e inmisericorde; un momento que nos remite a los Hermanos Marx en su versión más agresiva.

Una vez más, como en las películas de Lewis dirigidas por Frank Tashlin, aparecen las puyas contra el matriarcado americano (desopilante flashback con los padres de Julius). Asimismo, como era de esperar, la cinta se ve alimentada por una serie de gags inolvidables (Lewis siempre mostró una gran admiración por Stan Laurel a quien homenajeaba siempre que podía), además de la deliciosa presencia de una Stella Stevens, "inocente" y marilynesca, excelentemente dirigida como la rubia encarnación de las reprimidas aspiraciones sexuales del profesor Julius (ojo al malicioso plano final de Stella y su "mercancía" en los bolsillos traseros de sus tejanos). 

UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy)

(USA) Paramount/Jerry Lewis, 1961. 92 min. BN.

Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Stanley E. Johnson. DA: Hal Pereira y Arthur Lonergan. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Brian Donlevy, Howard McNear, Dick Wesson, Robert Ivers, Pat Dahl, Renée Taylor, Rita Hayes, Stanley Adams, Kathleen Freeman, Isobel Elsom, Fritz Feld, Sig Ruman, Felicia Atkins, Regis Toomey, Richard Bakalyan, Milton Frome, Doodles Weaver. Cameos: Lorne Greene, Pernell Roberts, Michael Landon, Dan Blocker.










SINOPSIS:
Un voluntarioso, pero torpe muchacho es colocado como recadero-espía en los estudios cinematográficos Paramutual de Hollywood como pieza que ayude a descubrir de qué sospechosa manera se emplea el dinero. Pero esa mezcla de ingenuidad y curiosidad de nuestro chico irá provocando enormes estropicios pese a su buena voluntad. Sin embargo, el azar quiere que uno de sus involuntarios “sabotajes” le convierta en un astro cómico de la pantalla.









La imprevista repercusión de un concurrido "happening" en los estudios Paramutual saboteado por el descorche de una gigantesca e indomable botella de champán, será el elemento que convierta a Morty S. Tashman (Lewis) en una popular estrella de Hollywood. 

COMENTARIO:
Los tres primeros trabajos de Jerry Lewis como realizador no estuvieron sujetos a la disciplina de un argumento definido por lo que pueden ser considerados (aparte del interés que suscite cada uno de ellos) como ensayos o experimentos que darían paso, con el aprendizaje y evolución de su autor, a obras de mayor redondez. La que ahora nos ocupa, demostró en su momento (junto a ese simple borrador que fue EL BOTONES y sobre todo la revolucionaria EL TERROR DE LAS CHICAS) que Lewis, además de las bien asimiladas enseñanzas de Frank Tashlin (excelente director surgido del cartoon, maestro en la comedia física, a cuyas órdenes trabajó en diversas ocasiones), tenía su universo propio, muy complejo más allá de lo aparencial, y la capacidad de formularlo en imágenes tan originales como desopilantes.

Con UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (la correcta traducción de su título original sería “El chico de los recados”) estamos ante una caricatura salvaje y juguetona que hace de las suyas en los intestinos de un Hollywood corrupto y estupidizado. El ingenuo e inadaptado personaje de Morty S. Tashman (Jerry Lewis) y su destrozona incapacidad de relacionarse con objetos y personas sin provocar catástrofes es el hilo conductor de escenas y set pieces de naturaleza sorprendente (me sobra, no obstante, ese parón que produce la empalagosa secuencia con la marioneta) sin apenas conexión entre sí pero que conforman un mosaico del caos con unos resultados semejantes a los que causaría la irrupción de un perro persiguiendo a un gato en una tienda de figuritas de cristal. Así, la película nos obsequia con momentos inenarrables como el de la escultura de Sansón entre dos columnas cobrando vida y viniéndose abajo por una “insignificante” intervención del joven Morty, o el de éste usurpando sin testigos el sillón del directivo para caricaturizar al gran jefe con un habano entre los dedos, sincronizando su mímica con el ritmo musical de una extraña pieza jazzística (dos años después rodaría una escena muy parecida con una inexistente máquina de escribir en LÍO EN LOS GRANDES ALMACENES, esta vez a las órdenes de Tashlin.

A destacar también en UN ESPÍA EN HOLLYWOOD, si tenemos en cuenta las peculiares características de sus personajes en las dos películas anteriores a esta, el hasta cierto punto sorpresivo interés sexual que aquí muestra por las mujeres (¿debemos interpretarlo como un signo de madurez en la figura lewisiana?). Ahí están varios momentos: Morty mira insistentemente a una chica en bañador con la que se cruza en los estudios, en la parte final cuando ya es una gran estrella llama a las empleadas por su nombre lo que sugiere que las frecuenta, o en especial cuando acompaña a la starlette Serina (la escultural Felicia Atkins) a su casa y la puerta se cierra tras ellos, suponemos que intenta abordarla lo que justifica que la puerta vuelva a abrirse para salir expulsado. Estos aspectos, no obstante, harán eclosión en su magnífica siguiente película, EL PROFESOR CHIFLADO.  

EL TERROR DE LAS CHICAS (The Ladies Man)

(USA) Paramount / York Pictures, 1961. 106 min. Color.

G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Stanley Johnson. DA: Hal Pereira y Ross Bellah. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Pr y Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Helen Traubel, Pat Stanley, Kathleen Freeman, Hope Holiday, George Raft, Buddy Lester, Sylvia Lewis, Jack Kruschen, Gloria Jean, Marty Ingels, Alex Gerry, Doodles Weaver, Madlyn Rhue, Fritz Feld, Del Moore, Harry James y su Orquesta.











SINOPSIS:
Un joven con imán para los accidentes, tocado por un reciente desengaño amoroso, entra a trabajar como "chico para todo" en una coqueta residencia de Hollywood para señoritas aspirantes a actriz. Este hotel está regentado por una antigua dama del teatro que le acoge bajo su protección.












Los problemas se le acumulan al hipersensible Herbert en esa enorme, laberíntica y saturada "casa de muñecas". Abrumado y sin saber cómo escapar de ese feminizado escenario, aquí le vemos subiéndose por las paredes.

COMENTARIO:
Estamos en el año en que se cumple el centenario del nacimiento de Jerry Lewis, un buen pretexto para hablar de él en su faceta de “autor”. Para esta reseña he elegido EL TERROR DE LAS CHICAS (absurdo título español), su segundo trabajo tras el llamémosle ensayo que supuso EL BOTONES (The Bellboy, 1960), como responsable total de sus películas donde se atrevió a llevar aún más lejos algunos de los desarmantes hallazgos ya elaborados o simplemente apuntados en los títulos que rodó con Frank Tashlin.

Una vez que decide dar el paso definitivo de convertirse en realizador, Jerry Lewis rueda tres películas a modo de aprendizaje o ensayo antes de alcanzar el dominio absoluto de la puesta en escena. No obstante, tras EL BOTONES, su primera experiencia y apenas un borrador, nos sorprendía con su segundo trabajo, EL TERROR DE LAS CHICAS, un sorprendente salto hacia arriba que eleva esta película por encima de las otras dos alturas del podio. Estos trabajos forman lo que podría considerarse una trilogía de transición que se completa con la divertidísma pero irregular (algún parón en el ritmo narrativo para dar paso a numeritos sentimentales) UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy).    

Innovadora en su conjugación de elementos visuales, sonoros y espaciales que la componen, casi experimental en algunos momentos, EL TERROR DE LAS CHICAS es una película que muestra como pocas veces hemos visto en la pantalla una utilización tan audaz y creativa del decorado y del color que aquí adquieren una importancia capital, así como la aparición de una temática que coadyuva al conocimiento de Jerry Lewis y que abordará en sucesivos trabajos; hablamos del dificultoso enfrentamiento de su autor/personaje con el universo femenino, en este caso, masivo e invasor como es ese hormiguero matriarcal en el que va a caer nuestro sentimentalmente vapuleado protagonista (ojo a la carga misógina de esta película y algunas otras en su filmografía).

A lo largo de la cinta nos encontramos con aciertos deslumbrantes y de apabullante originalidad cuya enumeración iría desde la grúa elevándose sobre el decorado gigantesco de la diseccionada “casa de muñecas” a modo de la voyeurística mirada de un entomólogo (recordemos algo parecido en LA VENTANA INDISCRETA de Hitchcock), a la delirante e iconoclasta intervención de George Raft (con ese tango en clave homosexual entre él y Jerry), pasando por la extraña, hipnótica, musical y surrealista secuencia en falso blanco y negro con el curioso e infantilizado Herbert H. Heebert (Jerry Lewis) penetrando en la habitación prohibida de la vampírica Miss Cartílago (Sylvia Lewis), o aquella escena en que unas mariposas disecadas echan a volar en cuanto se les abre la vitrina. Logros y apuestas narrativas que prolongaría, como decíamos, en UN ESPÍA EN HOLLYWOOD y que puliría hasta la perfección en la asombrosa EL PROFESOR CHIFLADO, de la que pronto nos ocuparemos. 

EL PROFESOR CHIFLADO (The Nutty Professor) (USA) Paramount / Jerry Lewis Enterprises, 1963. 107 min. Color. Pr: Ernest D. Glucksman y Arth...

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