COMO UN TORRENTE (Some Came Running)

(USA) MGM / Sol C. Siegel, 1958. 137 min. Color. CinemaScope.

Pr: Sol C. Siegel. G: John Patrick y Arthur Sheekman, basado en la novela de James Jones. Ft: William H. Daniels. Mt: Adrienne Fazan. DA: William A. Horning y Urie McCleary. Vest: Walter Plunkett. Ms: Elmer Bernstein. Dr: Vincente Minnelli.

Int: Frank Sinatra, Dean Martin, Shirley MacLaine, Arthur Kennedy, Martha Hyer, Nancy Gates, Leora Dana, Betty Lou Keim, Larry Gates, Steven Peck, Connie Gilchrist, Ned Wever, Denny Miller, Carmen Phillips, William Schallert.













SINOPSIS:
Un hombre desengañado y escéptico, con aptitudes literarias y recién licenciado del ejército, regresa a su ciudad natal tras una prolongada ausencia, con el manuscrito de una novela en su petate. En el autobús que le trae, viaja también una pobre muchacha que le sigue como un perrito sin amo(r). El amargo reencuentro familiar de nuestro hombre propicia su amistad con un jugador profesional y el acercamiento sentimental a una joven profesora que le anima a publicar su novela. Pero su relación con la chica del autobús, perseguida por un chulo mafioso, desencadenará el drama.








Las irrupciones de un chulo mafioso que persigue por celos a Ginnie (Shirley MacLaine), desembocan en un trágico desenlace cuando ella cubre con su cuerpo a Dave (Frank Sinatra), recibiendo la bala destinada a él.

COMENTARIO:
Vincente Minnelli tal vez por su naturaleza de artista culto y refinado, cuando afrontaba un melodrama lo hacía con -digamos- ciertos miramientos, no se entregaba a tumba abierta como lo hicieron, por ejemplo, Clarence Brown, John M. Stahl, Douglas Sirk o Henry King. Ellos, desde ópticas diferentes, no obstante “vivían” sus historias, creían en lo que contaban y lo hacían de manera muy directa e intensa; por el contrario, Minnelli ante el mélo guardaba cierta distancia lo que propiciaba un estilo más contenido (incluso en su ejemplar adaptación de MADAME BOVARY). En consecuencia, lo anteriormente expuesto es aplicable a COMO UN TORRENTE, para mí una de sus obras mayores.

Despojando de polvo y paja la abultada novela de James Jones, el realizador consiguió uno de sus mejores melodramas. Si ya conocéis la película que comento, imaginaos esa misma historia contada por un entregado Sirk; es fácil imaginar que el “desmelene” hubiera sido total y también apasionante, qué duda cabe, aunque no sé si adecuado para el contexto sobre el que se desarrolla la trama. El clima opresivo de esa pequeña ciudad del middle west viene a representar una sociedad muy cuidadosa con las apariencias y definida por un modelo de familia conservador que esconde sus miserias -todo lo inconfesable- bajo un lacado de buenas maneras, ese educado formalismo hipocritón inherente a una reciente prosperidad económica (la acción transcurre en 1948).

Perfecto en todos sus apartados, con unos personajes inolvidables dibujados con delicadeza de trazo y riqueza de matices, el film sostiene en su desarrollo una gradación de acontecimientos en calculado crescendo, hasta desembocar en la portentosa secuencia nocturna en la feria, penúltima en el film. Un climax de nueve minutos durante el que Minnelli exhibe de nuevo su extraordinario talento para el musical (una concepción de puesta en escena aplicada en este caso a una dramática conjunción de órbitas de los personajes que conforman la historia) ofreciéndonos un prodigioso, virtuosista, dramático ballet virado sobre una gama casi infinita de rojos con las enloquecidas carreras del celoso Raymond (Steve Peck) buscando a su chica, Bama (Dean Martin) persiguiéndole a él mientras Dave (Sinatra) ha encontrado la redención con Ginnie (maravillosa Shirley MacLaine en uno de sus personajes más hermosos) y ambos pasean entre la gente describiendo una órbita hasta que finalmente la elipse se cierra.

En la breve escena final en el cementerio, esa coda con la que concluye la película, existe un momento sublime, es de esos instantes de gran intensidad que pocas películas contienen y que consiguen que la recordemos para siempre con un nudo de emoción. Me refiero naturalmente al momento en que por primera vez Bama se quita el sombrero ante la tumba de Ginnie. Memorable.

RIFIFÍ (Du rififi chez les hommes)

(Fr) Indus / Prima / Pathé, 1954. 120 min. BN.

Pr: Pierre Bernard, René Bezard y Henri Bérard. G: Jules Dassin, René Wheeler y Auguste le Breton, basado en la novela de este último. Ft: Philippe Agostini. Mt: Roger Dwyre. DA: Auguste Capellier. Vest: Rosine Delamare. Ms: Georges Auric. Dr: Jules Dassin.

Int: Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel,  Perlo Vita (Jules Dassin), Magali Noel, Janine Darcy, Robert Hossein, Marcel Lupovici, Marie Sabouret, Pierre Grasset, Dominique Maurin, Claude Sylvain, Marcelle Hainia, Marcel Lisieur.













SINOPSIS:
Tony le Stéphanois, un miembro del hampa recién salido de prisión tras cumplir una condena de cinco años, quiere recuperar el prestigio ante sus colegas. La infidelidad de su esposa Mado, liada con Pierre, un vulgar delator, no le ayuda precisamente, pero lo intentará con el robo a una importante joyería minuciosamente planeado y llevado a cabo de manera maestra con la ayuda de sus tres amigos, Jo, Mario y César. Sin embargo, Pierre y sus hermanos tratarán de arrebatarles el botín y las dos bandas se enzarzan en una guerra sin cuartel.












Tony (Jean Servais) ha conseguido rescatar de sus captores al hijo de su amigo Jo (Carl Möhner) pero está gravemente herido. Y además lo ha hecho demasiado tarde para salvar al padre.

COMENTARIO:
Víctima destacada de la persecución de izquierdistas en Hollywood impulsada por el senador Joseph McCarthy a finales de los años cuarenta, Dassin se ve obligado a abandonar Estados Unidos y se refugia en Europa. Tras casi cuatro años de errante paro profesional, reinicia en Francia su interrumpida carrera y lo hace con una película inspirada en un argumento série noire que supo convertir en un minucioso y atmosférico "documental" sobre los personajes que lo protagonizan y sus costumbres, delincuentes a los que muestra en la humanizada, desmitificadora faceta de individuos tridimensionales, concienzudos profesionales con cierto grado de nobleza que ejecutan su trabajo rigurosa y eficazmente, pero atrapados en ese halo de fatalismo que les otorga finalmente una dimensión trágica.

Dassin, con mayor libertad que la que soñó en Hollywood, alcanzaba en esta película cotas de intensidad, fuerza y precisión narrativas que en nada desmerecen de obras maestras como LA JUNGLA DE ASFALTO de Huston, o alguno de los trabajos de su etapa americana (un servidor destacaría, pese a estar rodado en Inglaterra, su anterior trabajo, el extraordinario film negro NOCHE EN LA CIUDAD). Para la Historia han quedado esos didácticos y asombrosos veintiocho minutos que Dassin invierte en la pormenorizada secuencia del robo, sin diálogo alguno ni música, pieza maestra de tempo, precisión y suspense. O también la agónica carrera final de Tony mortalmente herido, conduciendo su coche por las calles de París con un niño de cinco años a su lado jugando con un revólver de plástico. París, esa ciudad que supo retratar en su vertiente más triste, atmosférica y lírica.

Tras este film, una de las cumbres de su carrera, Dassin no volvería a conseguir, pese a intentarlo con films de ampuloso estilo y contenido, ninguna obra de importancia, siguiendo una pendiente descendente jalonada por vehículos, como digo, no exentos de pretensiones, diseñados algunos a la mayor gloria de su esposa Melina Mercouri. Esta decadencia creativa incluiría una triste autoparodia, en referencia a RIFIFI, con la irrelevante TOPKAPI. 

LA FLOR DE MI SECRETO

(Esp) El Deseo / Ciby 2000, 1995. 104 min. Color.

Pr Ej: Agustín Almodóvar. G: Pedro Almodóvar, inspirado libremente en el relato corto "The lovely leave" de Dorothy Parker. Ft: Affonso Beato. Mt: José Salcedo. DA: Wolfgang Burmann. Vest: Hugo Mezcua. Ms: Alberto Iglesias (y grabaciones de Chavela Vargas, Miles Davis, Bola de Nieve y Caetano Veloso). Dr: Pedro Almodóvar.

Int: Marisa Paredes, Juan Echanove, Carmen Elías, Rossy de Palma, Chus Lampreave, Imanol Arias, Joaquín Cortés, Manuela Vargas, Kiti Manver, Jordi Mollà, Nancho Novo, Gloria Muñoz, Juan José Otegui, Alicia Agut.

SINOPSIS: Leo es una mujer que bajo el seudónimo de Amanda Gris, ejerce como escritora de novelas rosas. Vive sola, en perpetua tensión y zozobra por la continuada ausencia del marido, un militar de la OTAN que utiliza sus viajes a Bruselas y Bosnia como pretexto para mantenerse alejado de ella mientras se decide a revelar su intención de abandonarla. Durante una breve escala en el hogar y tras una estúpida discusión, así se lo hace saber. La brutal confirmación de su fracaso matrimonial y el descubrimiento de que su mejor amiga es la amante de su marido, precipita a Leo en un estado de desesperación del que a duras penas logrará emeger con la paciente ayuda de un comprensivo periodista que le ofrece su resignada amistad.


COMENTARIO: Ya entonces, después de TACONES LEJANOS y KIKA, la evolución de Pedro Almodóvar le empujaba a asumir nuevos riesgos, sin permitir que nos acomodáramos en sus identificables formas. En obras anteriores, el autor cedía siempre a esa tendencia suya a la dispersión y superposición de temas y subtramas como guarnición del núcleo argumental, que sin duda servían para “enriquecer” la película pero que, por otro lado, restaban concentración y fuerza a sus trabajos. Sin embargo, en la película que ahora nos ocupa, alcanza el punto de madurez que le otorga un fascinante dominio del lenguaje fílmico, optando sabiamente por un estilo de depurada desnudez, es decir, cada plano contiene los ingredientes y pinceladas imprescindibles en perfecta modulación (elementos del decorado, colores, diálogos, duración del plano), eliminando el polvo y la paja de un guión muy bien construido, en un difícil ejercicio de funambulista, a gran altura y sin red. A este respecto (es solo un apunte), quizás me sobre la breve escena inicial con los doctores interpretados por Jordi Mollà y Nancho Novo.   

En LA FLOR DE MI SECRETO, un denso, intenso y calibrado melodrama femenino, el realizador habla de muchas cosas y lo hace con delicadeza, pasión contenida, trasplantando sus entrañas al personaje de Leo (magistral Marisa Paredes), una mujer fragmentada, solitaria (por abandono), víctima del desamor, de la traición y el engaño, que camina hacia la locura mientras se desdobla en Amanda Gris, escritora de novelas rosas y en Paz Sufrategui, su atacante desde las columnas de “El País”, antes de aceptar la cálida protección, el amor de “amiga” de Angel, el periodista que la pretende.

Sin duda, hasta ese momento estábamos ante la más precisa, nítida y a la vez compleja obra del autor de ÁTAME en la que, una vez más, debemos destacar el portentoso trabajo llevado a cabo con su troupe de intérpretes, de los que sabe extraer los más sutiles, informativos y emocionantes registros. Todos están magistrales, incluyendo a Juan Echanove, en principio una sorprendente pero justificable elección como “pareja imposible” de Marisa Paredes (otro actor, por bien que hubiera estado, no habría servido para los propósitos del director) y que junto a ella, en la secuencia final, Almodóvar aprovecha para rendir un merecido homenaje a RICAS Y FAMOSAS, el postrero y hermoso film de George Cukor. 

LOS IMPLACABLES (The Tall Men, 1955).

(USA) T. Century-Fox, 1955. 121 min. Color. CinemaScope.

Pr: William A. Bacher y William B. Hawks. G: Sidney Boehm y Frank Nugent, basado en la novela de Clay Fisher (Heck Allen). Ft: Leo Tover. Mt: Louis R. Loeffler. DA: Lyle R. Wheeler y Mark-Lee Kirk. Vest: William Travilla. Ms: Victor Young. Dr: Raoul Walsh.

Int: Clark Gable, Jane Russell, Robert Ryan, Cameron Mitchell, Juan García, Harry Shannon, Emile Meyer, Steven Darrell, Will Wright, Robert Adler, Russell Simpson, Mae Marsh, Argentina Brunetti.










SINOPSIS:
Al término de la Guerra de Secesión, dos hermanos texanos viajan al norte en buscan de los campos auríferos de Montana y terminan conduciendo ganado para un individuo al que habían intentado robar. Una bella y bregada mujer, una banda de asaltantes y los indios, irán complicando la situación.









El viaje ha concluido y es hora de repartir ganancias. Un último encuentro entre dos hombres de talla y una intentona de sorpresa que es previsiblemente neutralizada.

COMENTARIO:
La secuencia en la que van sucediéndose los títulos de crédito nos muestra un escarpado paisaje montañoso completamente nevado en el que distinguimos a dos ateridos jinetes avanzando a duras penas sobre sus monturas; en un determinado momento cruzan por delante de un árbol en el que cuelga el cadáver de un hombre ahorcado, se detienen un momento para mirarlo y uno de ellos le dice al otro: “Estamos llegando a la civilización”. Así comienza este espléndido y vigoroso western de estructura absolutamente perfecta, con un excelente e integrador uso del formato Scope en magníficos exteriores y una diáfana y sintética descripción de los personajes completada en su primer tercio y que, no obstante, va enriqueciéndose a medida que avanza la acción (hermosa y evolutiva secuencia con Ben y Nella en la cabaña donde pasan la noche). Peleas, aventura, itinerario, ganado, indios, “hombres de talla” y algunos pequeños apartes de comedia a cargo de la estupenda y sarcástica Jane Russell.

Estamos ante una soberbia cinta que representa lo mejor del género y que apetece revisitar cada cierto tiempo. A este respecto, creo que es el western de Walsh que más me gusta y que nunca me canso de revisar porque con cada nuevo visionado siempre gana. Ah! memorable la frase final de Nathan Stark (Robert Ryan) con la que describe la figura de Ben al sheriff y sus ayudantes: “Es lo que todo niño sueña ser cuando crezca y lo que todo viejo siente no haber sido”. 

  COMO UN TORRENTE (Some Came Running) (USA) MGM / Sol C. Siegel, 1958. 137 min. Color. CinemaScope. Pr: Sol C. Siegel. G: John Patrick y...

Entradas más visitadas