UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy)

(USA) Paramount/Jerry Lewis, 1961. 92 min. BN.

Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Stanley E. Johnson. DA: Hal Pereira y Arthur Lonergan. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Brian Donlevy, Howard McNear, Dick Wesson, Robert Ivers, Pat Dahl, Renée Taylor, Rita Hayes, Stanley Adams, Kathleen Freeman, Isobel Elsom, Fritz Feld, Sig Ruman, Felicia Atkins, Regis Toomey, Richard Bakalyan, Milton Frome, Doodles Weaver. Cameos: Lorne Greene, Pernell Roberts, Michael Landon, Dan Blocker.










SINOPSIS:
Un voluntarioso, pero torpe muchacho es colocado como recadero-espía en los estudios cinematográficos Paramutual de Hollywood como pieza que ayude a descubrir de qué sospechosa manera se emplea el dinero. Pero esa mezcla de ingenuidad y curiosidad de nuestro chico irá provocando enormes estropicios pese a su buena voluntad. Sin embargo, el azar quiere que uno de sus involuntarios “sabotajes” le convierta en un astro cómico de la pantalla.









La imprevista repercusión de un concurrido "happening" en los estudios Paramutual saboteado por el descorche de una gigantesca e indomable botella de champán, será el elemento que convierta a Morty S. Tashman (Lewis) en una popular estrella de Hollywood. 

COMENTARIO:
Los tres primeros trabajos de Jerry Lewis como realizador no estuvieron sujetos a la disciplina de un argumento definido por lo que pueden ser considerados (aparte del interés que suscite cada uno de ellos) como ensayos o experimentos que darían paso, con el aprendizaje y evolución de su autor, a obras de mayor redondez. La que ahora nos ocupa, demostró en su momento (junto a ese simple borrador que fue EL BOTONES y sobre todo la revolucionaria EL TERROR DE LAS CHICAS) que Lewis, además de las bien asimiladas enseñanzas de Frank Tashlin (excelente director surgido del cartoon, maestro en la comedia física, a cuyas órdenes trabajó en diversas ocasiones), tenía su universo propio, muy complejo más allá de lo aparencial, y la capacidad de formularlo en imágenes tan originales como desopilantes.

Con UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (la correcta traducción de su título original sería “El chico de los recados”) estamos ante una caricatura salvaje y juguetona que hace de las suyas en los intestinos de un Hollywood corrupto y estupidizado. El ingenuo e inadaptado personaje de Morty S. Tashman (Jerry Lewis) y su destrozona incapacidad de relacionarse con objetos y personas sin provocar catástrofes es el hilo conductor de escenas y set pieces de naturaleza sorprendente (me sobra, no obstante, ese parón que produce la empalagosa secuencia con la marioneta) sin apenas conexión entre sí pero que conforman un mosaico del caos con unos resultados semejantes a los que causaría la irrupción de un perro persiguiendo a un gato en una tienda de figuritas de cristal. Así, la película nos obsequia con momentos inenarrables como el de la escultura de Sansón entre dos columnas cobrando vida y viniéndose abajo por una “insignificante” intervención del joven Morty, o el de éste usurpando sin testigos el sillón del directivo para caricaturizar al gran jefe con un habano entre los dedos, sincronizando su mímica con el ritmo musical de una extraña pieza jazzística (dos años después rodaría una escena muy parecida con una inexistente máquina de escribir en LÍO EN LOS GRANDES ALMACENES, esta vez a las órdenes de Tashlin.

A destacar también en UN ESPÍA EN HOLLYWOOD, si tenemos en cuenta las peculiares características de sus personajes en las dos películas anteriores a esta, el hasta cierto punto sorpresivo interés sexual que aquí muestra por las mujeres (¿debemos interpretarlo como un signo de madurez en la figura lewisiana?). Ahí están varios momentos: Morty mira insistentemente a una chica en bañador con la que se cruza en los estudios, en la parte final cuando ya es una gran estrella llama a las empleadas por su nombre lo que sugiere que las frecuenta, o en especial cuando acompaña a la starlette Serina (la escultural Felicia Atkins) a su casa y la puerta se cierra tras ellos, suponemos que intenta abordarla lo que justifica que la puerta vuelva a abrirse para salir expulsado. Estos aspectos, no obstante, harán eclosión en su magnífica siguiente película, EL PROFESOR CHIFLADO.  

EL TERROR DE LAS CHICAS (The Ladies Man)

(USA) Paramount / York Pictures, 1961. 106 min. Color.

G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Stanley Johnson. DA: Hal Pereira y Ross Bellah. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Pr y Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Helen Traubel, Pat Stanley, Kathleen Freeman, Hope Holiday, George Raft, Buddy Lester, Sylvia Lewis, Jack Kruschen, Gloria Jean, Marty Ingels, Alex Gerry, Doodles Weaver, Madlyn Rhue, Fritz Feld, Del Moore, Harry James y su Orquesta.











SINOPSIS:
Un joven con imán para los accidentes, tocado por un reciente desengaño amoroso, entra a trabajar como "chico para todo" en una coqueta residencia de Hollywood para señoritas aspirantes a actriz. Este hotel está regentado por una antigua dama del teatro que le acoge bajo su protección.












Los problemas se le acumulan al hipersensible Herbert en esa enorme, laberíntica y saturada "casa de muñecas". Abrumado y sin saber cómo escapar de ese feminizado escenario, aquí le vemos subiéndose por las paredes.

COMENTARIO:
Estamos en el año en que se cumple el centenario del nacimiento de Jerry Lewis, un buen pretexto para hablar de él en su faceta de “autor”. Para esta reseña he elegido EL TERROR DE LAS CHICAS (absurdo título español), su segundo trabajo tras el llamémosle ensayo que supuso EL BOTONES (The Bellboy, 1960), como responsable total de sus películas donde se atrevió a llevar aún más lejos algunos de los desarmantes hallazgos ya elaborados o simplemente apuntados en los títulos que rodó con Frank Tashlin.

Una vez que decide dar el paso definitivo de convertirse en realizador, Jerry Lewis rueda tres películas a modo de aprendizaje o ensayo antes de alcanzar el dominio absoluto de la puesta en escena. No obstante, tras EL BOTONES, su primera experiencia y apenas un borrador, nos sorprendía con su segundo trabajo, EL TERROR DE LAS CHICAS, un sorprendente salto hacia arriba que eleva esta película por encima de las otras dos alturas del podio. Estos trabajos forman lo que podría considerarse una trilogía de transición que se completa con la divertidísma pero irregular (algún parón en el ritmo narrativo para dar paso a numeritos sentimentales) UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy).    

Innovadora en su conjugación de elementos visuales, sonoros y espaciales que la componen, casi experimental en algunos momentos, EL TERROR DE LAS CHICAS es una película que muestra como pocas veces hemos visto en la pantalla una utilización tan audaz y creativa del decorado y del color que aquí adquieren una importancia capital, así como la aparición de una temática que coadyuva al conocimiento de Jerry Lewis y que abordará en sucesivos trabajos; hablamos del dificultoso enfrentamiento de su autor/personaje con el universo femenino, en este caso, masivo e invasor como es ese hormiguero matriarcal en el que va a caer nuestro sentimentalmente vapuleado protagonista (ojo a la carga misógina de esta película y algunas otras en su filmografía).

A lo largo de la cinta nos encontramos con aciertos deslumbrantes y de apabullante originalidad cuya enumeración iría desde la grúa elevándose sobre el decorado gigantesco de la diseccionada “casa de muñecas” a modo de la voyeurística mirada de un entomólogo (recordemos algo parecido en LA VENTANA INDISCRETA de Hitchcock), a la delirante e iconoclasta intervención de George Raft (con ese tango en clave homosexual entre él y Jerry), pasando por la extraña, hipnótica, musical y surrealista secuencia en falso blanco y negro con el curioso e infantilizado Herbert H. Heebert (Jerry Lewis) penetrando en la habitación prohibida de la vampírica Miss Cartílago (Sylvia Lewis), o aquella escena en que unas mariposas disecadas echan a volar en cuanto se les abre la vitrina. Logros y apuestas narrativas que prolongaría, como decíamos, en UN ESPÍA EN HOLLYWOOD y que puliría hasta la perfección en la asombrosa EL PROFESOR CHIFLADO, de la que pronto nos ocuparemos. 

AMOR (Amour)

(Fr-Al-Austria) Les Films du Losange / X Filme Creative Pool / Wega Film, 2012. 127 min. Color.

Pr: Margaret Ménégoz, Michael Katz y Stefan Amdt. Ft: Darius Khondji. Mt: Nadine Muse y Monika Willi. DA: Jean-Vincent Puzos. Vest: Catherine Leterrier. Son: Guillaume Sciama. Ms: clásicos. G y Dr: Michael Haneke.

Int: Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, Alexandre Tharaud, William Shimell, Ramon Agirre, Rita Blanco, Carole Franck, Dinara Drukanova.








SINOPSIS:
Georges y Anne, profesores de música jubilados, forman un matrimonio culto de clase acomodada y viven solos en un piso parisino. Una mañana, mientras desayunan, ella sufre un ictus cerebral que le paraliza parte del cuerpo. A partir de ese momento, su situación irá deteriorándose y el marido, habiendo prometido a su esposa que jamás la llevará a un hospital o a una residencia, sino que siempre permanecerá a su lado, deberá ocuparse de ella en todos los menesteres. Un trabajo agotador que someterá la relación de pareja a una dura existencia.








En esta imagen vemos al director Michael Haneke en pleno rodaje comentando con Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant algún pasaje del guión.

COMENTARIO:
Acudí a ver esta película bajo mi entera responsabilidad, desoyendo las severas advertencias de una querida persona a quien le gusta el cine casi tanto como a mí y que siendo conocedora por aquellas fechas del doloroso trance por el que atravesaba mi vida. Ella aún no había podido reponerse del impacto que le causó la cinta de Haneke. Bien, agradeciéndole su encomiable afán protector, hubiera, sin embargo, resultado imperdonable que yo renunciara a la película en cuestión para salvar mi equilibrio emocional.

Ciertamente, el visionado de AMOR golpea al espectador en lo más profundo, en esa zona de nuestro ser que pretendemos blindar y cuya entrada cegamos para evitar en nuestra vida cotidiana la filtración de la verdad terrible que conlleva nuestro paso por el mundo. La película habla de la vejez y el deterioro, del dolor y la enfermedad, de la soledad e indefensión ante la adversidad, pero, sobre todo, habla del cariño, el amor y la ternura, de la compasión.

Ya desde ese arranque que nos libera de la intriga descubriéndonos el desenlace trágico de la historia, la opción de Michael Haneke no puede ser más ética. Pero esa mirada honrada y desnuda (largos planos fijos, limpios, respetuosos y a la vez implacables que recogen la acción sin apostillarla) conlleva no renunciar a la terrible dureza de unas imágenes que muestran con la precisión quirúrgica de un láser la magnitud de la tragedia, tanto física como moral, en que se ven atrapados esos dos octogenarios, él y ella, antiguos profesores de música que han compartido una vida en común, que se aman y se respetan y que al final de sus vidas se ven succionados, entre las paredes de su casa, por un abismo en el que son gradualmente despojados de su dignidad.

Un factor esencial en el impactante resultado de esa puesta en escena frontal es la presencia de unos intérpretes que transmitieran toda la (lacerante) verdad de sus personajes. La dimensión física que imprimen los rescatados Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva (no encuentro adjetivos que hagan justicia a su impresionante trabajo) a ese matrimonio formado por Georges y Anne, resulta determinante y sobre ellos recae en buena medida la noqueante fuerza de muchos momentos de esta reflexiva, concienciadora, imprescindible obra maestra. 

UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy) (USA) Paramount/Jerry Lewis, 1961. 92 min. BN. Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jer...

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