LOS IMPLACABLES (The Tall Men, 1955).

(USA) T. Century-Fox, 1955. 121 min. Color. CinemaScope.

Pr: William A. Bacher y William B. Hawks. G: Sidney Boehm y Frank Nugent, basado en la novela de Clay Fisher (Heck Allen). Ft: Leo Tover. Mt: Louis R. Loeffler. DA: Lyle R. Wheeler y Mark-Lee Kirk. Vest: William Travilla. Ms: Victor Young. Dr: Raoul Walsh.

Int: Clark Gable, Jane Russell, Robert Ryan, Cameron Mitchell, Juan García, Harry Shannon, Emile Meyer, Steven Darrell, Will Wright, Robert Adler, Russell Simpson, Mae Marsh, Argentina Brunetti.










SINOPSIS:
Al término de la Guerra de Secesión, dos hermanos texanos viajan al norte en buscan de los campos auríferos de Montana y terminan conduciendo ganado para un individuo al que habían intentado robar. Una bella y bregada mujer, una banda de asaltantes y los indios, irán complicando la situación.









El viaje ha concluido y es hora de repartir ganancias. Un último encuentro entre dos hombres de talla y una intentona de sorpresa que es previsiblemente neutralizada.

COMENTARIO:
La secuencia en la que van sucediéndose los títulos de crédito nos muestra un escarpado paisaje montañoso completamente nevado en el que distinguimos a dos ateridos jinetes avanzando a duras penas sobre sus monturas; en un determinado momento cruzan por delante de un árbol en el que cuelga el cadáver de un hombre ahorcado, se detienen un momento para mirarlo y uno de ellos le dice al otro: “Estamos llegando a la civilización”. Así comienza este espléndido y vigoroso western de estructura absolutamente perfecta, con un excelente e integrador uso del formato Scope en magníficos exteriores y una diáfana y sintética descripción de los personajes completada en su primer tercio y que, no obstante, va enriqueciéndose a medida que avanza la acción (hermosa y evolutiva secuencia con Ben y Nella en la cabaña donde pasan la noche). Peleas, aventura, itinerario, ganado, indios, “hombres de talla” y algunos pequeños apartes de comedia a cargo de la estupenda y sarcástica Jane Russell.

Estamos ante una soberbia cinta que representa lo mejor del género y que apetece revisitar cada cierto tiempo. A este respecto, creo que es el western de Walsh que más me gusta y que nunca me canso de revisar porque con cada nuevo visionado siempre gana. Ah! memorable la frase final de Nathan Stark (Robert Ryan) con la que describe la figura de Ben al sheriff y sus ayudantes: “Es lo que todo niño sueña ser cuando crezca y lo que todo viejo siente no haber sido”. 

LA FIERA DE MI NIÑA (Bringing Up Baby)

(USA) RKO, 1938. 102 min. BN.

G: Dudley Nichols y Hagar Wilde, basado en la novela de Hagar Wilde. Ft: Russell Metty. Mt: George Hively. DA: Van Nest Polglase y Perry Ferguson. Vest: Howard Greer. Ms: Roy Webb y Max Steiner (sin acreditar). Pr y Dr: Howard Hawks.

Int: Cary Grant, Katharine Hepburn, Charles Ruggles, May Robson, Barry Fitzgerald, George Irving, Walter Catlett, Fritz Feld, Jack Carson, Leona Roberts, Ward Bond, Virginia Walker, John Kelly.









SINOPSIS:
Una impulsiva y torbellinesca joven, sin apenas proponérselo, complica la programada existencia de un paleontólogo por el que se siente atraída. Sus destructivos métodos de conquista arrastrarán a nuestro sufrido hombre a situaciones demenciales que darán al traste con todos sus esquemas.








Nuestra impulsiva Susan (Katharine Hepburn), en lo alto de una escalera, está a punto de provocar otra catástrofe. David (Cary Grant) que ha recuperado el último hueso que le faltaba a ese esqueleto de brontosaurio, acabará claudicando.

COMENTARIO:
Comedia seminal que a lo largo de las ocho décadas transcurridas desde su realización ha servido de faro a infinidad de guionistas y directores dispuestos a “chupar rueda” de su magistral diseño y resolución. Por ejemplo, Peter Bogdanovich en ¿QUÉ ME PASA, DOCTOR? (What's Up Doc, 1972) y James Foley en ¿QUIÉN ES ESA CHICA? (Who's That Girl?, 1987). La de Hawks es una cinta redonda, divertidísima en su delirante trama y ritmo endiablado, donde todo y todos (en un mundo que parece diseñado por Lewis Carroll) van en contra de las leyes de la lógica, salvo el pobre paleontólogo David Huxley (Cary Grant), anonadada víctima del azar que patalea inútilmente en el interior del torbellino por el que ha sido arrastrado y engullido.

Con todos los elementos funcionando con la precisión de un mecanismo de relojería, pero también con la frescura de algo que “nace” en el instante en que lo vemos, Hawks se entregó a ese juego que tanto le gustaba consistente en desarbolar al macho frente a la mujer resolutiva y sin corsés hasta la práctica inversión de roles, tema que llevó aún más allá, diez años después, en LA NOVIA ERA ÉL y que no abandonaría hasta su última comedia, SU JUEGO FAVORITO, para la que, por cierto, intentó sin conseguirlo que fuera de nuevo Cary Grant (por aquellos años el actor rechazó varias ofertas en razón de sentirse demasiado mayor para los personajes que le ofrecían) quien sufriera los envites, ahora por duplicado, de Paula Prentiss y Maria Perschy. Como todos sabemos, el acosado personaje lo heredó Rock Hudson. 

 UN HOMBRE DE HOY (WUSA, 1970)

USA) Paramount / Mirror / Coleytown / SR, 1970. 116 min. Color. Panavision.

Pr: Paul Newman y John Foreman. G: Robert Stone, basado en su novela “Hall of Mirrors”. Ft: Richard Moore. Mt: Bob Wyman. DP: Philip Jefferies. Vest: William Travilla. Ms: Lalo Schifrin. Can “Glory Road”: Neil Diamond. Dr: Stuart Rosenberg.

Int: Paul Newman, Joanne Woodward, Laurence Harvey, Anthony Perkins, Pat Hingle, Cloris Leachman, Don Gordon, Michael Anderson Jr., Bruce Cabot, Moses Gunn, Wayne Rogers, Robert Quarry, Clifton James, Jim Davis, Diane Ladd, David Huddleston.









SINOPSIS:
Un trotamundos llega a Nueva Orleans, se instala en un hotelucho donde entrará en contacto con varios inadaptados y consigue trabajo como locutor en una importante emisora local. Pero nuestro hombre terminará descubriendo que esta emisora resulta ser el instrumento de una organización de ultra derecha con ambiciosos y siniestros planes de futuro para el país.









He aquí el carismático cuarteto que encabeza el casting: Rainey (Anthony Perkins), Reinhardt (Paul Newman), Geraldine (Joanne Woodward) y Farley (Laurence Harvey).

COMENTARIO:
Stuart Rosenberg puede ser incluido en aquel grupo de directores forjados en la televisión y que fueron saltando al cine a partir de mediados de los años cincuenta en el que destacaron tipos como Martin Ritt, Sydney Pollack, Arthur Penn, Sidney Lumet, Delbert Mann, John Frankenheimer, Sam Peckinpah y Robert Altman. La cinta de Rosenberg que nos ocupa se apoya en un inquietante discurso sobre el fascismo imperante en amplios y poderosos sectores de la sociedad norteamericana (mejor abonado en los estados del sur) aviesamente camuflado en las orquestadas manifestaciones de un patriotismo garrulo, radical e intolerante.

Película incomodante para muchos, fue ninguneada por el público y la crítica de la época. No obstante, pese a sus numerosos puntos de interés, el visionado de UN HOMBRE DE HOY (¡vaya título idiota elegido para su exhibición en España!) acaba provocando un cierto sentimiento de extrañeza por las enmarañadas ramificaciones de su tronco argumental (los descreídos tratando de sacar tajada sin importarles qué amo les paga, las fuerzas de ultra derecha tratando de eliminar las ayudas sociales a los más desfavorecidos, medios de comunicación manipuladores, complots políticos) a lo que también contribuye una alambicada puesta en escena y el hecho lamentable de una radical poda de escenas respecto a la versión primitiva que al parecer superaba las tres horas. En cualquier caso, estamos ante un film habitado por patéticos perdedores, pobres diablos manejables y manejados que deambulan errantes en un escenario que no les pertenece y que sería algo así como el vestíbulo de un próximo mundo peor.

Escribía este texto hace más de cuatro décadas para la desaparecida revista “Thea” (aguantó siete números) y ahora, en estos últimos años, podemos comprobar cómo los contenidos de UN HOMBRE DE HOY, en pleno “trumpismo” rampante, recuperan una vigencia casi profética cuando vemos desperezarse con salvajes resoplidos a ese monstruo en apariencia adormecido que convulsiona el presente de Estados Unidos con sus zarpazos.

Antes de cerrar este breve comentario deseo destacar entre el excelente reparto que reúne esta película, el esforzado trabajo de Anthony Perkins y la impresionante composición que Joanne Woodward hace de esa malhadada Geraldine.

LOS IMPLACABLES (The Tall Men, 1955). (USA) T. Century-Fox, 1955. 121 min. Color. CinemaScope. Pr: William A. Bacher y William B. Hawks. G...

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