TIERRA DE FARAONES (Land of Pharaohs)

(USA) Warner Bros. / Continental Co., 1954-55. 106 min. Color. CinemaScope.

G: William Faulkner, Harry Kurnitz y Harold Jack Bloom. Ft: Lee Garmes y Russell Harlan. Mt: Rudi Fehr y Vladimir Sagovsky. Vest: Mayo (Antoine Malliarakis). DA: Alexandre Trauner. Ms: Dimitri Tiomkin. Pr y Dr: Howard Hawks.

Int: Jack Hawkins, Joan Collins, Dewey Martin, Alexis Minotis, James Robertson Justice, Luisa Boni, Sydney Chaplin, James Hayter, Kerima, Piero Giagnoni, Gianfranco Bellini.











SINOPSIS:
En el antiguo Egipto, unos 2.800 años antes de Cristo, el faraón Kéops tras numer­o­sas y victoriosas campañas militares, piensa en construir un gran monumento mortuorio en forma de pirámide donde, llegada la hora, sería enterrado junto a sus tesoros, que según la creencia le servirían como credenciales para la "segunda vida". No obstante, le preocupan los ladrones de tumbas y contrata los servicios de un arquitecto capaz de diseñar el sistema perfecto para impedir el acceso. Pero a su joven y ambiciosa esposa no le gusta la idea de que su marido, una vez muerto, se lleve con él todos los tesoros y buscará la forma de...

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Parece que con la muerte del faraón los planes de la perversa Nellifer (Joan Collins) han llegado a feliz término. Pero se le pasó por alto un último "pequeño requisito".

COMENTARIO:
Un film considerado por muchos, quizá por su carácter exótico y colosal, como atípico en la trayectoria de Howard Hawks. Es posible, pero sólo aparentemente pues contiene elementos muy valiosos y en relación directa con el resto de su obra. Representó, eso sí, el primer gran fracaso comercial en la carrera de Hawks (algo que aún hoy no he logrado entender) y tanto es así que el autor de TENER Y NO TENER no supo encajarlo bien y abandonó Hollywood para perderse por ahí, viajando a Europa donde permaneció cerca de cuatro años “vagabundeando”. Luego regresaría al redil y reanudó su actividad rodando RIO BRAVO.

En cualquier caso, se trata de la mejor película (junto con FARAÓN de Jerzy Kawalerowicz y en cierta medida,CLEOPATRA de Mankiewicz) que jamás se rodó sobre los antiguos egipcios. Didáctica y concisa en su espectacularidad, meridiana y directa en su limpia narrativa, llega a resultar un magnífico documental sobre el sistema de trabajo en el Egipto de los faraones y las ingeniosas técnicas de construcción de aquellas gentes. Y todo ello -con unos guionistas de excepción- dando forma a un apasionante melodrama mortuorio-pasional que se "cierra" (nunca mejor empleada esta expresión) con una impresionante secuencia final. Entre todas las (creo que evidentes) virtudes de la película, para la Historia habrá quedado una bellísima, sibilina y muy, muy malvada Nellifer-Joan Collins.

 SYNANON

(USA) Columbia, 1965. 106 min. BN.

G: Ian Bernard y S. Lee Pogostin. Ft: Harry Stradling. Mt: David Wages. DA: Philip M. Jefferies. Vest: Kathleen McCandless. Ms: Neal Hefti. Pr y Dr: Richard Quine.

Int: Edmond O’Brien, Stella Stevens, Chuck Connors, Alex Cord, Richard Conte, Eartha Kitt, Barbara Luna, Alejandro Rey, Richard Evans, Bernie Hamilton.









SINOPSIS:
Historias y problemas surgidos entre algunos internos voluntarios de una insti­tución californiana (Synanon House) para la rehabilitación de personas drogodependientes, mientras su director lucha a su vez por demostrar la utilidad del establecimiento frente a un posible cierre.








Stella Stevens con esta película abandonaba sus papeles de rubita ingenua y encantadora que crearon Minnelli y Jerry Lewis a través de EL NOVIAZGO DEL PADRE DE EDDIE y EL PROFESOR CHIFLADO.

COMENTARIO:
Qué llevó a Quine a hacer esta película? Se le ocurrió a él la idea de rodarla? De no ser así, ¿por qué aceptó un trabajo tan poco prometedor de cara a la taquilla, asumiendo incluso la producción, sobre todo después de sus dos anteriores y exitosas comedias? ¿Fue un acto autopunitivo tras el fracaso sentimental con su musa Kim Novak? Supongo que no porque a la gatuna rubia ya le había "dedicado" la revanchista y misógina (pero genial) CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA. Estas rasposas interrogantes surgen de mi admiración por el autor de UN EXTRAÑO EN MI VIDA (Strangers When We Meet). Sólo por eso. 

En fin, centrémonos en SYNANON, película en la que el director optó por una puesta en escena un tanto estática que produce claustrofobia a lo que contribuye una tenebrista fotografía en blanco y negro. Diseñada sobre la base de un guión que rebosa inquietudes didácticas, tal vez después de todo, movida por buenas intenciones pero fallida en el método y que, insisto, resulta una insólita elección viniendo de quien viene. Con lo expresado no insinúo que la película carezca de interés; lo tiene empezando por su sorpresiva naturaleza. 

Tras una carrera en la que abundaron brillantes trabajos, especialmente en el campo de la comedia, Richard Quine, precisamente a partir de este título que ahora se reseña, inició una repentina e irreversible decadencia que le llevaría a realizar trabajos de decreciente interés que le llevaron a una paalización de su carrera. Abandonado por la industria, acabó dirigiendo un par de episodios de la serie “Colombo”, y tras varios años en el paro, olvidado de todos, acabó suicidándose en su apartamento de Los Angeles. Triste e injusto final para el inspirado autor de ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA (Bell, Book and Candle, 1958), UN EXTRAÑO EN MI VIDA (Strangers When We Meet, 1960), ENCUENTRO EN PARÍS (Paris When It Sizzles, 1963) y otras muchas horas de placer fílmico.

Nota: esta reseña la escribí hace años y la he desempolvado para la ocasión. Lo cierto es que se trata de una película arrinconada en su día por la Columbia, que tuvo una corta y lastimosa carrera comercial en Estados Unidos y que en muy pocos países se ha podido estrenar. En España, nunca, salvo una sesión en la Filmoteca madrileña donde un servidor la descubrió hace un par de décadas en el curso de un incompleto ciclo dedicado al pobre Quine.

ATRAPA A UN LADRÓN (To Catch a Thief)

(USA) Paramount, 1954. 97 min. Color. VistaVision.

G: John Michael Hayes, basado en la novela de David Lodge. Ft: Robert Burks. Mt: George Tomasini. DA: Hal Pereira y Joseph McMillan Johnson. Vest: Edith Head. Ms: Lyn Murray. Pr y Dr: Alfred Hitchcock.

Int: Cary Grant, Grace Kelly, Jessie Royce Landis, John Williams, Brigitte Auber, Charles Vanel, René Blancard, Jean Martinelli, Roland Lesaffre, John Alderson, Georgette Anys, Steven Geray.












SINOPSIS:
Para alejar las sospechas que recaen sobre él por el continuado robo de joyas en hoteles de lujo, un ex-ladrón de guante blanco que vive su retiro en la Riviera francesa, se verá obligado a intentar atrapar a otro ladrón que imita su antiguo e inconfundible estilo. Pero también entrarán en juego una atractiva rubia y su madre llegadas de Estados Unidos para unas vacaciones en la Costa Azul.











En los últimos treinta segundos de la película Frances exige boda a un reticente Robie que no desea perder su libertad, pero cuando le notifica que su madre vivirá con ellos, nuestro hombre entra en pánico. 

COMENTARIO:
La película parte de ese esquema tan hitchcockiano como es el equívoco en la culpabilidad adjudicada a un hombre, en este caso, John Robie (Grant), un antiguo ladrón de joyas, sacado de su plácido retiro en la Costa Azul por unos hechos que, en virtud de su pasado, le involucran en algo a lo que es ajeno. Luego están las dos mujeres enamoradas de él (un triángulo inverso al de ENCADENADOS). Frances, la altiva millonaria norteamericana (Grace Kelly), nos es presentada casi como una estatua griega, bella, fría e inmóvil, pose de la que se desprende cobrando vida con ese inesperado y dominante beso a Robie en el pasillo del hotel, resuelto por Hitchcock mediante un plano tan bello como desestabilizador. Y Danielle (Brigitte Auber), una muchacha de sibilino proceder que esconde a duras penas su vengativa agresividad al ver no correspondidos sus sentimientos hacia Robie. Así, podemos considerar esta elegante película como un thriller ligero, mundano, jalonado con numerosos y brillantes toques de comedia ácida que entre sonrisas nos empuja a reflexionar -una vez más en el cine de Hitchcock- sobre la dificultad de las relaciones amorosas.

El autor de CRIMEN PERFECTO trabajaba por tercera vez con su rubia favorita, la bellísima y enga­ñosamente glacial Grace Kelly, cuya presencia fue sin duda la inspiración para dos o tres audaces, en su época, metáforas sexuales (el paralelo crescendo de besos en el sofá de la habitación del hotel con el de los fuegos artificiales) y la inevitable rúbrica misógina en ese avieso último plano como desenlace “feliz” (léase castrador para el pobre John Robie). En suma, una película deliciosa y apasionante con el impagable plus de tener a Cary Grant dentro, actor al que el maestro inglés acudía con frecuencia. 

  TIERRA DE FARAONES (Land of Pharaohs) (USA) Warner Bros. / Continental Co., 1954-55. 106 min. Color. CinemaScope. G: William Faulkner, H...

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