TRES EN UN SOFÁ (Three on a Couch)

(USA) Columbia/Jerry Lewis Productions, 1966. 109 min. Color.

G: Samuel Taylor y Bob Ross, basado en una historia de Arne Sultan y Marvin Worth. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Russell Wiles. DA: Howard Bristol y Leo K. Kuter. Vest: Moss Mabry y Sy Devore. Ms: Louis Brown. Pr y Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Janet Leigh, James Best, Mary Ann Mobley, Gila Golan, Leslie Parrish, Kathleen Freeman, Buddy Lester, Del Moore, Renzo Cesana, Fritz Feld, Jesslyn Fax, Renie Riano, Amadee Chabot, Pamela Rodgers.







SINOPSIS:
Un pintor tiene que viajar a París para pintar un mural y decide llevarse a su novia que es psiquiatra. Pero ella tiene tres pacientes femeninas a las que no puede abandonar. Entonces, nuestro hombre, que no desea irse sin ella, intentará por su cuenta conseguir la “curación” de esas tres mujeres.






Una vez "solucionados" los tres obstáculos que impedían su viaje a Europa, es posible que Elizabeth (Janet Leigh) y Christopher (Jerry Lewis) logren alcanzar el equilibrio y la tranquilidad. Solo posible.

COMENTARIO:
Conviene tener en cuenta que Jerry Lewis había rodado el año anterior a la que ahora comentamos BOEING, BOEING a las órdenes de John Rich donde el personaje sensato y formal lo asumía él mientras que Tony Curtis incorporaba al estresado y escindido amigo con serias dificultades para conjugar tiempos y lugares. Prácticamente una inversión de papeles. Con este precedente llegamos a esta película en la que Lewis parece querer desprenderse definitivamente de su eterno personaje inadaptado, inmaduro y torpe, con imán para los accidentes. El pintor Christopher Pride que protagoniza TRES EN UN SOFÁ es un individuo normal que ha alcanzado el equilibrio y domina su entorno, tiene una mujer a la que ama y no desea perder. Pero el hecho de que nuestro hombre carezca de problemas de adaptación no significa que haya alcanzado el sosiego pues son las circunstancias exteriores las que ahora irrumpen en su organizada vida. Así, tenemos a este Christopher Pride teniendo que solucionar a toda costa un problema ajeno a él que sin embargo pone en riesgo su futuro sentimental. Aquí, el Jerry autor encuentra el pretexto para poner en práctica momentáneas regresiones a su antiguos personajes, esta vez de manera ficticia (el tema del doble vuelve a ser abordado como ya lo hiciera en EL PROFESOR CHIFLADO y LAS JOYAS DE LA FAMILIA), empujando a su protagonista a un agónico juego de travestismos con la sana intención de salvar situaciones que amenazan escapar a su control. De estos pasajes, naturalmente, surge la comicidad de la cinta. En suma, Jerry Lewis parece decirnos que madurar trae consigo otro tipo de conflictos. Agobiante y frustrante sensación, no?

Nota: en su día, por problemas con la Censura, el film fue exhibido en España con algunas mutilaciones y ocasionales cambios de diálogo.

EL PROFESOR CHIFLADO (The Nutty Professor)

(USA) Paramount / Jerry Lewis Enterprises, 1963. 107 min. Color.

Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: John Woodcock. DA: Hal Pereira y Walter Tyler. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Stella Stevens, Del Moore, Kathleen Freeman, Howard Morris, Elvia Allman, Med Flory, Norman Alden, Buddy Lester, James Ward, Milton Frome, Julie Parrish, Henry Gibson, Gavin Gordon, Celeste Yarnall, Seymour Cassel, Robert Donner, Richard Kiel, Les Brown y su Orquesta.












SINOPSIS:
Julius Kelp es un torpe y acomplejado profesor que imparte clases de química en una universidad, y por su carácter inseguro y tolerante es objeto de constantes burlas por parte de su alumnado hasta que un buen día, tras haber intentado en vano conseguir músculos y encanto por las vías normales, después de muchos experimentos, consigue poner a punto una fórmula químico-mágica cuyos efectos, tras ingerirla, le transforman temporalmente en un apuesto y desinhibido conquistador.









Tras el sorprendente experimento del profesor Julius y su confesión/arrepentimiento final parece que todo vuelve resignadamente a la "normalidad", aunque la furtiva mirada a cámara de Stella y lo que porta en sus tejanos nos insinúe que para ciertas funciones seguirá prefiriendo a Buddy Love.

COMENTARIO:
Generalmente considerada la cumbre creativa en la carrera de Jerry Lewis como realizador, se trata sin duda de la más brillante y redonda de sus películas, la más trabajada. Su puesta en escena, controlada y sabiamente medida, es al mismo tiempo audaz (eso siempre) y original, jalonada de hallazgos, sometida esta vez a la disciplina de un argumento -del que prácticamente había prescindido en los tres films anteriores dirigidos por él, EL BOTONES (The Bellboy, 1960), EL TERROR DE LAS CHICAS (The Ladies Man, 1961) y UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy, 1961)-, que no es sino una inteligente y malévola variación sobre el mito del Doctor Jekyll y Mister Hyde (probablemente la versión más cercana al espíritu del libro de Stevenson de cuantas se hayan filmado hasta la fecha, a la altura de la extraordinaria EL EXPERIMENTO DEL DR. CORDELIER (1959) de Jean Renoir). Sin traicionar los propósitos del célebre autor, Lewis en compañía de su guionista habitual Bill Richmond, se permite agregarle unas gotitas del mito de Fausto. 

En esta ocasión, para EL PROFESOR CHIFLADO, Jerry Lewis consintió que su habitual personaje -escandalosa víctima de su entorno por esa notoria incapacidad para dominar los objetos y por lo tanto, como ya hemos dicho en otras ocasiones, un imán para los accidentes- se tomara la revancha desde el momento en que logra zafarse de su condición de profesor de química tímido y ridículo -cuando adquiere el aspecto y personalidad del seductor e insolente Buddy Love- mientras el autor juega a filosofar en torno al tema del doble y aprovecha también para arremeter contra esos valores establecidos por la moral tradicional y llegando a satirizar con una buena dosis de crueldad a los representantes de la “normalidad”. Tomemos como ejemplo la delirante secuencia en que Buddy Love entra en el despacho del engolado director de la universidad y apelando a su vanidad acaba escarneciéndole de la manera más sangrante e inmisericorde; un momento que nos remite a los Hermanos Marx en su versión más agresiva.

Una vez más, como en las películas de Lewis dirigidas por Frank Tashlin, aparecen las puyas contra el matriarcado americano (desopilante flashback con los padres de Julius). Asimismo, como era de esperar, la cinta se ve alimentada por una serie de gags inolvidables (Lewis siempre mostró una gran admiración por Stan Laurel a quien homenajeaba siempre que podía), además de la deliciosa presencia de una Stella Stevens, "inocente" y marilynesca, excelentemente dirigida como la rubia encarnación de las reprimidas aspiraciones sexuales del profesor Julius (ojo al malicioso plano final de Stella y su "mercancía" en los bolsillos traseros de sus tejanos). 

UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (The Errand Boy)

(USA) Paramount/Jerry Lewis, 1961. 92 min. BN.

Pr: Ernest D. Glucksman y Arthur P. Schmidt. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: Stanley E. Johnson. DA: Hal Pereira y Arthur Lonergan. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.

Int: Jerry Lewis, Brian Donlevy, Howard McNear, Dick Wesson, Robert Ivers, Pat Dahl, Renée Taylor, Rita Hayes, Stanley Adams, Kathleen Freeman, Isobel Elsom, Fritz Feld, Sig Ruman, Felicia Atkins, Regis Toomey, Richard Bakalyan, Milton Frome, Doodles Weaver. Cameos: Lorne Greene, Pernell Roberts, Michael Landon, Dan Blocker.










SINOPSIS:
Un voluntarioso, pero torpe muchacho es colocado como recadero-espía en los estudios cinematográficos Paramutual de Hollywood como pieza que ayude a descubrir de qué sospechosa manera se emplea el dinero. Pero esa mezcla de ingenuidad y curiosidad de nuestro chico irá provocando enormes estropicios pese a su buena voluntad. Sin embargo, el azar quiere que uno de sus involuntarios “sabotajes” le convierta en un astro cómico de la pantalla.









La imprevista repercusión de un concurrido "happening" en los estudios Paramutual saboteado por el descorche de una gigantesca e indomable botella de champán, será el elemento que convierta a Morty S. Tashman (Lewis) en una popular estrella de Hollywood. 

COMENTARIO:
Los tres primeros trabajos de Jerry Lewis como realizador no estuvieron sujetos a la disciplina de un argumento definido por lo que pueden ser considerados (aparte del interés que suscite cada uno de ellos) como ensayos o experimentos que darían paso, con el aprendizaje y evolución de su autor, a obras de mayor redondez. La que ahora nos ocupa, demostró en su momento (junto a ese simple borrador que fue EL BOTONES y sobre todo la revolucionaria EL TERROR DE LAS CHICAS) que Lewis, además de las bien asimiladas enseñanzas de Frank Tashlin (excelente director surgido del cartoon, maestro en la comedia física, a cuyas órdenes trabajó en diversas ocasiones), tenía su universo propio, muy complejo más allá de lo aparencial, y la capacidad de formularlo en imágenes tan originales como desopilantes.

Con UN ESPÍA EN HOLLYWOOD (la correcta traducción de su título original sería “El chico de los recados”) estamos ante una caricatura salvaje y juguetona que hace de las suyas en los intestinos de un Hollywood corrupto y estupidizado. El ingenuo e inadaptado personaje de Morty S. Tashman (Jerry Lewis) y su destrozona incapacidad de relacionarse con objetos y personas sin provocar catástrofes es el hilo conductor de escenas y set pieces de naturaleza sorprendente (me sobra, no obstante, ese parón que produce la empalagosa secuencia con la marioneta) sin apenas conexión entre sí pero que conforman un mosaico del caos con unos resultados semejantes a los que causaría la irrupción de un perro persiguiendo a un gato en una tienda de figuritas de cristal. Así, la película nos obsequia con momentos inenarrables como el de la escultura de Sansón entre dos columnas cobrando vida y viniéndose abajo por una “insignificante” intervención del joven Morty, o el de éste usurpando sin testigos el sillón del directivo para caricaturizar al gran jefe con un habano entre los dedos, sincronizando su mímica con el ritmo musical de una extraña pieza jazzística (dos años después rodaría una escena muy parecida con una inexistente máquina de escribir en LÍO EN LOS GRANDES ALMACENES, esta vez a las órdenes de Tashlin.

A destacar también en UN ESPÍA EN HOLLYWOOD, si tenemos en cuenta las peculiares características de sus personajes en las dos películas anteriores a esta, el hasta cierto punto sorpresivo interés sexual que aquí muestra por las mujeres (¿debemos interpretarlo como un signo de madurez en la figura lewisiana?). Ahí están varios momentos: Morty mira insistentemente a una chica en bañador con la que se cruza en los estudios, en la parte final cuando ya es una gran estrella llama a las empleadas por su nombre lo que sugiere que las frecuenta, o en especial cuando acompaña a la starlette Serina (la escultural Felicia Atkins) a su casa y la puerta se cierra tras ellos, suponemos que intenta abordarla lo que justifica que la puerta vuelva a abrirse para salir expulsado. Estos aspectos, no obstante, harán eclosión en su magnífica siguiente película, EL PROFESOR CHIFLADO.  

  TRES EN UN SOFÁ (Three on a Couch) (USA) Columbia/Jerry Lewis Productions, 1966. 109 min. Color. G: Samuel Taylor y Bob Ross, basado en ...

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