EL MULTIMILLONARIO (Let's Make Love)
(USA) Twentieth Century-Fox / Company of Artists, 1960. 118 min. Color. CinemaScope.
Pr: Jerry Wald. G: Norman Krasna, Hal Kanter y (sin acreditar) Arthur Miller. Ft: Daniel L. Fapp. Mt: David Bretherton. DA: Lyle R. Wheeler y Gene Allen. Vest: Dorothy Jeakins. Dr Ms: Lionel Newman y (sin acreditar) Earle H. Hagen y Cyril J. Mockridge. Can: Sammy Cahn & James Van Heusen y Cole Porter. Cor: Jack Cole. Dr: George Cukor.
Int: Marilyn Monroe, Yves Montand, Tony Randall, Frankie Vaughan, Wilfrid Hyde-White, David Burns, Michael David, Mara Lynn, Madge Kennedy, Joe Besser. Cameos: Milton Berle, Bing Crosby, Gene Kelly.
SINOPSIS: Un conocido multimillonario descendiente de una saga de magnates mujeriegos, molesto por la caricatura que de él hacen en un espectáculo teatral a punto de estrenarse que satiriza las figuras de algunos “toros sagrados” de las altas finanzas, decide presentarse de incógnito a los ensayos y es elegido para el reparto de la obra por su gran parecido con el “original”. Pero nuestro adinerado hombre, cuya inicial intención era cancelar ese espectáculo, modifica sus planes cuando conoce a la chica que lo encabeza.
![]() |
| La apabullante tenacidad del multimillonario Jean-Marc ha dado resultados y Amanda se deja ganar mientras en su rostro vemos dibujada una sombra de melancolía. |
COMENTARIO: Una Marilyn Monroe algo metida en carnes (lo que a mí nunca me ha molestado), de la que percibimos algunos cambios en su aspecto físico de secuencia en secuencia y, como solía ocurrir en sus últimos trabajos, con serios problemas personales que fueron jalonando el rodaje, tuvo aquí, no obstante, uno de los más bonitos papeles de toda su carrera, esa escindida e ingenua Amanda, integrante de una pequeña compañía teatral del off-Broadway, cuya desbordante empatía la hace vulnerable a la manipuladora impostura de ese falso aspirante a actor que incorpora Yves Montand. Su primera aparición en el film resulta antológica (hurra por el magnífico coreógrafo Jack Cole): iluminada por un solitario foco, enfundada en unas medias negras y un suéter de lana, arropada por la música de Cole Porter, entra en cuadro descendiendo desde lo alto abrazada a una fálica barra vertical anunciándonos insinuante y musicalmente que su nombre es Lolita y lanzando la advertencia de que ella no es un juego para muchachos porque "su corazón pertenece a papá".
Estamos ante el feliz maridaje entre una fina comedia sentimental apoyada en un excelente guión -aunque en mi opinión aquejado de algunos fallos de estructura- y unas seductoras aportaciones musicales muy bien incrustadas en la trama. El demostrado talento narrativo de George Cukor, destacable sobre todo por su elegancia y sensibilidad expositivas, una vez más supo enriquecer con acertados matices y detalles de gran sutileza (esos afilados diálogos tocados de malévola ironía) el dibujo de unos personajes cuyos trazos de inmisericorde caricatura vienen a potenciar las situaciones cómicas y por otro lado, esa capacidad muy propia de Cukor de alterar el registro narrativo (recordemos CHICA PARA MATRIMONIO) cuando el autor lo creía necesario para sorprender al espectador y al mismo tiempo ayudarle a conocerlos mejor (maternal y bondadoso el de Marilyn Monroe, caprichoso e insensible pero finalmente evolutivo el de Yves Montand, implacable y frío el de Wilfrid Hyde-White, patético el adjudicado a Frankie Vaughan, etc.).
Una película de la que, sin embargo, el propio Cukor al parecer no quedó del todo satisfecho (como "padre de la criatura" tendría sus razones, probablemente conectadas con las dificultades surgidas durante su rodaje como, por ejemplo, el inoportuno y desestabilizador romance surgido entre Montand y la Monroe) y que en su día sufrió el rechazo de la crítica y un lamentable fracaso en taquilla. Afortunadamente, la perspectiva que otorga el paso del tiempo ha servido –como en tantos otros casos– para resituar esta formidable y disfrutable comedia sobre el engaño, el deseo y la intrahistoria de las bambalinas en el lugar de honor que le corresponde.
Notas: Jocosas intervenciones de Gene Kelly, Bing Crosby y Milton Berle interpretándose a sí mismos intentando sin éxito insuflar a Jean-Marc (el personaje interpretado por Montand) sentido del baile y cualidades de comediante. Y para terminar, como un dato de pura arqueología cinematográfica decir que el argumento de esta película se basa en un viejo musical, ON THE AVENUE, dirigido por el impersonal Roy del Ruth en 1937 y protagonizado por Dick Powell y Madeleine Carroll.





















































