LA VIDA MANCHA

(Esp) Tornasol Films / Iberrota Films, 2002. 107 min. Color.

Pr: Gerardo Herrero y Fernando Victoria de Lecea. G: Michel Gaztambide. Ft: Carles Gusi. Mt: Pablo Blanco. DA: Carlos Bodelón. Vest: Patricia Monne. Son: Licio Marcos de Olivera y Nacho Royo. Ms: Mario de Benito. Dr: Enrique Urbizu.

Int: José Coronado, Zay Nuba, Juan Sanz, Sandro Polo, Yohana Cobo, Silvia Espigado, May Pascual, Alfonso Torregrosa, Enrique Martínez, Susi Sánchez, Cesáreo Estébanez, Sandro Polo, Ramón Goyanes, Paco León, María Castro, Pablo Chiapella.









SINOPSIS:
Tras años de ausencia, un hombre vuelve para pasar unos días con su hermano. Éste se ha casado, tiene un niño y se gana la vida con su camión, pero el vicio del juego le impide disfrutar de lo que tiene porque todo lo que gana se lo juega. La visita de ese personaje remoto, aparentemente corta y banal, va a cambiar sus vidas dejándoles una mancha indeleble en el corazón.








Pedro (José Coronado), el ausente y enigmático hermano mayor de Fito (Juan Sanz) ha aparecido en escena y se siente calladamente atraído por Juana (Zay Nuba), su esposa. Una situación que altera la frágil calma familiar. 

COMENTARIO:
Tras la soberbia y muy contundente LA CAJA 507, Enrique Urbizu dió con LA VIDA MANCHA otra prueba de su espléndida madurez como realizador. Estamos ante una película que nos habla sobre el control de las emociones y los sentimientos, de cómo surgen dentro de nosotros, de esa pugna que se establece entre lo que debemos hacer y lo que deseamos hacer y de cómo bajo determinadas circunstancias debemos elegir. El realizador recurre a un minimalismo narrativo de elipsis y silencios, de miradas en las que podemos “leer” o intuir todo lo que el film elude en su narración, todo lo que los personajes ocultan. Imágenes densas, expresivas, cargadas de emoción, merced a una puesta en escena perfectamente medida y que incluye una portentosa dirección de actores. En este sentido, la sobria y matizada composición de José Coronado resulta impresionante.

Ahora, dos apuntes: el primero pertenece a una percepción puramente personal: a poco que cotejemos argumento y personajes ¿podría considerarse LA VIDA MANCHA como un remake no confeso de RAÍCES PROFUNDAS (Shane)? El segundo es una interrogación sobre qué ha ocurrido con este incisivo director (responsable de títulos tan potentes como TODO POR LA PASTA, NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS, el mencionado LA CAJA 507 y el que ahora nos ocupa) que le ha obligado a refugiarse en las series de televisión.  

 LA NOVIA CADÁVER (Corpse Bride)

(USA-GB) Warner Bros. / Tim Burton / Laika Entertainment, 2005. 77 min. Color.

Pr: Tim Burton y Allison Abbate. G: John August, Caroline Thompson y Pamela Pettler. Ft: Pete Kozachilk. Mt: Jonathan Lucas y Chris Lebenzon. DP: Alex McDowell y Nelson Lowry. Ms y Can: Danny Elfman. Dr: Tim Burtony Mike Johnson.

Voces: Johnny Depp (Victor van Dort), Helena Bonham Carter (Emily, la novia cadáver), Emily Watson (Victoria Everglot), Tracey Ullman (Nell van Dort), Paul Whitehouse (William van Dort), Albert Finney (Finis van Dort), Joanna Lumley (Maudeline van Dort), Christopher Lee (Pastor Galswells), Richard E. Grant (Barkis Bittern), Michael Gough (anciano Gutknecht), Jane Horrocks (araña Viuda Negra).










SINOPSIS:
A finales del siglo XIX, en la gótica gelidez de una villa victoriana, un apocado joven es empujado por sus padres a un matrimonio de conveniencia con la hija de una familia de alcurnia supuestamente rica. Sin embargo, mientras el muchacho pasea por un cercano y oscuro bosque ensaya en broma sus votos nupciales utilizando una rama con forma de dedo donde coloca el anillo lo que provoca el “despertar” de una fenecida joven que le arrastra al mundo de los muertos mientras que su verdadera prometida, espera en el mundo de los vivos.








La difunta Emily finalmente comprende la imposibilidad de sus pretensiones (vivos y muertos no son compatibles) y se retira permitiendo al joven Victor que viva su vida. El hermoso final refuerza las palabras de ella: "llevo tanto tiempo en la oscuridad que había olvidado la hermosura de la luna".

COMENTARIO:
Tras su anterior incursión como guionista y asesor en la técnica de stop motion (fotografiar muñecos articulados fotograma a fotograma para crear la ilusión de movimiento) con aquella PESADILLA ANTES DE NAVIDAD (1993) que dirigió Henry Selick, Tim Burton volvió a recurrir en esta ocasión a ese “artesanal” sistema para conseguir superar los estimulantes resultados de la mencionada predecesora. Y es que LA NOVIA CADÁVER, en virtud de la espectral atmósfera que envuelve la historia que nos cuenta, posee un romanticismo, aunque sea de ultratumba, que emana, sobre todo, de ese hermoso personaje, la “cadavérica” Emily, cuyos sentimientos e imposibles aspiraciones la envuelven en un aura trágica (en un determinado momento, el perverso Barkis Bittern pregunta a nuestra fantasmal y anhelante heroína si se puede romper un corazón que ya ha dejado de latir). Lo cierto es que esta fascinante y arrebatadora criatura que no se resigna a estar muerta como impedimento para conseguir encontrar el amor, llega a desplazar en nuestras preferencias a su rival viva, la modosita Victoria.

Creo que desde EL BAILE DE LOS VAMPIROS de Polanski, nunca lo macabro fue mirado desde ángulos tan sorprendentes. En este sentido, el diseño de las primeras escenas con el joven Victor, primero en el sombrío y aterrador caserón de sus futuros suegros, personajes aterradores que representan a la estricta educación victoriana, y luego en el bosque, resultan escalofriantes porque él lo percibe así en esos momentos. Sin embargo, una vez que el joven Victor es raptado a la tierra de los Muertos, la óptica cambia radicalmente hacia lo seductor y colorista, incluso jovial, sin renunciar, eso sí, a ese poso de tristeza y nostalgia de lo perdido para siempre, de lo irreversible. Allí, en el inframundo, parece haber más “vida”, libertad y capacidad de diversión que en la superficie, donde están los “vivos”.

Ay! inevitable hacer una mención a la excepcional partitura de Danny Elfman, músico tan imbricado e imprescindible en las películas de Burton como lo fuera Morricone en las de Sergio Leone, contribuyendo a dimensionar, potenciándolo, el sombrío romanticismo que desprenden las imágenes de esta fábula impregnada de devastadora melancolía que siempre, por estas fechas, siento la imperiosa necesidad de que el desgreñado Burton vuelva a contármela.

EL VERDUGO

(Esp-It) Naga Films / Zebra Films, 1963. 91 min. BN.

Pr Ej: Nazario Belmar. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona y Ennio Flaiano. Ft: Tonino Delli Colli. Mt: Alfonso Santacana. DA: Luis Argüello y José Antonio de la Guerra. Vest: Humberto Cornejo y Maruja Hernáiz. Ms: Miguel Asins Arbó. Dr: Luis G. Berlanga.

Int: Nino Manfredi, Emma Penella, José Isbert, José Luis López Vázquez, Ángel Álvarez, Guido Alberti, Mª Luisa Ponte, María Isbert, Julia Caba Alba, Lola Gaos, Chus Lampreave, Xan Das Bolas, Alfredo Landa, Félix Fernández, Erasmo Pascual, José Sazatornil “Saza”, José Mª Prada, Antonio Ferrandis, Agustín González, José Luis Coll, Pedro Beltrán, Rafael Hernández, José Orjas, Antonio alfonso Vidal, Santiago Ontañón, Vicente Llosa, Goyo Lebrero. Cameo: Manuel Alexandre (como el condenado).













SINOPSIS:
Un empleado de funeraria ve que su oficio espanta a las mujeres; salvo una, que resulta ser otra “apestada”: es la hija de un verdugo. Decidida a no dejar escapar la ocasión, le tiende el lazo y se casan al quedar ella embarazada. Surge el problema del piso, para el cual el padre de la chica encuentra una solución: que su yerno se haga verdugo. Le convencen argumentando que quedan más verdugos que condenados a muerte, y que es probable que nunca tenga que ejercer. Pero en plena luna de miel le sacan de la Cueva del Drach y le llevan a rastras, como si él fuese el condenado, a cumplir su misión.








Un momento de la película que se nos queda grabado para siempre, resuelto mediante un gran plano fijo en el que contemplamos a esos dos grupos de funcionarios de prisiones; el primero, conduce al condenado (con cierta serenidad) al patio donde será agarrotado, mientras que el segundo ha de sostener y empujar al descompuesto verdugo que ha de ejecutarle.

NOTA: Por la trascendental  importancia de la película que se comenta, he considerado interesante y enriquecedor reproducir el lúcido y magistral texto que en su día escribió Miguel Marías para el libro “Movie Movie-Guía de películas”, colaboración, entre otras, que siempre agradeceré.

COMENTARIO: Segunda colaboración decisiva de Rafael Azcona y tercera y última obra maestra de Berlanga, todavía más desesperada muestra de humor negro que PLÁCIDO. A la vez film de cámara –centrado en su trío protagonista– y coral –dada la importancia y proliferación de secundarios y comparsas, todos vivos y reales–, extremadamente rico y barroco –especialmente por su irónico uso de la paradoja– y de una austera desnudez –sobre todo la larga escena final, que alcanza un grado de abstracción agobiante–, radicalmente española y crítica de la situación de la época, pero de alcance intemporal y universal –en parte, gracias a la coproducción con Italia, que “europeiza” al protagonista y al funcionario de prisiones encarnado por Guido Alberti–, basa su estructura narrativa en la figura de la ratonera, con un personaje pasivo y resignado que va mordiendo una y otra vez los cebos que le ponen para que “pique” y se someta.

Con planos a menudo amplísimos –unas veces llenos hasta rebosar de gente y objetos, otras veces vacíos y despojados– y de una casi imperceptible longitud, supone la cumbre del segundo periodo de la obra de Berlanga y su máxima expresión de dominio técnico y narrativo; sigue siendo, más de treinta años después, una de las mejores y más audaces películas que se han hecho nunca en España. Cuenta, además, con una de las más memorables interpretaciones del mejor actor español de varias décadas, Pepe Isbert, y todos los demás están perfectos en sus papeles respectivos. Aunque en su momento incomprendida fuera de nuestro país, y acusada infundada­mente de adoptar posiciones ideológicas diametralmente opuestas a las que, solapadamen­te y bajo la envoltura protectora de la comedia, defendía, hoy sorprende realmente que lograra burlar la vigilancia de los censores: ellos seguramente –dada su falta de humor e inteligencia– no la entendieron, pero el público sí. —Miguel Marías.

LA VIDA MANCHA (Esp) Tornasol Films / Iberrota Films, 2002. 107 min. Color. Pr: Gerardo Herrero y Fernando Victoria de Lecea. G: Michel Ga...

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