PLÁCIDO
(Esp) Jet Films, 1961. 86 min. BN.
Pr: Alfredo Matas. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Font y José Luis Colina, sobre un argumento de los dos primeros. Ft: Francisco Sempere. Mt: José Antonio Rojo. DA: Andrés Vallvé. Ms: Manuel Asins Arbó. Dr: Luis G. Berlanga.
Int: Casto Sendra "Cassen", José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis, Mari Carmen Yepes, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, José Mª Cafarell, Roberto Llamas, Laura Granados, Félix Dafauce, Agustín González, Félix Fernández, José Alvarez "Lepe", Xan Das Bolas, José Orjas, José Gavilán, Julia Delgado Caro, José Franco, Luis Ciges, Erasmo Pascual, José Prada, María Francés, Mario de Bustos, Gloria Osuna, Juan Manuel Simón, Fernando Delgado, José Gavilán, Francisco Aguilera, Laura Granados, José Manuel Simón.
De una idea original de Berlanga (muy distinta de lo que luego fue la película) sucesivamente modificada y mejorada por Azcona surgió finalmente el guión que daría base al que yo considero el mejor trabajo del genial valenciano, una falsa comedia coral (que en su desarrollo va derivando de lo grotesco a lo trágico) de la que emergía una crónica feroz, acibarada, necesariamente cruel, de una sociedad fácilmente reconocible en la envilecida España del momento.
Un montón de personajes provincianos moviéndose de un lado para otro con sus preocupaciones, egoísmos y pequeñas mezquindades, sordos a los demás en su folclórico, hueco y atroz sentido de la caridad, aparecían ahora retratados crudamente, sin el flou de la bonhomía y la dosis de ternura que había "edulcorado" sus anteriores obras (sobre todo, NOVIO A LA VISTA y CALABUCH). Podría decirse que del humor blanco, se estaba pasando consecuentemente al humor negro, corrosivo, sarcástico, impuesto por una realidad sin filtros. Y esa realidad quedaba perfectamente retratada por una óptica negra y beligerante que utiliza el humor para llegar más lejos.
Para cerrar esta reseña, una admirativa mención al elenco de PLÁCIDO, donde podemos deleitarnos con casi una treintena de espléndidos actores y actrices, sabiamente dirigidos y orquestados por Berlanga, nutiendo esos atrapadores planos-secuencia que definen su cine en los que intervienen muchos personajes, todos agitándose, hablando y comportándose según su condición social o su catadura moral en una reveladora “ceremonia de la incomunicación".











