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ARABESCO (Arabesque)

(USA) Universal / Stanley Donen, 1965. 109 min. Color. Panavision.

Pr: Stanley Donen y Denis Holt. G: Julian Mitchell, Pierre Marton (Peter Stone) y Stanley Price, basado en la novela "The Cipher" de Gordon Cotler. Ft: Christopher Challis. Mt: Frederick Wilson. DA: Reece Pemberton. Vest: Yves Saint-Laurent. Ms: Henry Mancini. Títulos: Maurice Binder. Dr: Stanley Donen.

Int: Gregory Peck, Sophia Loren, Alan Badel, Kieron Moore, Carl Duering, John Merivale, Duncan Lamont, George Coulouris, Ernest Clark, Harold Kasket, Jimmy Gardner, Malya Nappi.










SINOPSIS:
David Pollock, un modesto profesor de egiptología con dificultades económicas, un día es forzado a aceptar una invitación para cenar en la lujosa residencia londinense de un magnate árabe que le propone descifrar un jeroglífico a cambio de una sustanciosa suma de libras. Allí conoce a Yasmín, la bellísima concubina del anfitrión. A partir de ahí el asunto se irá enrevesando y el profesor habrá de luchar por su vida y por desentrañar la complicada maraña de una conspiración internacional con magnicidio incluido, en la que se ve envuelto.









Como colofón a la galería de imágenes no he podido resistirme a la inclusión de esta en la que volvemos a contemplar la desbordante belleza de Sophia Loren, aquí en el papel de la seductora y ambivalente Yasmin.

COMENTARIO:
Tras el éxito de crítica y público obtenido con CHARADA, Stanley Donen rodó esta película siguiendo en cierto modo la línea abierta por aquella. Pero aquí, en su afán investigativo de nuevas fórmulas expresivas, quiso avanzar en este terreno optando por un tratamiento visual sumamente estilizado que por un lado trataba de encubrir cierta endeblez del guión y por otro, conseguía crear una atmósfera y un ritmo muy especiales, perfectamente adecuados a la zigzagueante trama (musicalizada de nuevo por Henry Mancini), especie de pesadilla en el interior de una burbuja de champagne. Fascinante experiencia, en cualquier caso.

Dediquemos unas líneas al casting: tenemos a un Gregory Peck, sereno y maduro, y una bellísima Sophia Loren en la cumbre de su carrera (a continuación rodaría a las órdenes de Chaplin LA CONDESA DE HONG KONG), que sin llegar a igualar la seductora química conseguida entre Cary Grant y Audrey Hepburn en el anterior trabajo de Donen, consiguen estar espléndidos, como no podía ser menos, sabiamente guiados por la inspirada mano del autor de PÁGINA EN BLANCO. Además, y cierro con esto, merece especial atención la impagable composición de Alan Badel dando vida al sardónico magnate Beshraavi. 

PÁGINA EN BLANCO (The Grass Is Greener)

(USA-GB) Grandon Productions / Universal, 1960. 104 min. Color. Technirama.

Pr: Cary Grant, Stanley Donen y James Ware. G: Hugh & Margaret Williams, basado en su obra. Ft: Christopher Challis. Mt: James Clark y Peter Musgrave. DA: Paul Sheriff. Vest: Christian Dior, Hardy Amies y John Wilson-Apperson. Ms y Can: Noel Coward. Dr Ms: Muir Mathieson. Dr: Stanley Donen.

Int: Cary Grant, Deborah Kerr, Robert Mitchum, Jean Simmons, Moray Watson, Joan Benham, Andrew Faulds.










SINOPSIS:
Víctor y Hilary, condes de Rhyall, forman un matrimonio inglés, equilibrado y mode­radamente feliz que habita una magnífica y aristocrática mansión. Una vez por semana es abierta al público para ser visitada por grupos de turistas y cierto día uno de ellos, un millonario americano, se cuela en los aposentos privados sorpren­diendo a Hilary por la que de inmediato se sentirá atraído y naturalmente intentará conquistarla.









Víctor (Cary Grant), consciente de que está a punto de perder a su esposa en beneficio de Delacro (Robert Mitchum), urde un retorcido y arriesgado plan para conseguir que las aguas vuelvan a su cauce.

COMENTARIO:
Si bien la pareja es el eje sobre el que giran la mayoría de las comedias ahora consideradas como “clásicas”, las de Stanley Donen tienen un sabor especial, mezcla de calidez y elegancia, de lucidez no exenta de amor en el acercamiento a los personajes pero, sobre todo, en la atenta observación de las relaciones establecidas entre esos personajes y cómo son inteligentemente planificadas para que no perdamos ningún detalle revelador por fugaz que este sea. Instantes furtivos que nos ayudan a conocerles mejor. En consecuencia, esa perceptiva mirada dota a sus comedias, en ocasiones, de una cierta gravedad y de un poso de amargura cuando se nos muestran los efectos adormecedores y a la vez erosivos del paso del tiempo (a este respecto, recordemos el matrimonio formado por Joanna y Mark de DOS EN LA CARRETERA).

En la que ahora nos ocupa, nos encontramos, como en VOLVERÁS A MÍ y posteriormente DOS EN LA CARRETERA y LA ESCALERA (ésta en clave homosexual), ese tipo de pareja formada y asentada, con años de convivencia, antes de que comience la película. Por el contrario, también en la filmografía de Donen nos hallamos ante otras que se forman (trabajosamente) a lo largo de la trama y que comienzan a existir como tales cuando finaliza la cinta (por ejemplo, BÉSALAS POR MÍ, CHARADA y ARABESCO).

PÁGINA EN BLANCO es una comedia resuelta con un ritmo fluído y reposado que por momentos puede parecer teatral, pero que resulta el más adecuado para mostrarnos el tipo de existencia que la pareja protagonista lleva, confortablemente instalada en un estado a medio camino entre el tedio y la felicidad. Absolutamente seguros de sí mismos y el uno del otro, conformistas y conservadores, Victor (Cary Grant) y Hilary (Deborah Kerr) han aletargado cualquier elemento de inquietud y dejan transcurrir el tiempo con placidez entre conversaciones triviales, costumbres y pequeñas manías, confundiendo probablemente esa felicidad de la que creen disfrutar con un recurrente sucedáneo: la confortabilidad. Sin embargo, en la aparente solidez de esa relación aparece la primera grieta cuando de improviso el equilibrio de su placentera vida es roto por la intrusión de un extraño que se cuela de rondón, el americano Charles Delacro (Robert Mitchum) que vendrá a remover las estancadas aguas de ese matrimonio.

Está claro (por lo menos para mí) que en las últimas décadas, salvo alguna gloriosa excepción, ya no se hacen comedias inteligentes, dirigidas al cerebro y el corazón antes que al estómago o más abajo. Y Donen, junto a maestros como Leo McCarey, Vincente Minnelli, George Cukor, Howard Hawks o Preston Sturges, fue uno de los más brillantes cultivadores de un género muy, muy difícil y codificado y con el que más cosas pueden decirse a la hora de reflexionar sobre las relaciones interpersonales y en suma, de la condición humana. Ahora no toca hablar de sus maravillosos musicales. 

 CHARADA (Charade)

(USA) Universal / Stanley Donen, 1963. 113 min. Color.

Pr: Stanley Donen y James Ware. G: Peter Stone, basado en el relato "The Unsuspecting Wife" de Peter Stone y Marc Behm. Ft: Charles Lang Jr. Mt: James Clarke. DA: Jean d'Eaubonne. Vest para Hepburn: Hubert de Givenchy. Ms: Henry Mancini. Títulos: Maurice Binder. Dr: Stanley Donen.

Int: Cary Grant, Audrey Hepburn, Walter Matthau, James Coburn, George Kennedy, Ned Glass, Jacques Marin, Dominique Minot, Thomas Chelimsky, Paul Bonifas, Clément Harari, Monte Landis, Bernard Musson.










SINOPSIS:
Regina Lambert, americana residente en Francia, cuyo marido ha muerto en misteriosas circunstancias, es ayudada en sus pesquisas por un solícito y atractivo desconocido que dice llamarse Alex. Tres siniestros personajes entran en escena reclamando a la viuda una fortuna que aseguran les pertenece y que al parecer estaba en posesión del finado. Los continuos y desconcertantes cambios de personalidad de su protector y la sucesión de diversos avatares irán complicando la existencia de la perpleja y acosada Regina.









Un momento de tensión e indecisión entre las columnas del Palais Royal: Bartholomew (Walter Matthau) tras ser desenmascarado, apuntando con su pistola a la pobre Regina que continúa sin saber dónde está la verdad.

COMENTARIO:
Desde estas líneas expreso, una vez más, mi desbordado entusiasmo por una película como CHARADA, genial comedia de intriga en la que el espectador, del mismo modo que su atribulada protagonista femenina, se ve atrapado en un constante dilema entre lo aparente y lo real. Ya en el arranque de la película, en la secuencia de Megève, Regina Lambert (Audrey Hepburn) se queja ante su amiga, “Todo son secretos y mentiras”, refiriéndose a su fracasado matrimonio y también como premonición a todo lo que se le vendrá encima tras ser informada de la violenta muerte de su marido. Así, partiendo de un ingenioso guión con numerosos giros, Donen juega de manera deliciosamente magistral con un humor sutil perfectamente dosificado y con la gradual introducción del factor romántico que vienen a suavizar la tensión creada por la trama. Algunos ejemplos: inolvidable secuencia del velatorio, los saltarines y macabros acontecimientos en el hotel donde se hospeda Regina (el desconcertado inspector Grandpierre: “curioso, todos mueren en pijama”), el baile de la naranja en la boite, la gamberra ducha de Grant, el momento mágico a bordo del bateau-mouche...

No dudo en afirmar que este film, junto con DOS EN LA CARRETERA, representa el cenit en la carrera de Stanley Donen y resulta fascinante comprobar cómo un presunto homenaje al cine de Hitchcock deviene en una obra maestra plenamente doneniana en la que el autor de BÉSALAS POR MÍ no renuncia a su depurado estilo, perfectamente reconocible en una puesta en escena elegante y cristalina que nos enamora con su alado juego de cámara y esos intérpretes tan amados por él y tan bien dirigidos (maravillosa química entre Grant y Hepburn), imprimiendo musicalidad al impecable ritmo de la película y convirtiendo un thriller de incertidumbres en un sorprendente ejercicio "musical" sin necesidad de canciones ni números de baile (eso sí, con la inspirada complicidad de Henry Mancini).

Mirando hacia atrás, he de confesar que Stanley Donen es el director al que debo más horas de felicidad y placer frente a una pantalla a lo largo de mi vida cinéfila. No obstante, su cine contiene también una vertiente que ya comenzaba a emerger en alguno de sus títulos a partir de SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO y es lo quebradizo de los sentimientos -el amor, la amistad- y la erosión del paso del tiempo en los mismos. En definitiva, el desencanto. Pero esa es una historia para otro momento. Hablando de CHARADA, no tiene lugar.

EL TERROR DE LAS CHICAS (The Ladies Man) (USA) Paramount / York Pictures, 1961. 106 min. Color. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wa...

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