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EL PROCESO (The Trial / Le procès)

(Fr-It-Al) Paris Europe / FICIT / Hisa, 1962. 118 min. BN.

Pr: Alexander Salkind. G: Orson Welles, basado en la novela de Franz Kafka. Ft: Edmond Richard. Mt: Yvonne Martin, Fritz H. Mueller, Chantal Delattre y Orson Welles. DA: Jean Mandaroux. Vest: Helen Thibault. Ms: Jean Ledrut y el "Adagio" de Albinoni. Títulos: Alexandre Alexeieff y Claire Parker. Dr: Orson Welles.

Int: Anthony Perkins, Jeanne Moreau, Romy Schneider, Orson Welles, Suzanne Flon, Madeleine Robinson, Akim Tamiroff, Elsa Martinelli, Fernand Ledoux, Maurice Teynac, Jess Hahn, Billy Kearns, William Chappell, Arnoldo Foá, Wolfgang Reichmann, Thomas Holtmann, Katina Paxinou, Michel Lonsdale, Paola Mori.











SINOPSIS:
Joseph K., un respetable funcionario, despierta una mañana y se encuentra con la policía en su habitación de alquiler. No logra saber de qué se le acusa pero a partir de ese momento entabla una lucha con la Ley que le llevará ante agen­tes del aparato judicial, abogados, familiares, otros acusados, servidores de los tribunales, un pintor de jueces y finalmente un sacerdote. Sin lograr saber con exactitud cuál ha sido su falta, y en total rebeldía contra el sistema, dos policías le dinamitan en un descampado en las afueras de su fantasmal ciudad.










Solo, abrumado, impotente, Josef K se acerca al dramático final de ese pesadillesco periplo.

NOTA DE TEO CALDERÓN:
Tomando como excusa (también valdría cualquier otra) los ciento once años del nacimiento de Orson Welles, este blog vuelve a rendir tributo al genio de Kenosha hablando de una de sus películas. Habiendo sido reseñados aquí en ocasiones anteriores CIUDADANO KANE, EL CUARTO MANDAMIENTO, SED DE MAL y CAMPANADAS A MEDIANOCHE, ahora he elegido, casi por sorteo, EL PROCESO. Y para la ocasión, siempre especial tratándose de Welles, he creído más oportuno y aportativo el comentario que sobre este film escribió Juan Cobos (amigo personal de Welles, crítico, ensayista y una gran autoridad en el estudio de la figura y obra de este inabarcable genio) para mi libro "Movie Movie". Una tarea que el director de la prestigiosa revista Nickel Odeon (ya extinta) ejerció con sumo placer y que he agradecido siempre. Habrá más oportunidades para reproducir textos suyos estudiando otras películas de Welles, redactados para las diferentes ediciones del mencionado libro del que, dicho sea de paso, este blog nació como “apéndice publicitario” pero que ya tiene vida propia. 

COMENTARIO DE JUAN COBOS: La película comienza con una historia en diapositivas de dibujos hechos con sombras de alfileres que cuenta la extraña historia de un hombre que pasó toda su vida ante las puertas de la Ley y murió sin poder flanquearlas. Y la propia voz de Orson Welles —adaptador del relato de Kafka— nos da la clave de lo que seguirá: "La lógica de esta historia es la lógica de un sueño, o de una pesadilla". El que la primera imagen que sigue sea el rostro dormido de Joseph K que abre los ojos permite considerar si realmente llegó a despertar ante la presencia de un extraño o si lo que le sucede es justamente una pesadilla.

Ante la posibilidad, poco frecuente en su carrera, de que le produjesen una nueva película, Welles eligió "El proceso" entre una serie de títulos libres de derechos de autor según Salkind, el productor, pues éste descartó filmar una historia original del director. Como siempre que adaptó textos ya existentes —y fue en la mayoría de sus películas— el autor de SED DE MAL escribió un excelente guión que respetando esencialmente a Kafka le permitió hacer una obra que es genuinamente cinematográfica. La fe indivisible del director en la imagen y la palabra aparece aquí una vez más.

Las largas escenas, en general de varios mi­nutos cada una, que componen EL PROCESO llevan dentro una realización dinámica donde el encuadre y la palabra se reparten el protagonismo sin dañarse. Una fotografía casi siempre nocturna que permite el contraste continuo entre zonas de sombra con otras de fuertes golpes de luz transmiten esa sensación primordial de un mundo ilógico que tiene más de sueño que de realidad. Fundamentalmente es Joseph K quien se expresa con la lógica cotidiana, incapaz de comprender lo que le sucede y pasando de figura pasiva a airado atacante de la injusticia en que se ve envuelto y que todos parecen aceptar como algo normal. En esa peripecia, o quizás pesadilla real, las mujeres juegan un papel erótico de primer orden, desde las amorosas miradas de la señora Grubarch (Madeleine Robinson) y el equívoco comportamiento del personaje de Jeanne Moreau, a los ofrecimientos directos de la mujer del ujier (Elsa Martinelli) o la muchacha del abogado (Romy Schneider), que se entrega no sólo a su señor sino también a los acusados. Incluso la patrona de Joseph K le insinúa su enamoramiento. En el lado opuesto está la incompren­sión o la violencia de los hombres que tratan de convencer al acusado de que acepte como normal su condición culpable.

La estrechez impidió construir unos decorados abiertos que irían disipándose a medida que la historia avanzaba, pero Welles supo sacar un extraordinario partido de las gigantescas dependencias de una estación parisina de ferrocarril ya abandonada. El mobiliario es colocado así en vastos espacios donde perviven los altos techos y las columnas de hierro y donde todo tiene un aire de abandono que se corresponde a la indefensión que atenaza a Joseph K. Este sentido delirante de los espacios y momentos abigarrados como la comparecencia de K ante el Tribunal o las escenas en las escaleras o la casa del pintor abren la película hacia un mundo irreal donde el carácter injusto y deshumanizado de la Ley se corresponde con la historia inicial que hacia el final el abogado (interpretado por Orson Welles) vuelve a explicar a Joseph K. 

SED DE MAL (Touch of Evil)

(USA) Universal, 1958. 106 min. BN.

Pr: Albert Zugsmith. G: Orson Welles, basado en la novela "Badge of Evil" de Whit Masterson (Robert Allison Wade y William Miller). Ft: Russell Metty. Mt: Virgil M. Vogel, Aaron Stell y Edward Curtiss. Remontaje 1998: Walter Murch. DA: Alexander Golitzen y Robert Clatworthy. Vest: Bill Thomas. Ms: Henry Mancini. Dr: Orson Welles.

Int: Charlton Heston, Orson Welles, Janet Leigh, Joseph Calleia, Akim Tamiroff, Ray Collins, Dennis Weaver, Joanna Moore, Valentín de Vargas, Mort Mills, Víctor Millán, Harry Shannon, Lalo Ríos. Cameos: Marlene Dietrich, Zsa Zsa Gabor, Joseph Cotten, Mercedes McCambridge, Eva Gabor,  Keenan Wynn.











SINOPSIS:
Un policía mexicano recién casado y su esposa, son testigos circunstanciales de la explosión de un coche con sus dos ocupantes en la frontera de México y EE.UU. Cuando él asiste a las investigaciones como observador, se percata del irregular proceder del policía encargado del caso, un imponente individuo, temible en sus intuitivos y corruptos métodos.










Vargas (Charlton Heston) y su esposa Susan (Janet Leigh), atrapados en las torticeras estrategias de Quinlan (Orson Welles).

COMENTARIO:
A los siete años de retirarle las “credenciales” y ser expulsado de la fábrica de sueños, Welles regresó a Hollywood para incorporarse como actor al reparto de SANGRE EN EL RANCHO (Man in the Shadow) dirigida por Jack Arnold y producida por Albert Zugsmith. Este productor, un tipo ciertamente peculiar, quiso repetir experiencia con Welles y le ofreció un papel en la película que estaba preparando para Charlton Heston. Éste, que acababa de rodar LOS DIEZ MANDAMIENTOS y LA LEY DE LOS FUERTES (Three Violent People), se empecinó con una tozuda y heroica insistencia (deseaba trabajar a las órdenes del genio de Kenosha) en que también le permitieran dirigirla. Así, lo que probablemente hubiera sido un vulgar thriller respetando todos los códigos del género, se convirtió en una obra de portentosa fuerza visual (enfáticas angulaciones e iluminación expresionista), que se eleva desde lo imposible (a partir de la brillantísima, barroca, aérea, anonadante grúa que abre el film) sorprendiendo al espectador con audaces soluciones de puesta en escena que transforman y enriquecen materiales de derribo hasta integrarlos en la médula de una poderosa, insólita, enigmática tragedia que transita el interior de los pasillos, laberínticos y oscurecidos, del alma humana. Todo ello dando forma (y fondo) a una narración en que situaciones y acontecimientos se suceden a un ritmo de vértigo, como si Welles tuviera prisa por demostrar su capacidad creativa, presintiendo que iba a ser su última oportunidad de hacerlo en el seno de la factoría hollywoodense.

Nota: en 1998, el film fue objeto de una "restauración" que supuestamente devolvía la versión sin manipular concebida por el realizador (esto es algo cuestionable), recuperándose para ello cinco minutos de metraje y efectuando algunos retoques en el montaje, labor encargada a Walter Murch, el montador habitual de Francis Ford Coppola. 

EL CUARTO MANDAMIENTO (The Magnificent Ambersons)

(USA) RKO / Mercury, 1942. 88 min. BN.

G: Orson Welles, basado en la novela de Booth Tarkington. Ft: Stanley Cortez, Russell Metty (sec. final) y Harry J. Wild (algunos planos). Mt: Robert Wise, Mark Robson y Jack Moss. DA: Mark-Lee Kirk. Vest: Edward Stevenson. Ms: Bernard Herrmann y fragmentos de Roy Webb. Pr y Dr: Orson Welles.

Int: Joseph Cotten, Dolores Costello, Tim Holt, Anne Baxter, Agnes Moorehead, Ray Collins, Richard Bennett, Erskine Sanford, Bobby Cooper, Donald Dillaway, Louis Johnson, Gus Schilling, Charles Phipps, Nancy Gates, James Westerfield. Orson Welles (narrador).











SINOPSIS:
En los albores del siglo XX, en una ciudad del Medio Oeste, una aristocrática e influyente familia es sobrepasada por los inexorables avances industriales y los cambios sociales que traen consigo, relegándola social y económicamente, pese a la orgullosa tozudez de alguno de sus miembros.










Orson Welles, aún ajeno al negro futuro que le esperaba en Hollywood, ante un micrófono por los días en que rodaba esta película.

COMENTARIO:
Tras su debut en Hollywood con CIUDADANO KANE, rodada en óptimas condiciones de libertad creativa y presupuestaria, la película fue diana, antes y después de su estreno, de una orquestada campaña de acoso y derribo (desde varios frentes) que perjudicó seriamente su carrera comercial. Ignoro si aquello fue interpretado por Welles como una “advertencia” o premonición de que su libertad en Hollywood era ilusoria.

La segunda película de Orson Welles para la RKO, mucho más narrativa, pausada y romántica que la anterior, pudo ser también una de las obras más grandes de la Historia del cine (en cualquier caso, estaríamos dispuestos a afirmar que lo es), de haber llegado hasta nosotros tal y como la concibió su autor, pero ya en esta ocasión y durante el resto de su vida, fue víctima de la desconfiada y cicatera cortedad de miras de los mercaderes del cine.

Una vez concluida la película, la RKO (que la consideraba demasiado larga y aburrida) efectuó una serie de preestrenos con la versión de 131 minutos y no vieron el negocio claro. Así las cosas, aprovecharon la ausencia de Welles que había viajado a Brasil para poner en marcha IT'S ALL TRUE (que nunca llegaría a ver la luz) y pusieron manos a la obra, remontando y mutilando (se eliminó íntegro el último tercio que describía toda la decadencia de los Amberson y encargaron a Robert Wise que remontara la película y rodara un final “feliz” y simplificador). Pese a todo, el film permanece como un clásico de inconmensurable belleza, un fresco social narrado en tono elegíaco en el que la cámara, audaz y barroca (aunque su "presencia" no sea tan apabullante como en CIUDADANO KANE), a través de suaves y majestuosos travellings, utilizando más y mejor aún que en KANE la profundidad de campo, nos hace percibir con melancólica lucidez el inexorable paso del tiempo y el final inevitable de una época, para saludar con respeto a los nuevos tiempos encarnados en Eugene Morgan, el personaje que incorpora Joseph Cotten, magnífico como el resto del reparto, así como la portentosa fotografía de Stanley Cortez que años después repetiría una hazaña creativa similar en LA NOCHE DEL CAZADOR de Charles Laughton. 

EL VERDUGO (Esp-It) Naga Films / Zebra Films, 1963. 91 min. BN. Pr Ej: Nazario Belmar. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona y Ennio Flaiano....

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