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RÍO SIN RETORNO (River of No Return)

(USA) T. Century-Fox, 1954. 91 min. Color. CinemaScope.

Pr: Stanley Rubin. G: Frank Fenton, basado en una historia de Louis Lantz. Ft: Joseph La Shelle. Mt: Louis Loeffler. DA: Lyle R. Wheeler y Addison Hehr. Vest: William Travilla. Ms: Cyril J. Mockridge. Dr Ms: Lionel Newman. Can: Lionel Newman y Ken Darby. Cor: Jack Cole. Dr: Otto Preminger (y Jean Negulesco).

Int: Robert Mitchum, Marilyn Monroe, Rory Calhoun, Tommy Rettig, Murvyn Vye, Douglas Spencer, Arthur Shields, John Doucette, Don Beddoe, Barbara Nichols.











SINOPSIS:
En California, durante la fiebre del oro, un hombre viudo con un hijo de diez años trata de abrirse camino en su pequeña granja. Pero una atractiva cantante de saloon a la que han conocido ambos aparece por allí con su prometido, un jugador de ventaja que necesita viajar con urgencia hasta una ciudad donde quiere registrar la propiedad ganada de una mina. Este hombre le roba el caballo y abandona a la chica. Entonces nuestro honesto pero implacable viudo le persigue, acompañado de su hijo y la muchacha, en una balsa por un río lleno de rápidos que les conducirá –si sobreviven– hasta el lugar donde se dirigía el huido.









Una agradecida Marilyn declaró en cierta ocasión que de sus parejas en el cine, Mitchum fue el más amable y paciente con ella, ayudándola a sentirse más segura frente al trato despectivo que le infería Preminger durante el rodaje.

COMENTARIO:
Teniendo en cuenta su trayectoria anterior, ignoro en virtud de qué ofrecieron este guión a Otto Preminger (en realidad, la peripecia argumental sólo daba para media hora de película) y las razones por las que él aceptó rodarlo, también se me escapan. Probablemente el film, fresco, transparente, límpido, no tiene más objeto que el de proporcionar placer a nuestros ojos y en la belleza de cada plano está la justificación de ese placer. Esas cualidades unidas a la suma perspicacia con que todo está dispuesto y realizado, distingue a Preminger (que aquí no juzga a sus personajes sino que se dedica a estudiar las motivaciones de sus actos) de directores sin talento que fácilmente hubieran caído en esquematismos y discursitos explicativos.

Como imagino que a estas alturas casi todos han visto la película, resulta casi innecesario aclarar que se trata de un western fluvial rodado mayormente en impresionantes exteriores (aunque con la inclusión de algunas inevitables transparencias) espléndidamente recogidos por una cámara que supo aprovechar muy bien, con fines que ya explico en el párrafo anterior, las ventajas del -por entonces- recién estrenado formato CinemaScope.

Sobre la base literaria de unas cuantas situaciones de catálogo, Preminger debió considerar modestamente que estaba realizando un trabajo de mera competencia narrativa, fluida y sin barroquismos. Pero tal vez por la endeblez original del guión, la película, una vez finalizado el rodaje y hecho el primer montaje, quedó “muy bonita” si bien los gerifaltes de la Fox no supieron ver más allá y les pareció algo "insulsa" y deslavada (imperdonable error, pensaron ellos, en una cinta con Marilyn dentro), así que llamaron a Jean Negulesco que acababa de dirigir a la actriz en CÓMO CASARSE CON UN MILLONARIO y le pidieron que rodara alguna secuencia adicional (1). Por suerte, el resultado fue la inclusión de la magnífica escena de la gruta (quizá la mejor del film), llena de sensualidad, con Matt que acaba de rescatar del río a una desfallecida Kay, ordenándola que se quite sus ropas mojadas y se arrope en una manta para a continuación "masajear" su aterido cuerpo (sentimos con él su desnudez bajo esa manta que la envuelve y observamos la progresiva excitación de ella al sentir en sus piernas las enérgicas manos de Matt); también la escena final con Mitchum de nuevo, irrumpiendo en el saloon donde canta ella y rescatándola de ese lugar de forma expeditiva para convertirla -más allá de “The End”- en una hacendosa y sumisa ama de casa (o de cabaña).

(1) A una pregunta que le formulé sobre su presunta participación en RÍO SIN RETORNO, el propio Negulesco me lo aclaró en Madrid, aún lúcido y elegante en el día de su noventa cumpleaños, en el transcurso de su visita a la sede de la Filmoteca Española. Una tarde memorable. 

LA SIRENA Y EL DELFÍN (Boy on a Dolphin)

(USA) 20th Century-Fox, 1957. 111 min. Color. CinemaScope.

Pr: Samuel G. Engel. G: Ivan Moffat y Dwight Taylor, basado en la novela de David Divine. Ft: Milton Krasner. Mt: William Mace. DA: Lyle R. Wheeler y Jack Martin Smith. Vest: Charles Le Maire. Ms: Hugo Friedhofer. Dr: Jean Negulesco.

Int: Alan Ladd, Clifton Webb, Sophia Loren, Jorge Mistral, Alexis Minotis, Laurence Naismith, Piero Giagnoni, Gertrude Flynn.









SINOPSIS:
Una muchacha griega que se gana la vida buceando en busca de esponjas, durante una de sus inmersiones descubre accidentalmente una antigua escultura de bronce sumergida en el mar. Un arqueólogo americano y un riquísimo coleccionista de piezas de arte intentarán conseguirla, cada uno a su manera.








La elección de Ladd como oponente de Sophia Loren, en principio puede resultar poco explicable, pero sin duda tenía razones estratégicas: un galán que no estorbara al lanzamiento americano de la Loren.

COMENTARIO:
Un prólogo punteado por una bonita música de sabor étnico pretende fijar el contexto geográfico en el que se desarrollará la historia que van a contarnos. A continuación, aparecen unos títulos de crédito subacuáticos tras los cuales nos presentan el personaje de Fedra (Sophia Loren) en una breve y "húmeda" secuencia que despeja nuestras dudas -si las hubiera- sobre las intenciones de la película que no fueron otras que las de promocionar el contundente físico de la Loren en el mercado internacional. Desde esta premisa, lo que vamos a ver (y disfrutar) será una atractiva aventura romántica enmarcada en escenarios de tarjeta postal como venía siendo costumbre por aquella época en los Scopes de Jean Negulesco para la Fox, un director muy subvalorado, en mi opinión. Sin alcanzar la refinada precisión de un Cukor o un Minnelli, tiene, no obstante, títulos muy interesantes en su dilatada filmografía. Y el que ahora comentamos es uno de mis favoritos. 

La nota curiosa la puso la insensata (o tal vez perversa) elección del bueno de Alan Ladd, intentando mantener el tipo en un rodaje que le proporcionó muchas humillaciones y hasta una grave depresión y al que imaginamos en su llegada a Grecia para rodar los exteriores del film descubriendo (demasiado tarde) el descomunal tamaño de su oponente femenina, una Sophia Loren sin desasnar iniciando su carrera americana, máximo punto de atracción de esta película, como apuntábamos más arriba. No obstante, los mejores momentos nos los proporciona el malévolo y refinado Clifton Webb, siempre magnífico. 

CÓMO CASARSE CON UN MILLONARIO (How to Marry a Millionaire)

(USA) 20th Century-Fox, 1953. 95 min. Color. CinemaScope.

Pr: Nunnally Johnson. G: Nunnally Johnson, basado en obras de Zoe Akins, Dale Eunson y Katherine Albert. Ft: Joseph MacDonald. Mt: Louis Loeffler. DA: Lyle R. Wheeler y Leland Fuller. Vest: William Travilla. Ms: Cyril Mockridge y Alfred Newman. Dr: Jean Negulesco.

Int: Lauren Bacall, Marilyn Monroe, Betty Grable, William Powell, Rory Calhoun, David Wayne, Cameron Mitchell, Fred Clark, Alex D'Arcy, Percy Helton, Ivan Triesault.











SINOPSIS:
Tres chicas con evidentes deseos de hacer una buena boda, alquilan un aparta­mento en Manhattan que utilizarán como cuartel general desde donde planear sus estrategias (y estratagemas) para atrapar millonarios.










Schatze Page (Lauren Bacall) y Pola Debevoise (Marilyn Monroe) posando claramente felices. Detrás de ellas asoma el retrato de la que completa el trío, Loco Dempsey (Betty Grable).

COMENTARIO:
Primera de la serie de comedias sofisticadas y glamurosas que la productora encomendó a Jean Negulesco para potenciar las posibilidades del nuevo formato CinemaScope. La fórmula de las tres parejas buscando el amor (o sucedáneo) en escenarios adecuadamente atractivos se reveló exitosa gracias en buena medida al elegante sentido de la composición que poseía este director de origen rumano, además de una especial astucia para extraer de sus actrices los mejores recursos de comediantes. En este sentido, resultan impagables las composiciones de Lauren Bacall ( que ya empezaba a aparentar más edad de la que en realidad tenía) y una extenuante Marilyn Monroe componiendo un personaje que venía a ser la versión femenina de Mr. Magoo con ocurrencias de Jerry Lewis.

Al revelarse tan rentable esta fórmula de “romance a tres bandas sobre fondo turístico”, la Fox y Negulesco insistieron de nuevo en Nueva York con EL MUNDO ES DE LAS MUJERES (1954), a continuación en Roma con CREEMOS EN EL AMOR (Three Coins in the Fountain, 1954), hasta agotarla en Madrid con EN BUSCA DEL AMOR (The Pleasure Seekers, 1964) donde una desaforada Ann-Margret embutida en un ajustado vestido de faralaes y jaleada por Carol Lynley y Pamela Tiffin, se marcaba un baile flamenco con Antonio Gades. En ese punto, alguien dijo ¡basta! (probablemente el público).

NOTA: en contra de lo que se cree, CÓMO CASARSE CON UN MILLONARIO fue realmente la primera película filmada con el sistema de pantalla ancha patentado por la Fox, aunque debido a estrategias de marketing -con la película ya enlatada- decidieran estrenar antes LA TÚNICA SAGRADA y lanzar el peplum de Henry Koster como “el primer film en CinemaScope”, si bien, lo cierto fue que su rodaje se inició dos meses después que el de la comedia de Negulesco. 

EL VERDUGO (Esp-It) Naga Films / Zebra Films, 1963. 91 min. BN. Pr Ej: Nazario Belmar. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona y Ennio Flaiano....

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