¿QUÉ OCURRIÓ ENTRE MI PADRE Y TU MADRE? (Avanti!)

(USA-It) United Artists / Phalanx / Jalem / Mirisch / PEA, 1972. 144 min. Color.

G: Billy Wilder & I.A.L. Diamond, basado en la comedia de Samuel Taylor. Ft: Luigi Kuveiller. Mt: Ralph E. Winters. DA: Ferdinando Scarfiotti. Vest: Annalisa Nasalli. Ms: Carlo Rustichelli. Can: Gino Paoli, V. Fassone, G. Capaldo, Don Backy, Cordifelrro-Cardillo y Bertini-Marchetti. Pr y Dr: Billy Wilder.

Int: Jack Lemmon, Juliet Mills, Clive Revill, Edward Andrews, Gianfranco Barra, Franco Angrissano, Franco Acampora, Pippo Franco, Giselda Castrini, Lino Coletta, Raffaele Mottola, Giacomo Rizzo, Harry Ray, Ty Hardin, Yanti Sommer, Janet Agren.

Aquí tenemos a Wendell Armbruster Jr. (Jack Lemmon) recién llegado a Italia. Las primeras dificultades surgen con un pasaporte intercambiado.
La amigable Pamela Piggott (Juliet Mills) también ha viajado a Ischia desde Londres por un motivo paralelo al de Wendell.
Camino del hotel escoltado por Carlo Carlucci (Clive Revill), su más que solícito gerente.
En el depósito, durante el acto de reconocer los cadáveres del padre de él y la madre de ella.
Otro personaje curioso, Bruno (Gianfranco Barra), empleado del hotel que ronda a Wendell esperando la oportunidad de pedirle un gran favor.
Nuestro hombre se encuentra por primera vez fuera de su "hábitat" y no comprende las costumbres y ritmo de vida de los mediterráneos.
Un impacientado Wendell en la bañera.

Carlo Carlucci, sabedor de la verdad sobre las circunstancias que unieron a la pareja fallecida, trata con tacto y diplomacia de orientar a nuestro hombre.
Un marco incomparable para alguien que no ha llegado ahí para admirarlo.
Por fin Wendell Armbruster descubre y asume la naturaleza de las vacaciones anuales de su padre en Ischia.

SINOPSIS: El hijo de un magnate americano fabricante de césped sintético viaja desde Baltimore hasta Ischia, en la isla de Capri, para hacerse cargo del cuerpo de su padre, muerto en accidente mientras veraneaba en un hotel-balneario. Allí entrará en contacto con una joven inglesa que resulta ser la hija de la amante secreta del difunto, fallecida también en el mismo accidente. Tras el shock de este descubrimiento se iniciará un acercamiento entre ambos.

Ahora el conflicto es con la sensible Pamela que se siente ofendida por el trato recibido por Wendell.
Aquí la tenemos encerrada en su habitación y llorosa.
En el bar del hotel congraciándose bajo la atenta mirada de un participativo barman (Giacomo Rizzo). 
Resulta que los cadáveres de sus padres han desaparecido del depósito. Wendell comienza a sospechar de ella como responsable.
Llega el turno de presentar a los hermanos Trotta (Franco Acampora, Franco Angrisano, Armando de Martino), personajes que con su mafioso proceder vienen a complicar aún más la estancia de Wendell en Ischia.
La hora de llegar a forzados acuerdos con el mayor del clan.

La inicial animadversión de Wendell hacia Pamela, se va disolviendo y ambos procuran disfrutar integrándose en ese bello entorno.
Su espontáneo baño desnudos en el mar acarrea alguna situación comprometida... para él y su riguroso sentido del pudor.

Los farragosos trámites de la repatriación de los (recuperados) cadáveres son rápidamente soslayados por la aparición de J.J. Blodgett (Edward Andrews), del Departamento de Estado, amigo de la familia Armbruster.
Salvadas las diferencias y los obstáculos, Pamela y Wendell finalmente se han enamorado y prometen seguir la romántica costumbre de sus progenitores de pasar juntos un mes al año en esa isla y en ese hotel.

COMENTARIO:
Tras la singular, romántica y melancólica LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (¡cómo me gusta esa película!), el lado sentimental de un Billy Wilder ya con sesenta y ocho años volvía a aflorar en AVANTI! con mayor evidencia cuando tras someter a su conservador protagonista, un alto ejecutivo de estrictas costumbres, a los socavantes envites de la extroversión mediterránea, toma partido enredándole en una impensada historia de amor que pulveriza sus corsés de puritanismo y engreimiento. A partir de ese momento, Wendell Armbruster Jr. (de nuevo, un espléndido Jack Lemmon) es sometido a una acelerada transformación que finalmente desembocará en una “usurpación” de la ignorada y recién descubierta imagen del padre fallecido.

Sol, hedonismo e ingeniosos y, como siempre, punzantes diálogos de la sabia y veterana mano del autor de EL APARTAMENTO y su inseparable I.A.L. Diamond, son los ingredientes con los que juega esta comedia que filtra su romanticismo a través de un tono desenfadado hurtado a los maestros italianos del género. Añadiría que en la concepción y el tratamiento del personaje de la deliciosamente rolliza Pamela Piggott (Juliet Mills), en la delectación de la mirada sobre ella, se detectan, en algunos momentos, gotas de ese gusto por el placer que nos hace recordar (a mí por lo menos) el cine de un provecto Jean Renoir.

Para cerrar esta breve reseña, no puedo por menos que destacar los impagables personajes del gerente del hotel Carlo Carlucci (Clive Revill repitiendo con Wilder)) y el agente del Departamento de Estado, a través de los cuales el binomio Wilder-Diamond suelta sus penetrantes y muy bien contextualizadas críticas y sus (ahora lo sabemos) proféticas puyas, especialmente en boca del segundo, ese pragmático J.J. Blodgett genialmente asumido por el actor Edward Andrews.

DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO (Suddenly, Last Summer)

(USA) Horizon Pictures / Columbia, 1959. 114 min. BN.

Pr: Sam Spiegel. G: Gore Vidal y Tennessee Williams, basada en la obra de Tennessee Williams. Ft: Jack Hildyard. Mt: William A. Hornbeck y Tom Sandford. DA: Oliver Messel y Joan Ellacott. Vest: Oliver Messel. Ms: Malcolm Arnold y Burton Orr. Dr: Joseph L. Mankiewicz.

Int: Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn, Montgomery Clift, Albert Dekker, Mercedes McCambridge, Gary Raymond, Mavis Villiers, Maria Britneva, Julián Ugarte.

Os presento a la adinerada Violet Venable (Katharine Hepburn).
Esta es Catherine, su perturbada sobrina. La dulce y serena belleza de la muchacha oculta un grave trauma anclado en el pasado.
El doctor Cukrowicz (Montgomery Clift) es un notable neurocirujano a quien se le encomienda un delicado asunto relacionado con la sobrina de Violet.
 Por otro lado, Violet, ante las preguntas de Cukrowicz y su mirada escrutadora, se debate en su obstinado rechazo de una realidad oculta y terrible.
Cauto y a la vez inquisitivo, Cukrowicz intenta penetrar en el atormentado cerebro de Catherine.
Con nuestro doctor de testigo, mutuos reproches entre seres con inestabilidad mental.
Tía y sobrina. La primera desea someter a la otra a una lobotomía como solución para sus ataques.
La terrible experiencia vivida por esta mujer el último verano es el motivo de su enajenación.
Violet y Catherine sufren cada una a su manera un severo estrés mental.
Catherine enmarcada en el escenario de la institución donde está recluida.

SINOPSIS:
En Nueva Orleans, el pragmático director de una clínica para enfermedades mentales con serios problemas económicos para su mante­nimiento, encarga a un joven y eminente neurocirujano para que convenza a una viuda millonaria de que financie su modernización. Ella accederá a condición de que este doctor cure (a través de una lobotomía) la neurosis de su traumatizada sobrina.

Un estallido ante la horrible verdad..
Violet empujada a asumir lo inasumible.
El persistente doctor Cukrowicz acercándose cada vez más al núcleo del problema, encara su labor con Catherine casi como un exorcismo.
Cukrowicz y Violet frente a frente en el selvático jardín privado de su mansión, del que emergen tétricas y premonitorias estatuas.
Comienzan a surgir escenas del pasado verano: una bellísima y sensual Catherine en la playa.
Aprovechemos y regalémonos una nueva imagen de ella.
Ese flashback sitúa a Catherine y su primo Sebastian (su condición de homosexual queda patente aunque no asumida) durante unas soleadas vacaciones playeras en que ella, con su atractivo, ejerce como anzuelo inconsciente para atraer jóvenes en torno a él.
Un momento surrealista, una imagen que estremece.
Testigo horrorizada de un pesadillesco trance.
Este es el actor bilbaíno Julián Ugarte que incorpora al primo Sebastian, cuyo rostro en la película nos es hurtado.

COMENTARIO:
Hablar en este caso de fidelidad a la obra de Tennessee Williams resulta casi una obviedad pues la presencia del propio Williams acompañando a Gore Vidal en la redacción del guión, digamos que aseguraba ese apego al original literario. Pero DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO va más allá del concepto “fidelidad” y así la película de Mankiewicz se convierte en el más afortunado y equilibrado acercamiento cinematográfico al denso, melodramático y desmelenado universo de este autor. Pero es que, al mismo tiempo, el talento del director conseguía empujar ese material ajeno (un mortuorio escenario de personajes enajenados, perseguidos y abrumados por un pretérito que gravita sobre ellos hasta provocarles heridas psicológicas de difícil superación) y llevarlo a su parcela, un universo refinado y complejo de múltiples sugerencias sobre el que ha construido muchas de sus películas (por cierto, utilizando aquí también una estructura de flashbacks).

Adelantándome a quienes vengan a recordarme títulos como la mítica UN TRANVÍA LLAMADO DESEO de Kazan, LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC y DULCE PÁJARO DE JUVENTUD de Richard Brooks, o LA NOCHE DE LA IGUANA de Huston, diré que siendo, con diferentes matices, todas ellas excelentes, dejándose llevar por el sello Williams, resultaban más enfáticas y desbocadas que la que nos ocupa, mesurada y contenida, cualidades que no le restan, sin embargo, una gran intensidad dramática a la hora de transmitirnos con fuerza las emociones, los mecanismos mentales, las motivaciones de las conductas humanas que siempre han apasionado a Mankiewicz, en este caso, a través de esa indagación psicoanalítica sobre el personaje de Catherine (Elizabeth Taylor) hasta su liberación.

Locura, incesto, homosexualidad y canibalismo. Casi nada. Sin duda, la obra más calenturienta y enfermiza de cuantas yo conozco de Tennessee Williams, perfectamente controlada por el genio y la inteligencia de Mankiewicz que sin alejarse de los parámetros que rigen el cosmos de su autor llega -como decíamos- a hacer suya esta historia de dos mujeres aprisionadas sin aparente escapatoria bajo la losa de un pasado reciente, oscuro y terrible. Un tercer personaje irá desgarrando trabajosamente las cortinas que lo cubren hasta exponerlo a la luz. El exorcismo liberará a Catherine y sumirá definitivamente en las tinieblas a su tía Violet.

Ya para cerrar estas líneas de observación y centrándonos en los intérpretes, decir, más bien exclamar, la necesidad de despojarnos del sombrero (y todo lo que queramos quitarnos), ante las portentosas composiciones llevadas a cabo por Liz Taylor (aquí, qué bella y buena actriz), Katharine Hepburn y un torturado Monty Clift, los tres magníficamente dirigidos y dando lo mejor de sí mismos.

Liz Taylor durante el rodaje de la película, entre plano y plano, dormitando relajada sobre una roca de Platja d'Aro mientras el sol tuesta su pecho.

NOTA:
A principios del verano de 1959, la población (masculina) de las localidades de Begur y S'Agaró, en Girona, se vio sobresaltada y excitada con la presencia de una exuberante Elizabeth Taylor que venía a rodar los escasos exteriores de la película de Joseph Mankiewicz (ver fotografía en color). Por supuesto, dado lo escabroso de la temática, en la España de entonces la exhibición de esta película permaneció prohibida durante veinte años, es decir, hasta la desaparición de la censura franquista con el advenimiento de la democracia.

 NO HAGAN OLAS (Don't Make Waves)

(USA) MGM / Filmways / Reynard, 1967. 97 min. Color. Panavision.

Pr: Martin Ransohoff y John Calley. G: Ira Wallach, George Kirgo y Maurice Richlin, basado en la novela "Muscle Beach" de Ira Wallach. Ft: Philip Lathrop. Mt: Rita Roland y Thomas Stanford. DA: George W. Davis y Edward Carfagno. Vest: Donald Feld. Ms: Vic Mizzy. Dr: Alexander Mackendrick.

Int: Tony Curtis, Claudia Cardinale, Sharon Tate, Robert Webber, Joanna Barnes, David Draper, Mort Sahl, Edgar Bergen, Jim Backus, Dub Taylor, Ann Elder, Douglas Henderson.

Este es Carlo Cofield (Tony Curtis) un despreocupado trotamundos cuya única propiedad es un volkswagen escarabajo.
Ahora os presento a Laura Califatti (Claudia Cardinale) justo antes de tener un lamentable incidente automovilístico con el coche de Carlo.
...a raíz del cual, nuestro Carlo se queda sin su medio de transporte y viendo cómo sus escasas pertenencias arden casi con él.
La culpable Laura y el desafortunado Carlo contemplando su humeante ruina.
Pero parece ser, una vez más, que no hay mal que por bien no venga.
Carlo, un prodigio de intuición y adaptación a las circunstancias, capta con rapidez las nuevas posibilidades que se le brindan.
Laura y unos solícitos surferos.
Remanso en el rodaje y una exhibición de las dotes pictóricas de Tony Curtis sobre un lienzo móvil.
Esta guapa rubia es Malibú (Sharon Tate) y forma parte del grupo de surferos que animan la playa.
Una desestabilizadora sesión de cama elástica a cargo de  la cimbreante Malibú.
Y el "desestabilizado" es Carlo contemplando (a cámara lenta) las evoluciones de esa turbadora jovencita, aparentemente ajena al impacto que causa su espectacular anatomía en nuestro hombre.

SINOPSIS:
En Malibú, un trotamundos simpático y amoral pierde su coche y las escasas pertenencias durante un rocambolesco accidente con una italiana temperamental que resulta ser la amante de un alto ejecutivo. Este percance es aprovechado por nuestro despojado hombre para conseguir un puesto en la empresa de aquel. Nuevos personajes se entremezclarán, estableciendo una cadena de engaños en la que unos y otros se utilizan para la consecución de sus respectivos fines.

El musculoso albino que se dispone a recibir el cuerpo volante de Malibú es Harry Hollard (David Draper), su "novio", un fanático del gym. 
Esa noquearte visión de la fastuosa popa de Malibú es el plano subjetivo  del tipo que ella arrastra playa adentro. Se trata de un casi desvanecido Carlo que ha estado a punto de ahogarse en el mar.
El enorme atractivo de la chica tiene fascinado al salvado de las aguas.
Tras el necesario "boca a boca" para devolverle el aliento, nuestro hombre, tumbado sobre su regazo, cree estar en el Cielo.
Y no es para menos. Contemplémosla.
Inocente y algo infantilizada, Malibú pronto se entrega al pragmático Carlo que no deja pasar ninguna de las oportunidades que le brinda el azar. 
Sin embargo, tras el primer impacto de esa relación estrictamente carnal con Malibú, Carlo comienza a sentirse insatisfecho, sintiendo que le faltan otras cosas.
Pero vayamos por partes: Carlo a través de Laura ha conseguido un trabajo en la empresa de su amante Rod Prescott (Robert Webber). Y hele ahí teniendo que nadar y guardar la ropa con la inquisitiva esposa de Prescott (Joanna Barnes).
Pasado el calentón con Malibú, la contradictoria relación de Carlo con Laura vuelve a crear situaciones tensas y malentendidos.
Las cosas van complicándose, se descubren las mentiras y todo se sale de madre.
Como respuesta cenital al desbarajuste moral de unos personajes sin rumbo, una violenta tormenta viene a poner las cosas en su sitio, aunque para ello tenga que destruir la casa donde se han refugiado todos los implicados.

COMENTARIO:
Pese a estar resuelta en clave de comedia, la acidez y el desencanto son los protagonistas de esta menospreciada película. Aquí, los personajes, productos típicos de algo que se está descomponiendo, deshumanizados, mezquinos y absurdos, son comprendidos por Alexander Mackendrick pero ya no se les puede amar. No existe salvación posible para ninguno. En un momento dado, los mete a todos en una casa prefabricada y en medio de una tormenta la deja rodar por la ladera de una colina. Tal vez, enlodados y maltrechos, el instinto de conservación y el miedo a la soledad les empuje a creer en la necesidad de unir sus destinos, simulando amor. Esta fue la última película de su autor, un desencantado humanista injustamente relegado al olvido hasta su muerte. Tras algunos desmanes perpetrados en la postproducción a espaldas de Mackendrick y la nula repercusión en taquilla de esta -a pesar de todo- formidable falsa comedia de fondo aún más negro que el de SWEET SMELL OF SUCCESS, sin duda fueron factores que contribuyeron al definitivo retiro de su autor de los platós. En los años que le quedaron de vida se dedicó a la docencia.

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS (Gentlemen Prefer Blondes) (USA) 20th Century-Fox, 1953. 91 min. Color. Pr: Sol C. Siegel. G: Charles...