EL FILO DE LA NAVAJA (The Razor's Edge) 145 min. BN.
(USA) Twentieth Century-Fox, 1946. 145 min. BN.
Pr: Darryl F. Zanuck. G: Lamar Trotti, basado en la novela de W. Somerset Maugham. Ft: Arthur Miller. Mt: J. Watson Webb Jr. DA: Nathan Juran y Richard Day. Vest: Oleg Cassini (para Gene Tierney) y Charles LeMaire. Ms: Alfred Newman. Dr: Edmund Goulding.
Int: Tyrone Power, Gene Tierney, Anne Baxter, Clifton Webb, John Payne, Herbert Marshall, Elsa Lanchester, Lucile Watson, Frank Latimore, Fritz Kortner, Henri Letondal.
SINOPSIS: Larry, tras haber vivido como aviador los horrores de la primera guerra mundial, vuelve a Chicago como un hombre cambiado y desorientado. Su experiencia en la guerra le lleva a cuestionarse el sentido de la existencia en el que hasta entonces había sido su entorno de amistades de clase alta y el tipo de vida que esta élite social le ofrece. En este estado de confusión pide a su prometida Isabel que le conceda un tiempo para intentar hallar respuestas y encontrarse a sí mismo.
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| Mítico póster de la película, diseñado y dibujado por Norman Rockwell. |
COMENTARIO: Una más que notable versión fílmica de la famosa novela de Somerset Maugham sobre la que se construyó un soberbio guión de estructura perfecta y alimentado con unos diálogos en verdad admirables, aunque tal vez la construcción y contenido de esos diálogos llegue a afectar al tono de la película resultando en algunos tramos demasiado solemne. Pero ahí están sus imágenes que vienen sustentadas por una puesta en escena tan sólida como ocasionalmente tocada por la inspiración de un realizador al que se le ha prestado poca atención pese a títulos como DESEOS HUMANOS (Human Bondage, 1946), también basada en una novela de Somerset Maugham, y EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS (Nightmare Alley, 1947). En EL FILO DE LA NAVAJA despliega una muy calibrada planificación que combina la alternancia de encuadres fijos (algunos estremecedores momentos con Sophie, personaje incorporado por Anne Baxter) con el envolvente uso de planos-secuencia, y el manejo de un espléndido plantel de intérpretes que contribuyen a enriquecer la función, entre los que cabe destacar ese impagable Elliott Templeton que incorpora con ácida elegancia el gran Clifton Webb.
Nota: Corramos un tupido velo sobre el remake realizado por John Byrum en 1984. Turístico y superficial pese a sus pretensiones, todo resulta decorativo, simplista y trasnochado, si exceptuamos la estimulante presencia de Theresa Russell.

















