BELLE DE JOUR / BELLA DE DÍA (1967)

(Fr-It) Paris Film/Five Films, 1966. 100 min. Color.

Pr Ej: Robert y Raymond Hakim. Pr: Henri Baum. G: Luis Buñuel y Jean-Claude Carriere, basado en la novela de Joseph Kessel. Ft: Sacha Vierny. Mt: Louisette Taverna. DA: Robert Clavel. Vest: Helène Nourry Ms: no hay. Dr: Luis Buñuel.

Int: Catherine Deneuve, Jean Sorel, Michel Piccoli, Francisco Rabal, Pierre Clementi, Geneviéve Page, Françoise Fabian, Macha Meril, Georges Marchal, Francis Blanche, Marie Latour, François Maistre, Muni, Claude Cerval, Iska Khan, Bernard Fresson.











SINOPSIS:
La esposa aburrida de un reputado cirujano, busca nuevos alicientes a su acomodada pero monótona vida, y casi sin darse cuenta, por curiosidad o por morbo, acabará trabajando por las tardes como pupila de una discreta y especializada casa de citas.










Una prometedora pose de Séverine (Catherine Deneuve) ejerciendo de "Bella de día" en la clandestina casa de citas de Madame Anais (Geneviève Page).

COMENTARIO:
¿Qué se puede añadir a estas alturas al caudal de esos ríos de tinta, ensayos, tratados, estudios, palabras vertidas sobre la figura y la obra de Luis Buñuel que el viento ha llevado y traído, cambiado de lugar y orden? Supongo que muy poco. Pero, en fin, por una cuestión generacional o un simple problema de pereza mental, siempre hay algunos que “acaban de llegar” y a quienes me dirijo principalmente y también porque la revisión hace unas semanas de esta película me sirve ahora de pretexto para volver sobre la obra del calandino.

La fama de Buñuel, su trayectoria y el prestigio adquirido, se han sustentado sobre dos pilares alternativos y complementarios: el escándalo y el reconocimiento. En cronología, ahí tenemos la rompedora UN CHIEN ANDALOU (1929) y el escandaloso estreno parisino de L’ÂGE D’OR (1930) que probaba la capacidad revulsiva del primer surrealista del cine; el premio en Cannes a la virulenta crudeza de LOS OLVIDADOS (1951) con el que Buñuel “entraba” por fin en Europa; el numerazo montado en Cannes por el premio otorgado a VIRIDIANA (1961); y el Leon de Oro de Venecia para BELLA DE DÍA (1967). Ahora, al fin, el maestro aragonés ya estaba canonizado y finalmente su cine ya era alabado y babeado hasta por los más furibundos atacantes de antaño.

La que ahora nos ocupa, BELLA DE DÍA, es una mordaz visión de las fantasías sadomasoquistas y obsesiones de una mujer aparentemente frígida, mimada y amada por un esposo consentidor que la trata como a una virgen y a la que -adivinamos- no satisface sexualmente. Ella se mueve instalada en una confortable vida ociosa y sin responsabilidades... hasta que un día, por curiosidad, descubre el discreto mundo de la prostitución diurna y esa curiosidad y el aburrimiento la empujan a experimentar en un ámbito desconocido para ella, pero oscuramente deseado donde todo adquiere una dimensión, una representación, transgresoras. Así, tras el visionado de esta película, sin duda también nosotros habremos descubierto los aspectos ocultos que puede tener una escalera, una calle, una mujer de aspecto refinado. Porque para nuestros acomodaticios ojos las imágenes con las que nos encontramos en el cotidiano devenir pueden no tener significado y sólo una película -esta película- posee la capacidad de traspasar la anodina apariencia sin significado y mostrar el mundo interior que se esconde tras ella. 

Con BELLA DE DÍA, estamos ante una brillante demostración buñueliana de cómo dinamitar una novela no muy distin­guida y de sus fragmentos crear una obra maestra cinematográfica que en este caso gira en torno a los morbosos ensueños de una exquisita mujer de la burguesía cuyo mundo interior, en conflictiva convivencia con el plano de la realidad, es una excusa perfecta para que el realizador nos convenza de la inutilidad de los artificios expresivos que ofrece la fotografía y el cine (a los que sin duda se hubiera aferrado cualquier otro director) a la hora de intentar expresar ambos mundos, lo que él consigue con desarmante facilidad y genial sencillez por lo que su trabajo deviene en un claro toque de atención contra la autocomplacencia. En cualquier caso, esta película resultó el mayor éxito comercial de toda la carrera del aragonés y la flagrante confirmación de que Catherine Deneuve, de Polanski a Truffaut pasando por Buñuel, ha sido, es, una criatura cinematográfica fascinante con una insondable trastienda. Una diosa gélida, una turbadora esfinge. 

13 comentarios:

  1. Recuerdo verla restaurada en el cine, el impacto fue tremendo, cómo gocé de cada plano de Buñuel, de la impresionante presencia de Catherine Deneuve, de lo turbador de la historia… Muy buen acercamiento el que haces, Teo.

    Un abrazo.

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    1. Recuerdo que en la transición de mi cinefagia a la cinefilia, en plena adolescencia, teníamos mucho hambre de películas de Buñuel. Muchas no llegaban y las que lo hacían traían años de retraso. Así que, en efecto, cuando se estrenó BELLA DE DÍA en la navidad de 1967 (yo la vi algunos meses después) fue, como dices, un impacto tremendo. Por fin teníamos aquí a un Buñuel subversivo y socarrón haciendo de las suyas con un personaje como el de esa burguesita (¡Catherine Deneuve!) escapada de su zona de confort para vivir en el plano de la realidad y el de la ensoñación experiencias y secretos deseos.
      Un abrazo.

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  2. A lo mucho que a lo largo del tiempo ya se ha dicho en torno a "Belle de jour", solo apuntar un pequeño detalle en el que coinciden esta película y la famosa "A bout de souffle" de Godard. Los personajes de Marcel (¡qué guapo era Pierre Clementi!) y el de Michel Poiccard que hacía Jean-Paul Belmondo en aquella, los dos llevan una vida delictiva y ambos mueren alcanzados por las balas cuando se enamoran. El amor los mata.
    Saludos!

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    1. Bien observada, Aurora, esa coincidencia de destinos entre Michel y Marcel que "pierden" su inmunidad cuando se enamoran de una mujer. ¿Comparten misoginia Godard y Buñuel? No, creo que no, es una broma. Entiendo que te guste Pierre Clementi, era atractivo y su presencia inquietaba. Creo que tenía un toque, no sé, un poco demoniaco y, en cualquier caso, fue un tipo que llevó una vida muy poco saludable. Se metía de todo en el cuerpo y estuvo encarcelado casi dos años por posesión de drogas. Murió joven de un cáncer de hígado. Lástima.
      Un saludo.

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    2. Ignoraba esos tristes detalles de su biografía ¡madre mía!

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  3. Hay quienes han sostenido que el Buñuel virulento, agresivo, surrealista y provocador terminaba con “Viridiana”, “El ángel exterminador” y “Simón del desierto”. Luego, ya definitivamente instalado en Francia se “aburguesó” usando los elementos distintivos que labraron la mítica buñueliana en caprichosas películas producidas por grandes compañías. A mí, esa irredenta postura me parece un monumento a la idiotez más contumaz y cegata.
    Saludos.

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    1. No sé qué hubiera pensado el inflexible André Breton (lamentablemente murió mientras Buñuel rodaba BELLE DE JOUR) de la ortodoxia surrealista del aragonés si hubiera podido conocer ese título y su obra posterior. En mis años jóvenes, cuando se estrenaban algunos de esos títulos pude leer críticas que ahora nos parecerían alucinantes. Pero, en fin, sí, de acuerdo contigo, aquellas eran unas apreciaciones poco lúcidas, o tal vez malintencionadas.
      Un saludo.

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  4. No toméis esto como una íntima confesión pero siempre me he sentido especialmente identificada con esa, para muchos, enigmática Séverine de "Bella de día". Entiendo su indolente frustración y sus "escapatorias", tanto las físicas como las oníricas, y me fascina cómo Buñuel las maneja visualmente. Una película perturbadora.
    Un abrazo.

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    1. Tranquila. Desde mi lado masculino comprendo y comparto tu "aproximación afectiva" hacia el personaje de Séverine que Buñuel, sabiamente, adjudicó a la equívoca Catherine Deneuve acentuando así esa ambivalente gelidez que desprende la actriz, en este caso, tan conveniente para las intenciones del genial aragonés. En la misma línea, repetiría con ella en TRISTANA.
      Un abrazo.

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  5. No le niego el pan y la sal al Buñuel “europeo”. Sé que todo artista ha de experimentar una evolución y en consecuencia nunca pedí al de Calanda que siguiera haciendo el mismo tipo de cine que rodaba en México, más hosco y violento, más descarnado, más agresivamente surrealista y con mayor carga subversiva. De ahí que me siga gustando más aquel Buñuel, por decirlo de alguna forma, más incisivo y asilvestrado.
    Saludos.

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    1. Agradezco la sinceridad a la hora de exponer tu clara postura y ya te digo que no eres un caso aislado. Hubo una vez un crítico muy tenaz en su combativa radicalidad, al que yo solía leer (a veces con cierto asombro) en revistas especializadas allá por los años setenta, cuyo nombre, si no me engaña la memoria, era Julio Acerete que refiriéndose a la trayectoria de Luis Buñuel te daría abiertamente la razón en tu postura.
      Un saludo.

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  6. La transgresión (y cierto sentimiento de culpa) es, a mi modo de ver, lo que excita sexualmente a la burguesa protagonista. De modo que parece lógico que Buñuel se sintiese atraído por el argumento, que, por demás, le permitía dar rienda suelta a sus obsesiones.

    Es difícil escoger una película del realizador pero ésta es una de mis favoritas.

    Saludos.

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    1. Supongo que por su educación jesuítica y esa noción judeocristiana del pecado, el sentimiento de culpa (ya sabes, el miedo al infierno, represión en la sexualidad, la confesión) siempre estuvo presente en la vida de Buñuel y las más de las veces funcionó como un motor creativo en su carrera (recordemos ENSAYO DE UN CRIMEN y VIRIDIANA).
      Por otro lado, creo que más que el aliciente sexual, a Séverine la mueve el aburrimiento, la curiosidad y el morbo, algo que no encuentra en su anodino matrimonio. Qué gran acierto la elección de Catherine Deneuve.
      Un saludo.

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