UN HOMBRE DE HOY (WUSA, 1970)
USA) Paramount / Mirror / Coleytown / SR, 1970. 116 min. Color. Panavision.
Pr: Paul Newman y John Foreman. G: Robert Stone, basado en su novela “Hall of Mirrors”. Ft: Richard Moore. Mt: Bob Wyman. DP: Philip Jefferies. Vest: William Travilla. Ms: Lalo Schifrin. Can “Glory Road”: Neil Diamond. Dr: Stuart Rosenberg.
Int: Paul Newman, Joanne Woodward, Laurence Harvey, Anthony Perkins, Pat Hingle, Cloris Leachman, Don Gordon, Michael Anderson Jr., Bruce Cabot, Moses Gunn, Wayne Rogers, Robert Quarry, Clifton James, Jim Davis, Diane Ladd, David Huddleston.
SINOPSIS: Un trotamundos llega a Nueva Orleans, se instala en un hotelucho donde entrará en contacto con varios inadaptados y consigue trabajo como locutor en una importante emisora local. Pero nuestro hombre terminará descubriendo que esta emisora resulta ser el instrumento de una organización de ultra derecha con ambiciosos y siniestros planes de futuro para el país.
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| He aquí el carismático cuarteto que encabeza el casting: Rainey (Anthony Perkins), Reinhardt (Paul Newman), Geraldine (Joanne Woodward) y Farley (Laurence Harvey). |
COMENTARIO: Stuart Rosenberg puede ser incluido en aquel grupo de directores forjados en la televisión y que fueron saltando al cine a partir de mediados de los años cincuenta en el que destacaron tipos como Martin Ritt, Sydney Pollack, Arthur Penn, Sidney Lumet, Delbert Mann, John Frankenheimer, Sam Peckinpah y Robert Altman. La cinta de Rosenberg que nos ocupa se apoya en un inquietante discurso sobre el fascismo imperante en amplios y poderosos sectores de la sociedad norteamericana (mejor abonado en los estados del sur) aviesamente camuflado en las orquestadas manifestaciones de un patriotismo garrulo, radical e intolerante.
Película incomodante para muchos, fue ninguneada por el público y la crítica de la época. No obstante, pese a sus numerosos puntos de interés, el visionado de UN HOMBRE DE HOY (¡vaya título idiota elegido para su exhibición en España!) acaba provocando un cierto sentimiento de extrañeza por las enmarañadas ramificaciones de su tronco argumental (los descreídos tratando de sacar tajada sin importarles qué amo les paga, las fuerzas de ultra derecha tratando de eliminar las ayudas sociales a los más desfavorecidos, medios de comunicación manipuladores, complots políticos) a lo que también contribuye una alambicada puesta en escena y el hecho lamentable de una radical poda de escenas respecto a la versión primitiva que al parecer superaba las tres horas. En cualquier caso, estamos ante un film habitado por patéticos perdedores, pobres diablos manejables y manejados que deambulan errantes en un escenario que no les pertenece y que sería algo así como el vestíbulo de un próximo mundo peor.
Escribía este texto hace más de cuatro décadas para la desaparecida revista “Thea” (aguantó siete números) y ahora, en estos últimos años, podemos comprobar cómo los contenidos de UN HOMBRE DE HOY, en pleno “trumpismo” rampante, recuperan una vigencia casi profética cuando vemos desperezarse con salvajes resoplidos a ese monstruo en apariencia adormecido que convulsiona el presente de Estados Unidos con sus zarpazos.
Antes de cerrar este breve comentario deseo destacar entre el excelente reparto que reúne esta película, el esforzado trabajo de Anthony Perkins y la impresionante composición que Joanne Woodward hace de esa malhadada Geraldine.

















La vi hace por lo menos una década y entonces creo que no supe valorar debidamente lo que su temática intentaba denunciar. Por cierto, las pelis que veo por televisión se me quedan menos grabadas en la memoria que las vistas en las salas de cine. Supongo que esto tiene una fácil explicación.
ResponderEliminarAhora que traes a colación una de las películas menos conocidas de Paul Newman a pesar de jugar con la baza de un formidable reparto secundándole, por el contenido de tu post infiero que es el momento oportuno para revisarla ante el panorama que se cierne sobre todos nosotros. Por ello, quizás prevalezca su valor como profecía al margen de sus posibles virtudes cinematográficas. En fin, hasta que llegue el momento de examinarla de nuevo, ahí lo dejo.
Saludos.
A mí me ocurre lo mismo con las películas que veo por televisión. Pero tratándose de títulos fuera de circulación (los clásicos, por ejemplo) estamos condenados a acceder a ellos en su mayoría por este medio, si bien, me considero un “privilegiado” por vivir en Madrid (aquí tenemos las salas especiales, la Filmoteca, etc.).
EliminarStuart Rosenberg ha tenido una trayectoria irregular y UN HOMBRE DE HOY es para mí su mejor trabajo junto a EL SINDICATO DEL CRIMEN (Murder, Inc., 1960), su prometedor debut en el largometraje, un soberbio thriller como pieza tardía del mejor cine negro clásico, protagonizado por Stuart Whitman, Peter Falk y May Britt.
Un saludo.
No la he visto, Teo, me la apunto, más aún con el fascismo llamando de nuevo a la puerta. Hace dos días vi en Filmin otra película con Paul Newman poco recordada y de apestoso título castellano ("Un día volveré"), igual de idiota que el de la que comentas. No me gustó demasiado, la tiene mejores Martin Ritt ("Odio en las entrañas", "El espía que surgió del frío", "La tapadera"…).
ResponderEliminarUn abrazo.
De acuerdo en que PARIS BLUES (desechemos el título español) resultó uno de los trabajos más flojos de Martin Ritt, aunque no fue enteramente culpa de él pues tuvo que tragar con cambios radicales en el guión. Uno, no el menor, fue el forzado intercambio de los miembros femeninos (Joanne Woodward y Diahann Carroll en las dos parejas para “evitar” una relación interracial, amén de numerosos cambios en los diálogos. Nos queda, eso sí, una memorable banda sonora a cargo de Duke Ellington con la intervención de Louis Armstrong.
EliminarUn abrazo.
Cuando la vi hace unos años, la verdad es que me pareció una mediocridad. La singularidad de su planteamiento, por desgracia, no tuvo su oportuna plasmación en un relato consistente. Ojo, y eso que la vi con ganas...
ResponderEliminarRosenberg en su declive llegó a hacer películas muy malas, AMOR Y BALAS es un ejemplo, pero la que comento habrás notado que me gusta bastante pese a los reparos que la encuentro. Ya puestos, la coloco por encima de su celebrada LA LEYENDA DEL INDOMABLE (Cool Hand Luke, 1967).
EliminarA mí es que el La leyenda del indomable tampoco me mató. Creo que Rosenberg fue un artesano que tuvo un comienzo prometedor, pero siempre se quedó en tierra de nadie.
EliminarEn las décadas de los setenta y ochenta se puso de moda este tipo de cine denunciando (o imaginando) conspiraciones políticas y según mi recuerdo fue Alan J. Pakula quien más lo practicó.
ResponderEliminarSaludos.
Así es. Pakula, con algunas de sus películas, casi llegó a crear un subgénero que podríamos denominar como "thriller conspiranoico" pero con inquietantes elementos anclados en la realidad (EL ÚLTIMO TESTIGO, TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE, UNA MUJER DE NEGOCIOS, EL INFORME PELÍCANO).
EliminarUn saludo.
La mejor película, en mi opinión, de Rosenberg en su etapa final fue Brubaker. Aunque tampoco me resultó despreciable Sed de poder. De su filmografía en los 70 rescato un título por el que siento debilidad, San Francisco, ciudad desnuda. Con respecto a Un hombre de hoy, retrato sin concesiones sobre la culpa y el desgaste moral, Rosenberg transforma el desencanto de su protagonista en una crítica a la justicia y el poder que, para ser sincero, no dejó en mí mucho poso.
ResponderEliminarUn saludo.
Tal vez BRUBAKER me pilló en un mal día pero la percibí como una más entre las múltiples introspecciones del cine hollywoodense en torno a los lamentables regímenes carcelarios imperantes y perpetuados a través del tiempo. Imágenes duras y en ocasiones algo efectistas, pero en la línea de lo previsible. Si caemos en el juego (¿se pretendía denunciar un sistema o atemorizarnos ante la idea de ingresar en una prision?), la película funciona y se deja ver.
EliminarRespecto a SAN FRANCISCO, CIUDAD DESNUDA (me quedo con el sarcástico título original: “El poli risueño”) me gustó algo más y la sitúo en el nivel de un aceptable thriller que acumula algunos momentos interesantes, narrado en tono realista y con pocas concesiones, sobre todo, en el minucioso retrato de ese ácido personaje interpretado por Walter Matthau.
En cuanto a la película que ahora nos ocupa, me ha quedado claro que no eres un caso aislado a la hora de sentir esa desconexión entre lo que se nos cuenta y la forma de hacerlo. A mí, sin embargo, sí me dejó poso esa crítica a la justicia (social) y el poder (oscuro y amenazante). No obstante, sería de justicia que nos hubieran dado la oportunidad de verla en su desechada versión primitiva mucho más amplia en su desarrollo.
Un saludo.
Coincido contigo en que, pese a haber pasado sin pena ni gloria en su momento, hoy adquiere una dimensión muy distinta debido al actual contexto político.
ResponderEliminarSaludos.
Esta película -que a mí sí me inquietó cuando la vi siendo jovencito- tiene el precedente de MENSAJERO DEL MIEDO (The Manchurian Candidate, 1962) de John Frankenheimer, que ya abordaba un discurso semejante, aunque estructurado sobre una base narrativa con elementos de thriller que hacían la función, digamos, más digerible. Y por otro lado, en efecto, UN HOMBRE DE HOY la veríamos en estos momentos con los ojos más abiertos.
EliminarUn saludo.
Esta película de Rosenberg no la he visto, pero la apunto para verla cuando pueda. Siempre tenía "La leyenda del indomable" como la película referencia de este director de la generación de los llamados directores de la televisión. De Rosenberg he visto hace poco "El viaje de los malditos", una especie de continuación de la bastante mejor "El barco de los locos" de Stanley Kramer.
ResponderEliminarSaludos.
Desde luego, LA LEYENDA DEL INDOMABLE es su película más famosa. Un drama carcelario, claramente alegórico (el protagonista, tras tomar conciencia de su importancia como persona, pasa por un calvario, es finalmente “sacrificado” y su leyenda de alguna manera redimirá a quienes le conocieron u oyeron hablar de él, devolviéndoles el sentido de rebeldía y la dignidad como seres humanos). Por lo demás, hay un claro abuso de una planificación enfática (algunos encuadres buscan antes la geometría que la fluidez narrativa), lo que no impide su buen funcionamiento como espectáculo. Como la cosa funcionó, este director reincidiría en la temática con BRUBAKER.
EliminarLamentablemente, EL VIAJE DE LOS MALDITOS resultó un bodrio de deshilachada puesta en escena (muchas secuencias parecen rodadas por los ayudantes de dirección) con que Rosenberg parecía tocar fondo, pero es que luego rodó AMOR Y BALAS, aún peor.
Un saludo.