RIFIFÍ (Du rififi chez les hommes)
(Fr) Indus / Prima / Pathé, 1954. 120 min. BN.
Pr: Pierre Bernard, René Bezard y Henri Bérard. G: Jules Dassin, René Wheeler y Auguste le Breton, basado en la novela de este último. Ft: Philippe Agostini. Mt: Roger Dwyre. DA: Auguste Capellier. Vest: Rosine Delamare. Ms: Georges Auric. Dr: Jules Dassin.
Int: Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel, Perlo Vita (Jules Dassin), Magali Noel, Janine Darcy, Robert Hossein, Marcel Lupovici, Marie Sabouret, Pierre Grasset, Dominique Maurin, Claude Sylvain, Marcelle Hainia, Marcel Lisieur.
SINOPSIS: Tony le Stéphanois, un miembro del hampa recién salido de prisión tras cumplir una condena de cinco años, quiere recuperar el prestigio ante sus colegas. La infidelidad de su esposa Mado, liada con Pierre, un vulgar delator, no le ayuda precisamente, pero lo intentará con el robo a una importante joyería minuciosamente planeado y llevado a cabo de manera maestra con la ayuda de sus tres amigos, Jo, Mario y César. Sin embargo, Pierre y sus hermanos tratarán de arrebatarles el botín y las dos bandas se enzarzan en una guerra sin cuartel.
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| Tony (Jean Servais) ha conseguido rescatar de sus captores al hijo de su amigo Jo (Carl Möhner) pero está gravemente herido. Y además lo ha hecho demasiado tarde para salvar al padre. |
COMENTARIO: Víctima destacada de la persecución de izquierdistas en Hollywood impulsada por el senador Joseph McCarthy a finales de los años cuarenta, Dassin se ve obligado a abandonar Estados Unidos y se refugia en Europa. Tras casi cuatro años de errante paro profesional, reinicia en Francia su interrumpida carrera y lo hace con una película inspirada en un argumento série noire que supo convertir en un minucioso y atmosférico "documental" sobre los personajes que lo protagonizan y sus costumbres, delincuentes a los que muestra en la humanizada, desmitificadora faceta de individuos tridimensionales, concienzudos profesionales con cierto grado de nobleza que ejecutan su trabajo rigurosa y eficazmente, pero atrapados en ese halo de fatalismo que les otorga finalmente una dimensión trágica.
Dassin, con mayor libertad que la que soñó en Hollywood, alcanzaba en esta película cotas de intensidad, fuerza y precisión narrativas que en nada desmerecen de obras maestras como LA JUNGLA DE ASFALTO de Huston, o alguno de los trabajos de su etapa americana (un servidor destacaría, pese a estar rodado en Inglaterra, su anterior trabajo, el extraordinario film negro NOCHE EN LA CIUDAD). Para la Historia han quedado esos didácticos y asombrosos veintiocho minutos que Dassin invierte en la pormenorizada secuencia del robo, sin diálogo alguno ni música, pieza maestra de tempo, precisión y suspense. O también la agónica carrera final de Tony mortalmente herido, conduciendo su coche por las calles de París con un niño de cinco años a su lado jugando con un revólver de plástico. París, esa ciudad que supo retratar en su vertiente más triste, atmosférica y lírica.
Tras este film, una de las cumbres de su carrera, Dassin no volvería a conseguir, pese a intentarlo con films de ampuloso estilo y contenido, ninguna obra de importancia, siguiendo una pendiente descendente jalonada por vehículos, como digo, no exentos de pretensiones, diseñados algunos a la mayor gloria de su esposa Melina Mercouri. Esta decadencia creativa incluiría una triste autoparodia, en referencia a RIFIFI, con la irrelevante TOPKAPI.
























No voy a mencionar la famosa secuencia del robo ni esos diez últimos minutos que cierran la película puesto que ya han sido suficientemente referidas a lo largo del tiempo por todos los que han escrito sobre "Rififí". Citaré una secuencia que a mí siempre me ha impactado y que encuentro soberbia por su descarnada dureza. Es aquella en que Tony, tras reencontrar a su amante Mado en un cabaret, la cita en casa sometiéndola a una humillante sanción moral que termina con un castigo físico brutal por su infidelidad durante los años que él pasó en prisión. Sencillamente, uno de los mejores momentos de cine negro que recuerdo.
ResponderEliminarSaludos.
Totalmente de acuerdo, Gonzalo. Además, esas escenas nos suministran una precisa información sobre ese Tony le Stéphanois, su amargura, su carácter estricto y la implacable aplicación por su parte de las leyes del hampa, un acotado mundo en el que no se tolera el engaño ni la traición. Más tarde volverá a proceder de manera semejante aunque más expeditiva con uno de los miembros de su banda, Cesar, que involuntariamente ha provocado una tragedia.
EliminarUn saludo.
La volví a ver el mes pasado y opino igual que tú, Teo. La escena del robo es impresionante, aunque toda la película es imprescindible. La secuencia que comenta mi tocayo Gonzalo me impresionó mucho día que recuperé la cinta, es absolutamente brutal, una descripción descarnada de una salvaje.
ResponderEliminarAbrazos.
Es cierto que las secuencias mencionadas y por supuesto el resto de la película forman un todo absolutamente estremecedor. Toda una lección de gran cine. Por lo demás, me remito a lo que le comento a tu tocayo. Por cierto, ¿falta alguna palabra en tu texto?
EliminarUn abrazo.
Sí, falta el artículo determinado "el" antes de "día", se me ha ido, perdona.
ResponderEliminarHacía tanto tiempo desde que vi esta película allá por los años noventa, recuerdo que fue en La 2 de TVE, que apenas la recordaba. Con ciertos títulos me gusta hacer los deberes y ayer mismo me busqué la vida para poder revisarla. Ahora sí me he quedado impresionada, casi patidifusa, pues creo que ha ganado con el tiempo, o más exactamente, esa es la sensación que me produce desde mi actual nivel de percepción. A partir de aquí tendré que utilizarla como vara de medir para todo el cine negro que se ha hecho desde entonces. Una obra maestra. Y a propósito de esto, no sé si estaré diciendo una tontería pero en esta revisión, en algunos momentos, me trajo a la memoria "Ladrón", aquel pesimista thriller protagonizado por James Caan.
ResponderEliminarSaludos.
Nunca es tarde para renovar juicios, es más, cuando el paso del tiempo nos otorga perspectiva, es inevitable sobre la cinta de Dassin porque, efectivamente, a raíz de su estreno se convirtió en una pieza seminal para buena parte del cine negro que se hizo a partir de los cincuenta. En cuanto a esa comparativa con LADRÓN de Michael Mann tal vez estés en lo cierto si hermanamos al protagonista de ésta con el Tony de la otra a través de esa estremecedora frialdad narrativa que va dibujando el entorno que envuelve al personaje principal en un halo de fatalismo inesquivable. Aunque diría que, puestos a afinar, el film de Mann está más cerca de los "polar" de Jean-Pierre Melville que de la película de Dassin. Sin embargo, como decía, Melville estuvo en cierta medida influenciado por RIFIFÍ.
EliminarUn saludo.
La insensata caza de brujas macartista hizo en aquellos años mucho daño al cine norteamericano y dejó fuera de circulación a valiosos directores, Dassin entre ellos, guionistas, actores y actrices. Una locura en la que unos y otros se retrataron.
ResponderEliminarUn saludo.
Al cine USA, sí, pero en efecto, sobre todo, a quienes lo hacían, especialmente a los más honestos, íntegros y entregados. Aquellos que antepusieron su dignidad e independencia por encima de otras consideraciones, los que se negaron a plegarse y degradarse en aras de conservar su status profesional y sus piscinas, traicionando a sus compañeros.
EliminarUn saludo.
Y el cine europeo fue el beneficiario de aquel forzado éxodo acogiendo en sus cinematografías a los que tuvieron que huir: Charles Chaplin, Joeph Losey, Cy Endfield, John Berry, Robert Rossen, los guionistas Carl Foreman y Dalton Trumbo (que acabaron dirigiendo sendas películas, "Los vencedores" y "Johnny cogió su fusil")...
ResponderEliminarSaludos
De ese “beneficio” ya no estoy tan seguro. Exceptuando el caso de Losey, el único que pudo desarrollar en Inglaterra una carrera estable (y en cierta medida también Cy Endfield), las películas interesantes que lograron rodar en Europa los huidos del "paraíso hollywoodense" por la persecución mccarthysta se pueden contar con los dedos de una mano.
EliminarUn saludo.
Un clásico del cine negro que destaca por su atmósfera fatalista que ha servido de eco referencial para multitud de películas. Su famosa secuencia del robo, prácticamente sin diálogos, y apoyada en el silencio y la precisión, es una lección magistral de tensión cinematográfica. Más allá de eso, la película transmite un profundo pesimismo sobre la lealtad, la traición y el destino inexorable de los personajes.
ResponderEliminarUn saludo.
Casi podríamos decir que RIFIFÍ fue una película seminal de la que surgió un nuevo concepto de cine negro definido por un riguroso realismo narrativo teñido de fatalismo. Y digo “casi” porque esta obra maestra le debe algo a otra, a LA JUNGLA DE ASFALTO de John Huston, rodada cuatro años antes. Luego, siguiendo la estela, vendrían, entre otros, Jean-Pierre Melville y Michael Mann...
EliminarUn saludo.