SYNANON
(USA) Columbia, 1965. 106 min. BN.
G: Ian Bernard y S. Lee Pogostin. Ft: Harry Stradling. Mt: David Wages. DA: Philip M. Jefferies. Vest: Kathleen McCandless. Ms: Neal Hefti. Pr y Dr: Richard Quine.
Int: Edmond O’Brien, Stella Stevens, Chuck Connors, Alex Cord, Richard Conte, Eartha Kitt, Barbara Luna, Alejandro Rey, Richard Evans, Bernie Hamilton.
SINOPSIS: Historias y problemas surgidos entre algunos internos voluntarios de una institución californiana (Synanon House) para la rehabilitación de personas drogodependientes, mientras su director lucha a su vez por demostrar la utilidad del establecimiento frente a un posible cierre.
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| Stella Stevens con esta película abandonaba sus papeles de rubita ingenua y encantadora que crearon Minnelli y Jerry Lewis a través de EL NOVIAZGO DEL PADRE DE EDDIE y EL PROFESOR CHIFLADO. |
COMENTARIO: Qué llevó a Quine a hacer esta película? Se le ocurrió a él la idea de rodarla? De no ser así, ¿por qué aceptó un trabajo tan poco prometedor de cara a la taquilla, asumiendo incluso la producción, sobre todo después de sus dos anteriores y exitosas comedias? ¿Fue un acto autopunitivo tras el fracaso sentimental con su musa Kim Novak? Supongo que no porque a la gatuna rubia ya le había "dedicado" la revanchista y misógina (pero genial) CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA. Estas rasposas interrogantes surgen de mi admiración por el autor de UN EXTRAÑO EN MI VIDA (Strangers When We Meet). Sólo por eso.
En fin, centrémonos en SYNANON, película en la que el director optó por una puesta en escena un tanto estática que produce claustrofobia a lo que contribuye una tenebrista fotografía en blanco y negro. Diseñada sobre la base de un guión que rebosa inquietudes didácticas, tal vez después de todo, movida por buenas intenciones pero fallida en el método y que, insisto, resulta una insólita elección viniendo de quien viene. Con lo expresado no insinúo que la película carezca de interés; lo tiene empezando por su sorpresiva naturaleza.
Tras una carrera en la que abundaron brillantes trabajos, especialmente en el campo de la comedia, Richard Quine, precisamente a partir de este título que ahora se reseña, inició una repentina e irreversible decadencia que le llevaría a realizar trabajos de decreciente interés que le llevaron a una paalización de su carrera. Abandonado por la industria, acabó dirigiendo un par de episodios de la serie “Colombo”, y tras varios años en el paro, olvidado de todos, acabó suicidándose en su apartamento de Los Angeles. Triste e injusto final para el inspirado autor de ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA (Bell, Book and Candle, 1958), UN EXTRAÑO EN MI VIDA (Strangers When We Meet, 1960), ENCUENTRO EN PARÍS (Paris When It Sizzles, 1963) y otras muchas horas de placer fílmico.
Nota: esta reseña la escribí hace años y la he desempolvado para la ocasión. Lo cierto es que se trata de una película arrinconada en su día por la Columbia, que tuvo una corta y lastimosa carrera comercial en Estados Unidos y que en muy pocos países se ha podido estrenar. En España, nunca, salvo una sesión en la Filmoteca madrileña donde un servidor la descubrió hace un par de décadas en el curso de un incompleto ciclo dedicado al pobre Quine.
















Yo sí he visto “Synanon” ¡y compruebo que en la misma ocasión en que confiesas haberla visto tú! pues seguí aquel ciclo que ofreció la Filmoteca. Allí estuvimos los dos, entre los espectadores, en aquella sesión, única oportunidad para descubrir esta película un tanto maldita. Fui sin información previa y desde luego me dejó bastante extrañada quizas por la idea preconcebida que por entonces yo tenía del cine de Quine. Me gustaría mucho poder revisarla, creo que lo merece.
ResponderEliminarSaludos.
El mundo es un pañuelo (usado), aunque para los cinéfilos de pro no resulta tan raro coincidir en esos reductos. La coyuntura lo propiciaba. Tu extrañeza ante esa película no me sorprende pues a mí me ocurrió algo parecido. Por cierto, aquel ciclo también me descubrió otro título de Quine que por entonces desconocía y que me pareció muy interesante, su primera incursión en el cine negro, DRIVE A CROOKED ROAD (1953). A continuación rodaría otro excelente noir , LA CASA 322 (Pushover, 1954).
EliminarUn saludo.
Pues es una lástima que esta película haya podido llegar a tan poca gente porque a tenor de lo que cuentas y esas imágenes que incluyes, diría que tiene muy buena pinta. De Richard Quine, no obstante, me encantan “Un extraño en mi vida” y “El mundo de Suzie Wong”. Esta última la he visto varias veces y aunque en la filmografía de Richard Quine no se le presta demasiada atención, se ha convertido en una de mis preferidas.
ResponderEliminarAh, veo que en “Synanon” también esta Edmond O'Brien, un actor que siempre me ha encantado; ¿le recordáis en “La condesa descalza”?.
Un abrazo.
Como en tantos otros casos en la historia del cine, sí es una pena la escasa difusión de este título. Esperemos que cualquier día, en cualquier estantería, aparezca una edición digital porque por televisión es poco probable que la emitan, mayormente por ser una película en blanco y negro. Pero hay otras dos películas rodadas a continuación por Quine que son aún más desconocidas (yo continúo sin poder verlas), me refiero a OH DAD, POOR DAD, MAMA'S HUNG YOU IN THE CLOSET AND I'M FEELIN’ SO BAD (1966-67) y TALENT FOR LOVING (1969) que en su día resultaron auténticos fiascos. En el caso de la primera, una vez terminado el rodaje, la Paramount decidió llamar a Alexander Mackendrick para que rodara algunas escenas complementarias con el actor Jonathan Winters (el difunto papá del título).
EliminarUN EXTRAÑO EN MI VIDA (Strangers When We Meet, 1960) es también para mí una de sus mejores películas, tal vez la mejor, y en cuanto a EL MUNDO DE SUZIE WONG, coincido contigo en que es una encantadora comedia dramática de carácter acusadamente romántico, a la que siempre me gusta volver (no sé cuántas veces la he visto), aunque debemos tener en cuenta el dato de que es una película que le llegó a Quine de rebote tras la retirada de Jean Negulesco. Ahí va un apunte adolescente: en su día, me enamoré de Nancy Kwan. No te digo más. Pero mi peli favorita, favorita de Mr. Quine es ENCUENTRO EN PARÍS (Paris When It Sizzles, 1963), como ya demostré en la entrada que dediqué en este blog a esta deliciosa obra maestra.
Un abrazo.
De esta película, solo he visto el trailer y unas cuantas escenas; una de ellas de once minutos de duración, donde se ven los internos de la institución "Synanon" (que por cierto, creo que ha existido hasta hace poco en Santa Mónica), haciendo terapia de grupo. En otra, aparece Chuck Connors reponiendo latas de bebida, bajo la supervisión de Richard Conte (al que recuerdo más por series de televisión como, "Dimensión desconocida" o "Audacia es el juego", que yo veía siempre). La verdad es que me ha interesado lo que he visto y la añadiré a mi ya larga lista de títulos pendientes; creo que para dedicarme a esta labor tendré que retirarme a una isla perdida con mucho tiempo libre y sin interferencias, aunque ahora que caigo allí no podré enchufar mis aparatos... bueno, tal vez podrán funcionar con energía solar, claro.
ResponderEliminarAh!... a mí también me gusta mucho "El mundo de Suzie Wong" con el inconmensurable William Holden y la encantadora Nancy Kwan.
Un abrazo.
Sí, en efecto, entrando en Youtube pueden rescatarse algunos fragmentos de este título maldito en la filmografía de Quine. Mencionaba la deseable edición en blu-ray como una oportunidad de descubrir o revisar SYNANON porque ignoro si existe la posibilidad de "bajar" esta peli de Internet. Quién sabe, tal vez sí, aunque tengo mis dudas. No obstante, no estoy en condiciones de suministrar información al respecto porque esa práctica, hoy por hoy, la mantengo fuera de mis costumbres.
EliminarEn cuanto al siempre inquietante Richard Conte, este actor tiene en su haber títulos ilustres jalonando su larga filmografía. Desde MERCADO DE LADRONES de Jules Dassin y LA GARDENIA AZUL de Fritz Lang, a SOLO EN LA NOCHE y ODIO ENTRE HERMANOS, ambas de Mankiewicz, y otros muchos hasta su intervención en EL PADRINO de Coppola.
También comparto contigo mi debilidad por EL MUNDO SUZIE WONG. Ya lo demostraba en mi comentario dirigido a Annabel Lee.
Un abrazo.
Debe ser curiosa esta película. Con inspiración en un entorno real: una comunidad que acoge a un ex alcohólico en busca de rehabilitación. Intentaré verla porque las experiencias de los años 60 con algunas utopías terapéuticas despiertan en mí cierta curiosidad.
ResponderEliminarUn saludo.
En realidad la "extrañeza" y ese carácter de pieza atípica que nos produce SYNANON no está tanto en la película (que también) sino en lo inesperado en aquel momento de que la asumiera un tipo como Richard Quine.
EliminarUn saludo.
Tomo debida nota. Sobre esta película no habìa leído ni escuchado nada, así pues, si llega el momento, la descubriré únicamente con las referencias que aporta tu texto y el de los intervinientes.
ResponderEliminarPor cierto, Teo, hace unas semanas estaba yo en modo Indiana Jones husmeando en la biblioteca de mi padre y acabé desempolvando ejemplares de la revista Nickelodeon, y en un número del año 92, en una de sus páginas vi anunciado tu libro Movie-Movie.
Saludos.
Sí, ya digo, es una película muy poco difundida pese a que contaba con un reparto en su día muy atractivo. Pero tanto el tema como el tratamiento (cercano, por momentos, al docudrama) no fueron del agrado del (poco) público que la vio. Yo pude verla treinta y siete años después de ser rodada, y de chiripa (ventajas de una capital con Filmo).
EliminarEn cuanto al libro "Movie Movie", recuerdo que con motivo de su primera edición, se contrató esa página de publicidad en un par de números de aquella añorada revista cinematográfica.
Un saludo.
No tenía ni la más remota idea de esta película (¿maldita?) de RIchard Quine, un director al que no le pega nada esta temática, aunque es cierto que tiene en su haber un par de películas negras, mientras el resto de su obra se mueve entre la comedia y con algún drama tan bueno como "Un extraño en mi vida", mi favorita.
ResponderEliminarSaludos.
Sí, Quine tiene en su trayectoria un par de películas "malditas" y otras tantas que maldita la hora en que las hizo (sus dos últimos largos).
EliminarUn saludo.