ESPLENDOR EN LA HIERBA (Splendor in the Grass)

(USA) Warner Bros / NBI, 1961. 124 min. Color.

G: William Inge. Ft: Boris Kaufman. Mt: Gene Milford. DA: Richard Sylbert. Vest: Anna Hill Johnstone y George Newman. Son: Edward Johnstone y Richard Vorisek. Ms: David Amram. Pr y Dr: Elia Kazan.

Int: Natalie Wood, Warren Beatty, Pat Hingle, Audrey Christie, Barbara Loden, Zohra Lampert, Fred Stewart, Joanna Roos, Sandy Dennis, Gary Lockwood, Jan Norris, John McGovern, Martine Bartlett, Sean Garrison, Phyllis Diller, William Inge.











SINOPSIS:
En la segunda mitad de los años veinte, en una localidad de Kansas, una pareja de estudiantes están profundamente enamorados pero los represivos conceptos morales de la época y la condicionante actitud de los padres les impide consumar sus naturales impulsos sexuales. Finalmente, este asfixiante entorno termina malogrando el romance.











De regreso a la ciudad en el coche de sus dos amigas, Wilma, con su mente navegando por el pasado, se aleja de la vida de Bud para siempre.

COMENTARIO:
En el esquema argumental de ESPLENDOR EN LA HIERBA, Elia Kazan utilizó los elementos de lo que podría entenderse como un melodrama romántico al que, no obstante, revistió con unos ingredientes de carácter social (los efectos del crack del 29) y enfrentamiento generacional que lo transformaría en algo que pretendía un mayor alcance, el de un capítulo más en ese retablo que forman títulos como LA LEY DEL SILENCIO (aunque este film contiene además otras implicaciones), UN ROSTRO EN LA MULTITUD y RÍO SALVAJE. Así, ESPLENDOR EN LA HIERBA le permite efectuar otro retrato en ese recorrido indagatorio de momentos característicos de la evolución americana que en este caso pasa por la estructura y los intersticios de una historia romántico-familiar, la de los Stamper y los Loomis y el saboteado romance de sus vástagos (el puritanismo de una pequeña colectividad acelera ese proceso de desintegración en el que los dos jóvenes protagonistas se ven inmersos) que nos muestra las dramáticas consecuencias de la incomprensión entre padres e hijos. Una temática, por cierto, muy en boga en el cine de los años cincuenta y que estaba presente en grandes títulos como AL ESTE DEL EDÉN (del propio Kazan) y REBELDE SIN CAUSA de Nicholas Ray.

Partiendo de esta premisa argumental, anhelos, represión, ruptura, hundimiento, locura, ruina, suicidio, aceptación del fracaso, el recuerdo como último refugio, sirvieron al director para dar forma a una magnífica película imborrable en nuestra memoria y, por supuesto, una de las mejores en la filmografía del cineasta armenio. El film, sentimental y de gran fuerza emocional, está jalonado de momentos cumbre en los que Kazan era maestro (intensa, emocionante, de un gran lirismo, la memorable secuencia final en la granja) y solo cabría recriminarle cierta tendencia a que cada personaje esté sujeto a la representación de una postura y de que funcionen por contraste (por ejemplo, el conformismo del joven Bud, su inhibición sexual y su manifiesta cobardía quedan resaltados por la actitud desafiante e irrefrenable de su hermana Jinny).

Termino esta breve reseña afirmando que Natalie Wood (que tuvo la fortuna de trabajar a las órdenes de grandes directores y que con ellos solía estar maravillosa) efectuó en ESPLENDOR EN LA HIERBA la mejor actuación de toda su carrera. Tal vez a algunos/as puede sonarles un poco moña, pero los últimos planos de ella en la película siempre consiguen que los ojos se me inunden. No tengo reparos en confesarlo. 

34 comentarios:

  1. Una gran película, como las otras que citas de Kazan. Qué gran estilista fue, cada plano es una maravilla. Purgó con arte sus pecados políticos, si es que esto es posible.

    Un abrazo, Teo.

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    1. Me alegra que estemos en la misma onda con esta magnífica y emocionante película. Y si el título que comentamos ahora lo llevo enganchado en el corazón (en mi corazón de cinéfilo), hay otro de Kazan que me gusta tanto como “ESPLENDOR..." y es precisamente RÍO SALVAJE.
      Por otro lado, lo de Kazan no fue un "pecado político" (que también) sino una interesada traición a algunos de sus compañeros y amigos para salvar su carrera... y tal vez su piscina. Ya ves, menuda esquizofrenia tengo con el armenio y sus películas.
      Un abrazo.

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  2. He visto varias veces “Esplendor en la hierba” y siempre experimento algo que por infrecuente me resulta difícil de explicar: consigue que la sienta dentro de mí, que en el tiempo de proyección viva integrada en la peripecia emocional de esos personajes y padezca sus angustias como si fueran mías... ¡Cómo está filmada esa historia!
    Un abrazo.

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    1. Cuando nos sentamos en una butaca (o el sofá) para ver una película, dejamos aparcado el intelecto y nos disponemos conscientemente para el ensueño entrando en juego la imaginación, los recuerdos, la aproximación afectiva, en suma, las emociones. Y así algunas películas, en especial algunos momentos de esas películas, consiguen invadirnos y raptarnos. Es la gloria del cine, una forma de arte que estimula lo adormecido y consigue descorrer velos funcionando a veces como la “magdalena de Proust”.
      Un abrazo.

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  3. Siguiendo en parte el hilo de Inma, creo que esta maravillosa película a muchos nos recuerda algún episodio de nuestra biografía sentimental, algún fracaso, algún desengaño, aquel chico del que nos enamoramos pero... En fin, que siempre lloro con esa parte final en la que se ven por última vez Wilma y Bud, y con la esposa de él observando y “comprendiéndolo” todo. Lo repito, maravillosa.
    Saludos!

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    1. Creo que existen pocas personas a quienes no les gusta esta película (tal vez porque no les gusta en cine, lo que es muy grave). En cuanto a eso que apuntas, Aurora, sobre las reminiscencias que despierta ESPLENDOR EN LA HIERBA de nuestras vivencias juveniles, te diré que has dado en el clavo. Sin ir más lejos, tuve una novia (a long time ago!) con un notable parecido físico con Natalie Wood, y además, sin ser consciente de ello, actuaba, se movía y reaccionaba como la Wilma que incorporó la Wood en la pantalla. Y hay momentos en la película en que lo paso bastante mal pues los recuerdos y algún remordimiento... but that´s another story!
      Un saludo.

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    2. Deseo aportar ahora algunas notas más sobre lo que desgranaba en mi comentario del otro día.
      No ha habido cronología en mi conocimiento de la obra de Elia Kazan pues la primera película que vi de este director siendo yo una veinteañera fue "El compromiso", hace algo más de tres décadas en un cineclub de Málaga y generó en mí un gran interés por conocer otras películas de él, y la segunda si no recuerdo mal, fue "Al este del Edén". Por televisión he ido viendo "La ley del silencio", "Un tranvía llamado deseo", "Viva Zapata" y una que me pareció la mejor de las que hasta entonces conocía, "América, América", que era como un homenaje que Kazan hacía a sus mayores, los que desde el Imperio otomano llegaron a Norteamérica como emigrantes a principios del siglo XX.
      Increíblemente, no vi "Esplendor en la hierba" hasta hace apenas cinco años, en plena pandemia, cuando me regalaron el dvd. Desde luego, es la más bella y emotiva y esa historia de amor en tiempos revueltos está recorrida por una gran melancolía acorde con los hermosos y nostálgicos versos de William Wordsworth. Y por supuesto, estoy de acuerdo con todos: el trabajo de Natalie Wood en esta película es antológico.

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    3. Ver las películas de un determinado autor en desorden cronológico nos ha ocurrido a muchos, a mí tal vez menos porque por mi edad provecta he tenido la oportunidad de ir viendo miles de películas según se iban estrenando en los cines a lo largo del tiempo. Y no todo el mundo dispone de una Filmoteca en su ciudad para asistir a ciclos o retrospectivas.
      AMÉRICA, AMÉRICA, donde Kazan narraba la odisea de su tío para llegar a Nueva York desde Armenia, es quizá la más prestigiosa del autor y con la que la crítica se volcó más, precedida, eso sí, por la masiva buena acogida que tuvo ESPLENDOR EN LA HIERBA, después del fracaso que cosecharon sus dos anteriores películas, UN ROSTRO EN LA MULTITUD y RÍO SALVAJE.
      Me parece, Aurora, que somos unos sentimentales.
      Un saludo.

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  4. Hola! De momento, para ir abriendo boca, ahí dejo el poema (Oda) de William Wordsworth:

    “Aunque el resplandor que
    en otro tiempo fue tan brillante
    hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
    Aunque mis ojos ya no
    puedan ver ese puro destello
    que en mi juventud me deslumbraba,
    Aunque nada pueda hacer
    volver la hora del esplendor en la hierba,
    de la gloria en las flores,
    no debemos afligirnos
    porque la belleza permanece inalterable en el recuerdo.
    En aquella primera
    simpatía que habiendo
    sido una vez,
    habrá de ser por siempre
    en los consoladores pensamientos
    que brotaron del humano sufrimiento"...

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    1. Gracias por enriquecer este post en torno a ESPLENDOR EN LA HIERBA con la inclusión muy oportuna de este emocionante poema dedicado al recuerdo del bien perdido, al amor y la pretérita belleza, debido a la sensibilidad de aquel poeta del romanticismo que fue William Wordsworth. Agradezco de veras tu intervención y espero otra con tu juicio sobre la película de Kazan.
      Un abrazo.

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  5. Resulta innegable que el trabajo de Natalie Wood en esta película es el mejor de su carrera. Una actriz cuyo registro interpretativo encaja a la perfección con su personaje y que me parece podría ampliarse a otros papeles suyos en el resto de su filmografía. Me refiero a ese halo melancólico, a esa sensación de pérdida que se repite en otras cintas (incluso en algunas anteriores a esta), lo que nos lleva a ese pleno acierto de casting.
    Saludos.

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    1. Es cierto que algunas actrices por su estilo interpretativo, por lo que sugiere su rostro, por su mirada, por el grado de inocencia y desamparo que transmiten y por algunos tics que se repiten en ellas, están abocadas a interpretar personajes románticos, frágiles, vulnerables, propensos a recibir reveses de la vida. Audrey Hepburn sería una de ellas y por supuesto, Natalie Wood. En efecto, basta repasar someramente su filmografía.
      Un saludo.

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  6. No me extraña que te emocione el final de esta historia en la que el amor no lo puede todo. La pareja de actores hace su relación creíble, pero es especialmente Natalie Wood la que más destaca por su conmovedora interpretación. Más arriba, Emma reproduce el comienzo del poema de Wordsworth y eso ha avivado mi recuerdo de aquella sublime escena de Natalie en la clase recitando esos versos entrecortada por la aflicción.
    Kazan había dirigido “Al este del Edén” que tenía un poco en común con “Esplendor en la hierba” en cuanto al conflicto generacional. Sin embargo creo que en “Esplendor en la hierba”, además de ese, toca más temas con una dirección especialmente matizada y sensible. Hace muchos años que me leí su autobiografía, un libro muy largo de cuyo contenido apenas me acuerdo, excepto que se justificaba constantemente por su, para mí, reprobable comportamiento en la tristemente famosa caza de brujas del senador McCarthy que tan graves consecuencias personales y profesionales acarreó a muchos de los acusados de "antiamericanos". A poco que nos descuidemos, la historia se repite.
    Abrazos.

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    1. Me ha costado y sigue costándome perdonar los pecados de Elia Kazan, aquellos que le convirtieron en un delator en la era mccarthysta. Y uno de los motivos por los que le he absuelto (al 99,44%) es ESPLENDOR EN LA HIERBA que en estos días estamos comentando y analizando en este blog. Visitadlo, por favor, sin rencor hacia el autor de aquel alegato a favor de la delación que fue LA LEY DEL SILENCIO.
      En cuanto a la emoción que me producen algunas escenas de "ESPLENDOR..." (a mí y supongo que a millones de espectadores) sé que lo entiendes muy bien, Maribel, porque ese nudo en la garganta que nos provoca la última secuencia es inevitable cuando comprobamos al llegar a ese punto que -como bien dices- el amor no lo puede todo.
      Un abrazo.

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  7. Yo también la he visto más de una vez y siempre me viene a la memoria el recuerdo de ese padre posesivo que quiere moldear a su gusto al muchacho (y con eso consigue -con ayuda de otros- que se rompa la pareja protagonista). De acuerdo contigo en el espléndido trabajo de Natalie Wood.
    Saludos.

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    1. Pues sí, las presiones de los padres (en un sentido u otro) cuando tienen sus propias expectativas para sus hijos, aliadas en este caso con tabúes sexuales y prejuicios sociales, suelen hacer mella en los vástagos y desnortarlos en sus aspiraciones. Esta película aúna sensibilidad y precisión en su narrativa.
      Un saludo.

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  8. Además de la alta temperatura dramática que alcanzan muchos momentos y de ese poso melancólico que destila la película, me interesa la progresión narrativa y el manejo del tiempo que tiene el director. No sabría explicar bien esa sensación de pérdida y erosión que me produce el inteligente proceso elíptico utilizado por Kazan que tiene como eje los versos de Wordsworth que se oyen en la película. Coincido con todos vosotros en valorar el tremendo trabajo de Natalie Wood.
    Saludos.

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    1. Pienso que ESPLENDOR EN LA HIERBA es la película de Elia Kazan con mayor carga sentimental y a la vez, por su atención al detalle descriptivo de las debilidades del ser humano ante un panorama condicionador, la más rigurosa en su concepción de puesta en escena. Y como tú apuntas, Gonzalo, en la que mejor juega con el paso del tiempo (ten en cuenta que la historia que nos narran gira en torno a los versos de Wordsworth). Creo recordar que fue Jacques Rivette, en su etapa de crítico, quien -refiriéndose a esta película- dijo: "monta una perfecta dialéctica entre momento y duración", mediante precisamente ese proceso elíptico al que te refieres.
      Un saludo.

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  9. Después del poema, vamos con la película que me parece soberbia, un melodrama bien construido y como ha quedado claro, la interpretación de Natalie Wood es grandiosa, la más brillante y sentida de su carrera. En cambio, Warren Beatty, siempre me resultó algo "sosón", pero aquí se ajusta bien al papel. Sin embargo, hay algo que no logro entender en la historia: no sé por qué Bud es tan reticente a los sentimientos y al deseo sexual que despierta en él Wilma (?). Tal vez algo se me ha escapado y deba repasarla. El amor siempre ha sido igual, una mezcla de emociones, alegrías, sufrimiento, sexo e inseguridades ). Kazan quiso hablarnos de la pérdida de la juventud y la ilusión y hacernos conscientes de esa pérdida. La relación de la pareja Wilma-Bud funciona como una metáfora de lo que representan las angustias e vaivenes en ese inestable periodo de la vida.
    Elia Kazan, es un director que siempre me ha gustado mucho y entre sus películas mi favorita sigue siendo "Un tranvía llamado deseo", en la que Vivien Leigh se sale y Brando no digamos, incluso los secundarios son todos de auténtico lujo. "La ley del silencio", ya es un film más social, pero tremendo; y mira, precisamente hace unos días pude ver por primera vez "Rio salvaje", y sin llegar a emocionarme como los otros títulos que he mencionado, me afectó bastante, quizás por la presencia de ese Monty Cliff que siempre me llega hondo, un actor que tiene la capacidad de dejarme alelada y Lee Remick, fantástica como siempre y guapísima.
    Sobre el asunto de la caza de brujas, recuerdo, que cuando le dieron el Oscar honorífico a Kazan, todos, o casi todos, profirieron abucheos y silbidos. Entonces recuerdo que actores que estaban en la primera fila, entre ellos, Ed Harris y algunos más, se pusieron en pie y comenzaron a aplaudir. Es un tema en el no puedo entrar por desconocimiento, pero cuando veo películas de Kazan, en lo que menos pienso es en los motivos que tuvo para denunciar a sus compañeros. Si fue así, muy mal pero no me gusta juzgar a las personas y prefiero en este caso quedarme con su legado.
    Bueno, que me estoy alargando mucho.
    Un abrazo.

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    1. Voy a ir partes (como Jack the Ripper): respecto a Natalie, todos de acuerdo con su emocionante trabajo en esta película; en cuanto a Warren, es cierto que este actor solía pecar de "sosón" pero estuvo muy bien elegido para dar ese personaje Bud, titubeante, débil, influenciable, inasequible a profundidades afectivas y mediatizado por el entorno. De ahí, que en ningún momento tenga muy claros sus sentimientos hacia la entregada Wilma mucho más sincera y enamorada que él. En ese asfixiante ambiente social de la Kansas de 1928, además de la presión de su autoritario padre, existe un factor que también influye en la actitud de nuestro chico a la hora de llegar a mayores en su relación con Wilma: su temor a que en un momento dado pudiera ser considerada una “golfa”, reputación que acompaña a su rebelde y liberada hermana Ginny.
      Encuentro natural que "UN TRANVÍA..." sea tu preferida de Kazan pues tenía como base la impresionante obra de Williams y para potenciar sus contenidos contó con el concurso de la inconmensurable Vivien Leigh y un electrizante Brando en su mejor momento. Eso, además de tu identificación y devoción por Viv (que entiendo y comparto). Con todas esas cartas sobre el tapete, a Kazan no le podía fallar la jugada y el resultado fue ¡una película de noqueante fuerza!
      A mí, RÍO SALVAJE me gusta mucho y por encima de su temática (la dicotomía entre lo nuevo y lo viejo, el apego a unas raíces, el mitico Sur...) me afectaron sus personajes como el de esa anciana incapaz de asumir su integración fuera de su isla, ese mundo suyo que se ve (literalmente) anegado, y sobre todo la breve historia de esos dos personajes tan desamparados e inermes que interpretan maravillosamente Clift y Remick.
      Con Kazan muchos hemos tenido problemas mentales por esa inesquivable esquizofrenia que algunos padecemos con él entre la cobardía del hombre y el talento del cineasta. Terrible, pero ya la empiezo a superar (risas).
      Un abrazo.

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  10. Un melodrama romántico impecable e imborrable. ¿Cómo no emocionarse cuando ella, en la escuela, recita el poema de Wordsworth, o en la escena final?

    Saludos.

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    1. Un melodrama romántico fuertemente contextualizado, lo que le otorga una mayor fuerza y sentido. Sí, sí, imborrable.
      Un saludo.

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  11. Una bella película en la que Natalie Wood brilla en todo su esplendor. Estoy totalmente de acuerdo con Emma, al margen de la historia de amor de esos adolescentes, Kazan elabora una crónica sobre el paso del tiempo y las ilusiones de juventud que dejamos atrás. Y es por eso por lo que creo que las escenas finales guardan una emoción muy profunda, no tanto como el capítulo final a una relación del pasado como a esos sueños de niñez-juventud que dejamos atrás, porque con quien realmente convivimos es con nosotros mismos, con nuestros miedos, anhelos, sueños y alegrías que, en un punto determinado, compartimos con alguien muy especial para nosotros y eso nos transforma, pensando que esa persona es nuestra tabla de salvación, nuestro referente sobre la que pivota todo y sobre la que proyectamos nuestro futuro, creyendo que esa relación va a durar siempre. Hasta que nos damos de bruces con la realidad y nos damos cuenta que eso que creíamos sólo estaba en nosotros mismos, que no formaba parte de un proyecto común sino de nuestro universo particular. Y nos sentimos sólos, más solos que nunca porque la otra persona que lo era todo de repente resulta ser alguien que creímos conocer muy bien y, al final, conocimos sólo una pequeña parte, dándonos cuenta que todo ese amor que sentíamos sólo estaba en nuestro interior.
    El sentimiento perdido, la madurez que conlleva a la cristalización de la realidad, que nada tiene que ver con las ilusiones y las esperanzas de una joven que, de repente, se ha hecho mujer a costa de pagar el precio de una desdicha. En fin, parece que me estoy retratando.
    Queda una huella final de tristeza y añoranza al terminar el film, que siempre que la vuelvo a ver se me pone un nudo en la garganta.
    Gran película, la mejor de cuantas he visto de Kazan, y grandísima Natalie Wood.
    Un abrazo.

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    1. Verás, Miriam, no sé cómo empezar. Tengo que reconocer una evidencia: si considero “ESPLENDOR...” como la mejor película de Kazan no es únicamente por razones y criterios estrictamente cinematográficos. Agradezco la sinceridad de tus reflexiones sobre lo que te sugiere la película que casi constituyen un striptease espiritual. Así es, convivimos con nosotros mismos y la idea de felicidad sólo es una proyección. Creo que ambos, efectivamente, nos sentimos “aludidos” en nuestras respectivas experiencias cuando contemplamos sus imágenes (las de la película) que sin duda vienen a sacudir nuestros recuerdos del letargo, aquella juventud perdida, nuestros sueños y anhelos cancelados, nuestro forzado acomodo a una realidad que ha ido decolorando el brillo de nuestras vidas a cambio de un prosaico conformismo en aras de esa cobarde idea de que “la vida es así” y los sueños, sueños son (eso lo dijo otro Calderón).
      Más arriba, le medio confesaba a Aurora un episodio sentimental de mi (lejana) juventud que en ciertos puntos tuvo unas características semejantes a la que escribió Willian Inge para la película que nos atañe. Ya ves, supongo que hay que consolarse con aquello de que “la belleza permanece inalterable en el recuerdo”.
      Un abrazo.

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  12. En su juventud, Warren Beatty era guapísimo y apareció en aquel comienzo de los sesenta casi como heredero inevitable del legendario James Dean. Pero su hermana Shirley MacLaine, esa sí ha sido siempre una gran actriz abordando cualquier género y lo demostró desde su primera película, aquella comedia negra de Hitchcock, “Pero... ¿quién mató a Harry?”.
    Saludos!

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    1. Entre Warren y Shirley, no hay color. Reconozcamos que, en efecto, Warren Beatty fue muy “guapo” pero como actor tenía un registro muy limitado. Solo cuando interpretaba personajes poco inteligentes los bordaba (por ejemplo, la que ahora comentamos y BONNY & CLYDE). Además, el chico tuvo la suerte de trabajar a las órdenes de excelentes directores y algún resultado conseguían, claro. Por cierto, Shirley MacLaine en su libro de memorias decía entre irónica y jocosa que ella era la única actriz de Hollywood que no se había acostado con Warren Beatty.
      Un saludo.

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  13. Esta podría ser una de las películas que han quedado para siempre en mi vida. Me impactó muchísimo la primera vez que la vi. Después la he visto algunas veces más. De las pocas que he repetido a lo largo de mi vida. Nunca se me olvidará ni la escena última en la granja, la nostalgia de lo irrecuperable, ni la de la bañera con su madre. En fin, me llega siempre al fondo.

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    1. Hay películas, no demasiadas, cuya historia y su forma de contarla en imágenes tienen el poder de entrar en nosotros para quedarse ahí enganchadas e instaladas en lo más profundo de nuestra sensibilidad, despertando todo lo que ha dado sentido a nuestra vida. Podríamos gritar como el Garci eso de ¡qué grande es el cine! (a veces).

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  14. Estupendo comentario, Teo. Y completamente de acuerdo contigo en tus preferencias de Kazan. Para mí, "Esplendor en la hierba" es su mejor película. Y la qué más se acercó a esas alturas de calidad y emoción fue "Río salvaje", extraordinaria película pero no tan considerada por el público como las más conocidas de Kazan.
    Y también de acuerdo con respecto a la secuencia final en la granja. Es mi final favorito de la Historia del Cine norteamericano. Kazan captó la esencia de la emoción, el cariño, la resignación y la pérdida. Cada vez que vuelvo a verlo no puedo evitar llorar.

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    1. El cine nos ha regalado algunas obras maestras cuyos finales adquieren tal grado de intensidad que consiguen desbordar nuestra emoción. No es cuestión de ponernos a enumerar aquí todos esos momentos (aunque resulta tentador) que han conseguido humedecer nuestros ojos hasta la lágrima, pero ahora me basta con dos muestras: el comentado de la película de Kazan y, por ejemplo, los últimos siete minutos de DUELO EN LA ALTA SIERRA, de Peckinpah.

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  15. Pues sí, Natalie Wood hace un papel fantástico en esta película, pero de los títulos que recuerdo de ella no puede decirse que estuviera mal en ninguno (incluso en algunos que tenía una participación breve, como la suya en "Centauros del desierto"). Ya era una actriz experimentada en esta película (qué gran pena su prematura y misteriosa muerte). Y Warren Beatty, para el que era su debut en la pantalla grande, tampoco está nada mal en un personaje que le venía al pelo.
    Saludos.

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    1. Cuando rodó REBELDE SIN CAUSA, podría decirse que Natalie Wood ya era una veterana actriz (y como apuntas, siempre muy buena, efectivamente) pues empezó su carrera a los seis añitos. Para mí, resultan memorables sus apariciones en películas tan queridas como EL FANTASMA Y LA SRA. MUIR y DE ILUSIÓN TAMBIÉN SE VIVE.
      Tengo entendido que en esa "reconstrucción" de AL OTRO LADO DEL VIENTO, aquel film que Orson Welles no pudo terminar por falta de financiación, según creo, en él podremos ver a nuestra Natalie en una breve aparición interpretándose a sí misma.
      Un saludo.

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  16. Me sumo al sentimiento general de emoción ante esta inolvidable película, toda ella sembrada de escenas apabullantes. El drama romántico, esa saboteada relación entre los dos jóvenes, está perfectamente integrado en la recreación histórica de un momento clave como fueron los prolegómenos del crack de 1929. “Esplendor en la hierba” junto con "La ley del silencio", creo que son lo mejor que dirigió Kazan.
    Un abrazo.

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    1. Tienes razón, mi valleinclanesca amiga. ESPLENDOR EN LA HIERBA es algo más que un drama romántico pues en su espléndida narrativa reconocemos los avatares que marcan y modifican el decurso de nuestras vidas, cuando tratamos de amortiguar la tristeza arropándonos con los recuerdos de un pasado dulce.
      Respecto al otro título que mencionas como favorito, debo confesarte que LA LEY DEL SILENCIO (On the Waterfront) no me gusta. Como ya he dicho en otras ocasiones, me parece solo una justificación de Kazan ante su reprobable conducta durante la caza de brujas mccarthysta, convirtiendo esa película en un alegato a favor de la delación.
      Un abrazo.

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