LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (Gone with the Wind)
(USA) Selznick International Picture / MGM, 1938-39. 221 min. Color.
Pr: David O. Selznick. G: Sidney Howard (y John Van Druten, Scott Fitzgerald, Jo Swerling y Ben Hecht), basado en la novela de Margaret Mitchell. Ft: Ernest Haller, Ray Rennahan y Lee Garmes. Mt: Hal C. Kern y James E. Newcomb. DP: William Cameron Menzies. DA: Lyle Wheeler. Vest: Walter Plunkett. EE: Jack Cosgrove y Lee Zavitz. Ms: Max Steiner. Dr: Victor Fleming (y George Cukor, Sam Wood, William Cameron Menzies y Reeves Eason).
Int: Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O’Neil, Laura Hope Crews, Victor Jory, Evelyn Keyes, Harry Davenport, Butterfly McQueen, Ona Munson, Jane Darwell, Ann Rutherford, Alicia Rhett, Ward Bond, George Reeves, Fred Crane, Carroll Nye, Irving Bacon, Mickey Kuhn, Oscar Polk, Frank Faylen.
SINOPSIS: En 1861, Scarlett O’Hara, una mimada, egoísta y coqueta damita de Georgia flirtea con todos sus pretendientes al tiempo que está enamorada de su caballeroso vecino, decidido a casarse con la prima de ella. El estallido de la Guerra Civil y la aparición en la vida de Scarlett de Rhett Butler, un aventurero seductor y adinerado, cambiarán el cómodo devenir de esta mujer, moldeándola en la desgracia y el sufrimiento, el amor y la soledad.
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| Scarlett: ¡Rhett, si te vas a dónde iré yo, qué podré hacer! Rhett: Francamente, querida, eso me importa un bledo. |
COMENTARIO: A estas alturas se ha escrito, estudiado y hablado mucho sobre LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ y probablemente ya se ha dicho (casi) todo sobre esta película, la más famosa de la Historia del cine y sin duda una de las más perfectas y fascinantes, verdadero monumento al sistema de producción de los grandes estudios. Sin embargo, tuvo una gestación larga y tortuosa tan apasionante, por lo menos, como el propio film. Fue el proyecto más ambicioso del gran productor independiente David O. Selznick que invirtió dos años de su vida en culminar contra viento y marea la versión cinematográfica del exitoso “novelón” de Margaret Mitchell. Pese a los avatares, criterios encontrados, problemas de un presupuesto desmesurado y cambios de director, la homogeneidad estilística de la cinta no se vio apenas afectada gracias en buena medida a la controladora determinación de Selznick y a la soberbia y clarificadora concepción visual (que alcanzaba hasta los detalles más nimios) del imaginativo director y diseñador de producción William Cameron Menzies. Lujosa, espectacular y desaforadamente romántica, en suma, estamos ante una joya intemporal y a la vez, un milagro.
Notas a tener en cuenta: pese a que Selznick tenía en mente a Gary Cooper como el actor idóneo para encarnar a Rhett Butler, hubo de renunciar a él ante la negativa tanto de Cooper como de Samuel Goldwyn reacio a cedérselo. Entonces, sus preferencias se dirigieron a Errol Flynn pero la Warner accedía a prestárselo solo si le daba el papel de Scarlett O’Hara a Bette Davis a lo que esta se negó en redondo porque odiaba a Flynn. Por fin, Selznick llegó a un (leonino) acuerdo con la MGM y para alegría de todos, pudo contar con Clark Gable para ese ansiado papel. Ahora ya nadie piensa en Rhett Butler si no es con el rostro de Gable. En cuanto a la tarea de encontrar a la “actriz ideal” para el personaje de Scarlett O’Hara, tras un interminable desfile de candidatas y astutas campañas promocionales como efectuar encuestas con el público conocedor del best-seller, llegaron a circular variadas versiones sobre el asunto, pero la más plausible se refiere a que durante el rodaje del incendio de Atlanta (por cierto, para esa espectacular secuencia se optó por quemar los gigantescos decorados aún en pie de KING KONG), Myron, el hermano de Selznick, le presentó a la británica Vivien Leigh (que entonces aún no era muy conocida en Estados Unidos) y a partir de ese momento nuestro hombre lo tuvo claro.
El director originalmente elegido, George Cukor, tras meses de consultas y preparación de ese ambicioso proyecto, solo pudo estar poco más de tres semanas al frente del rodaje pues Selznick se dejó convencer por un desconfiado Clark Gable que observó la especial atención prestada por Cukor hacia el personaje de Scarlett, sugiriendo que fuera sustituido por un director más “masculino”. Y así entró en escena Victor Fleming. No obstante, a espaldas de Selznick, Olivia de Havilland y Vivien Leigh acudían al domicilio de Cukor para utilizarle como coach, recibiendo instrucciones precisas de cómo debían afrontar sus personajes.
La impresionante secuencia de Atlanta en llamas fue rodada por B. Reeves Eason, realizador que había dirigido en 1925 la famosa carrera de cuadrigas en el BEN-HUR de Fred Niblo para la que en aquella ocasión utilizó 42 cámaras.
Estos son los Oscars que ganó: película, director, actriz (Leigh), actriz secundaria (Hattie McDaniel), guión, fotografía, dirección artística, montaje. Oscar especial: William Cameron Menzies y David O. Selznick.























Sabiendo lo que sabemos sobre la gestación y culminación de “Lo que el viento se llevó”, me atrevería a decir que es “una película de autor” y que claramente ese autor fue David O. Selznick. ¿no crees?
ResponderEliminarSaludos!
Si nos atenemos al nivel de control que Selznick ejerció sobre todos los aspectos de esta película, y en otras producidas por él (recuérdese DUELO AL SOL), esa titulación que le adjudicas le viene al pelo, no cabe duda. Sin embargo, no debemos olvidar que en este caso también George Cukor, ya desde la preparación del rodaje y en la concepción visual y dirección de actores (léase actrices) aportó cosas importantes que permanecieron en el resultado final pese a que Gable presionó decisivamente para que, como apunto en mi reseña, le sustituyeran por otro director más “masculino” en beneficio de su personaje.
EliminarUn saludo.
La Escarlata de Vivien Leigh ha sido siempre mi heroína favorita en el cine y no creo que ninguna otra actriz fuera capaz de hacerlo mejor que ella. Y mira que he repasado mentalmente la posibilidad de otras actrices de la época.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sería fácil darte la razón en todo lo que afirmas de tu venerada e insustituible Vivien pero puestos a especular, a mí siempre me han rondado por la cabeza dos posibles Scarlett: una sería Hedy Lamarr, quizás la más “cercana” a Vivien Leigh, y la otra podría haber sido ¿por qué no? Susan Hayward de haber tenido entonces tres o cuatro añitos más. Ambas estoy convencido de que hubieran bordado también ese personaje. En fin, a estas alturas elucubrar sobre esto me resulta un poco... tonto?
EliminarUn abrazo.
Repito: no concibo otra Escarlata que Vivien pèro, mira, la propuesta de la guapísima Hedy Lamarr podría, solo por un momento, considerarlo. Susan Hayward creo que era capaz de hacer todo tipo de personajes, era una drama-queen auténtica, pero en mi opinión no alcanzaba ese nivel de encantamiento, ese poder de seducción tan necesario para el personaje. Eso, y lo maravillosa actriz que era.
EliminarTítulo mítico donde los haya.
ResponderEliminarSaludos.
Sí. Esta entra por derecho en el Parnaso de esos (pocos) títulos con tal potencial de seducción que por más veces que los hayamos visitado, siempre acabamos volviendo a repetir.
EliminarUn saludo.
Es cierto que es una peli que siempre engancha aunque ya la hayas visto unas cuantas veces. Sin embargo, en el último pase que se emitió por televisión, repasándola de nuevo, me ocurrió algo y es que de repente la encontré demasiado bien elaborada en el sentido de que todos los ingredientes que la conforman con ese largo encadenamiento de acontecimientos y dramas personales están orquestados de una manera tan armónica que convierten la película en una sinfonía de emociones métricamente calculadas. Esto me ha ocurrido ahora, después de haberla visto siete u ocho veces a lo largo de mi vida. ¿Lo mío es grave, doctor?
ResponderEliminarSaludos.
No hay motivo de preocupación pues he repasado su historial y no aparecen factores que deban preocuparnos. Es natural que le ocurran estas cosas cuando nuestro nivel de percepción resulta modificado por la intromisión en nuestro cerebro de elementos consustanciales a la alienante etapa que vivimos en la que somos bombardeados por los nuevos (nuevos, no, quise decir cambiantes) conceptos que vienen a corromper los cimientos de nuestra formación cinéfila.
EliminarTómese durante los próximos tres meses una película de John Ford después del desayuno y otra de Stanley Donen antes de la cena y si no siente mejoría, vuelva a pedir cita.
Un saludo.
Una superproducción desbordante de ambición visual, melodrama y épica histórica. Ambientada durante la Guerra de Secesión y reconstrucción estadounidense, la película combina romance, tragedia y espectáculo con una fuerza narrativa que aún impresiona.
ResponderEliminarMás allá de su dimensión técnica -fotografía en Technicolor, monumental puesta en escena y una duración casi operística-, el corazón del film está en Scarlett O'Hara, interpretada virtuosamente por Vivian Leigh: un personaje egoísta, orgulloso y extraordinariamente moderno para su época. Frente a ella, Clark Gable convirtió a Rhett Butler en uno de los grandes iconos del cine romántico.
Pero también es una obra polémica por su visión idealizada del Sur esclavista, algo que hoy se analiza de manera muy crítica y forma parte de cualquier lectura contemporánea de la película. Esa mezcla de fascinación cinematográfica y revisión histórica explica por qué sigue siendo tan discutida como influyente casi nueve décadas después.
Un saludo.
Sin salirnos de las lindes cinematográficas, el revisionismo aplicado con las actuales (e hipocritonas) reglas de medir "cancelaría" unas cuantas obras fundamentales de la Historia del cine, ya desde sus comienzos (EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN). Y lo más ridículo es que se ha intentado.
EliminarPor cierto, existe una película de Raoul Walsh , LA ESCLAVA LIBRE (Band of Angels, 1957) que me gusta tanto como LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, con una trama situada también durante la Guerra de Secesión (aquí la visión del Sur resulta menos amable), cuyo protagonista masculino, Hamish Bond, es un trasunto del Rhett Butler de aquella, sobre todo porque volvía a ser interpretado por Clark Gable.
Un saludo.