BALADA TRISTE DE TROMPETA
(Esp-Fr-It-Bélgica) Motion Investment Group / Tornasol / Castafiore / TVE / La Fabrique 2 / Canal+ España / Umedia / Tax Shelter, 2010. 121 min. Color. 2.35:1.
Pr: Gerardo Herrero, Franck Ribière y Vérane Frédiani. Ft: Kiko de la Rica. Mt: Alejandro Lázaro. DA: Eduardo Hidalgo Jr. Vest: Paco Delgado. Ms: Roque Baños. G y Dr: Álex de la Iglesia.
Int: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Manuel Tallafé, Alejandro Tejerías, José Manuel Cervino, Manuel Tejada, Paco Sagarzazu, Terele Pávez, Joaquín Climent, Luis Varela, Fernando Guillén Cuervo, Gracia Olayo, Enrique Villén, Santiago Segura, Sancho Gracia, Terele Pávez, Joaquín Climent, Luis Varela, José Manuel Cervino, Raúl Arévalo, Fran Perea, Juan Viadas, Javier Botet.
SINOPSIS: Sergio y Javier son dos payasos de un circo itinerante enamorados de la misma mujer, la bella trapecista Natalia, lo que les convierte en antagonistas irreconciliables. Esta historia transcurre en dos épocas diferentes, en 1937, durante la Guerra Civil española, y en los años setenta.
COMENTARIO: Esta vez Alex de la Iglesia acudía a la parábola para hablarnos de las dos Españas, de las posturas ideológicas irreconciliables, del odio, de las heridas inferidas y de la revancha. Pero lo que nos fascina e impresiona es la capacidad de este director para crear un espacio escénico de enorme fuerza en su imaginativa y controlada “desmesura”, una narrativa de gran efecto en su brillantez y que en este caso (con una colección de personajes que a la vez repelen y seducen) estuvo al servicio de un discurso que a algunos (hoy, tal como está el patio, diría que a muchos) ha de resultarles incomodante.
Como en otros films del autor de EL DÍA DE LA BESTIA, en este tampoco faltan esas invenciones de delirante humor con toques surrealistas (algunas de las cuales hubieran asombrado al mismísimo Buñuel), en el que también encontramos un par de referencias al Tod Browning de FREAKS hasta llegar casi en volandas y medio noqueados al esperado gran climax final desarrollado en un vertiginoso escenario de emblemática significación histórica y política, esta vez eligiendo audazmente el nefando monumento llamado hasta hace poco “Valle de los Caídos” (en LA COMUNIDAD fue la cúspide del edificio BBVA con las famosas cuadrigas de bronce) y que De la Iglesia siempre aprovecha para demostrar su admiración -en ciertos aspectos- por el cine de Alfred Hitchcock y su afición por las alturas (la cabeza de la Estatua de la Libertad, la cumbre del Monte Rushmore, los tejados de San Francisco y el campanario de VERTIGO...).
Muy bien encajado con el inclemente tono narrativo de la película, es de justicia valorar el heroico y desatado trabajo actoral tanto de Antonio de la Torre y Carolina Bang, como, sobre todo, el de un transfigurado Carlos Areces dándolo todo a lo largo de su salvaje via crucis.
















Mal empiezo, lo reconozco, diciendo que no la he visto por desidia y también por haber leído en su día algún que otro comentario poco entusiasta. Creo que tu reseña es lo más favorable que ha llegado a mis ojos hasta el momento. Además, las últimas de este director no me han parecido gran cosa por lo que tendré que hacer un esfuerzo para vencer esta pereza mía por De la Iglesia.
ResponderEliminarHasta ahora nunca me has fallado, Teo. ¡A ver si va a ser esta la primera!
Saludos.
Dices que no te he fallado. No lo sé, pero leerte que por desidia e influencias exteriores no la has visto, es poco alentador. Estoy de acuerdo contigo en que viendo las últimas de De la Iglesia percibimos que nuestro hombre ha perdido fuelle. En cualquier caso, las películas de este director pueden decepcionar pero no cometen el pecado de aburrir. Puede entrarte modorra con algunas de Garci (pese a las virtudes que de vez en cuando encontramos en su cine), pero De la Iglesia... Exceptuando las últimas, en verdad decepcionantes, sus películas pueden resultar desmesuradas, son, eso sí, trepidantes, punzantes, socarronas, audaces y en ocasiones algo bestias. En fin, todo eso que hace que el cine nos parezca el arte más completo porque tiene mucho (o poco) de todas las demás artes.
EliminarUn saludo.
A mi me gustó, aunque pero reconozcamos que es un De la Iglesia desatado y agresivo, y eso puede provocar de todo en el espectador. Mira lo que ocurrió con “Perdita Durango”. Como su filmografía en general, "Balada triste de trompeta" es un film irregular pero muy valorable.
ResponderEliminarUn abrazo.
Supongo que una de las señas de identidad del cine de De la Iglesia en su estimulante primera etapa fue la desmesura, los radicales métodos para impresionar al espectador y una imaginación un tanto "terrorista" a la hora de concebir sus puestas en escena siempre supeditadas a un eficaz sentido del espectáculo.
EliminarHitchcock (en cuyo cine nuestro hombre ha bebido con frecuencia) solía buscar fórmulas expresivas casi siempre muy innovadoras y audaces, pero sin perder nunca de vista al público, para quien estaban concebidas en función de su efectividad dramática.
Sí, Alex de la Iglesia es irregular pero brillante. Aunque he de reconocer que suele faltarle un punto de "serenidad" para dosificar equilibradamente la visualización de sus ideas (muchas de sus películas suelen fallar en el último cuarto de hora).
Ah, de PERDITA DURANGO nos ocuparemos más adelante.
Un abrazo.
Un brillante juego de espejos que comienza con las fechas, de 1937 (la Guerra Civil) a 1973 (el atentado contra Carrero Blanco).
ResponderEliminarSaludos.
Si se quiere, puede jugarse con las dos cifras "37 y 73" (una simple inversión en el orden de los números) y a la vez el periodo de tiempo entre uno y otro, 40 años (de dictadura). Pero vamos, son tontas elucubraciones. Lo cierto es que en ese brillante juego de espejos a que te refieres, se han utilizado unos deformantes para acentuar el impacto de la caricatura.
EliminarUn saludo.
Considero a Alex de la Iglesia un gran director a la altura de un Tarantino si queremos compararlo con alguno de los que actualmente tienen el favor de crítica y público. Además, no suele detenerse en barras a la hora de llevar a cabo sus no tan demenciales guiones si tenemos en cuenta su raigambre con la a veces oscura idiosincrasia de este país. Digamos que el tío expone, según lo exija la trama, nuestro lado más bestia y a veces esperpéntico. Por eso a veces sus puestas en escena pueden parecernos parecen algo toscas, pero ahí está la cosa.
ResponderEliminarSaludos.
Lo de equiparar a Álex De la Iglesia con Quentin Tarantino me parece tal vez algo exagerado, aunque estaría dispuesto a darte la razón de manera condicional pensando solo en algunos títulos como EL DÍA DE LA BESTIA, PERDITA DURANGO y LA COMUNIDAD. Por o demás, me parece muy interesante lo que dices.
EliminarUn saludo.
Esta cinta es una locura total y un alucinante desenfreno tanto en la historia como en su formulación visual y si te dejas arrastrar por esa vorágine de imágenes acabas sumido en una corriente de rebeldía y extravagancia. Las lecturas ocultas es lo que menos me importa por considerarlas mayormente arbitrarias y si somos estrictos, su discurso, si lo tiene, no sirve y todo se queda en un desborde creativo deliberado y fantasioso en los bordes de una tremenda experiencia cinematográfica.
ResponderEliminarSaludos.
Confieso que las altas temperaturas rebajan mi nivel de lucidez y en estas deshidratantes condiciones me cuesta captar las cosas y aún más descifrar las ideas. Tal como leo tu texto, me confunden tus metáforas pero, en fin, no me hagas mucho caso. Entiendo que la peli de Alex de la Iglesia solo te interesa como un estrambótico y algo enloquecido ejercicio limitándote a disfrutarlo sin profundizar en segundas capas, desechando así la existencia de otros posibles ingredientes en su contenido.
EliminarPuedo estar de acuerdo en que el principal interés (pero no el único) de De la Iglesia es entretener y por ese lado poco hay que reprocharle a "BALADA..." Ponerse estudioso con la película se prestaría más al debate y eso en plena canícula da pereza. Si así lo prefieres, quédate con lo que nos tiene acostumbrados: rotura de moldes, emociones fuertes (los primeros veinte minutos resultan impagables) y espectáculo cinematográfico de primera (la película está jalonada de "momentazos", no me lo niegues).
Un saludo.
Si me lo permites, Mario, en esta ocasión no voy a ser tan condescendiente como Teo porque en mi opinión, el subtexto de una (buena) película tiene mucha importancia y entre los factores que la hacen interesante está el debatir sobre la intención del director al crear e incluir unas escenas determinadas y no otras, dejando su “mensaje” más o menos claro. Bueno, es lo que yo creo.
ResponderEliminarSaludos!
Aparte de los epítetos que algunos, los menos entusiastas, le habéis dedicado a Balada triste de trompeta, añado los de desquiciante y absolutamente abominable. Con rotundidad, me pareció un calco de una de las primeras películas del director: Muertos de risa. Dos comediantes, uno sumiso al otro, que acaban por enloquecer y matarse entre ellos en una demente relación amor-odio de un imparable crescendo. La película es una descarada operación de autoplagio por parte de Álex. Por otro lado, añado que no me gustó ninguna de las dos y valoro más otras de sus películas como La Comunidad o El día de la bestia.
ResponderEliminar¡Saludos!
Antes de entrar en materia, bienvenido a este apartado rincón para cinéfilos irredentos, Rafa.
EliminarEn cuanto a tu rechazo a BALADA TRISTE DE TROMPETA, lo respeto pero, como habrás podido leer por ahí arriba, no lo comparto. Para mí fue su última gran película a partir de la cual este director inició una línea decendente que en mi optimismo espero pueda remontarla en algún momento.
Lo que no encuentro defendible es que ataques "BALADA..." por el flanco de la previa existencia de MUERTOS DE RISA, que por otro lado, la verdad, no veo tan clara esa semejanza aunque solo sea por el marco y el tratamiento de la historia. Utilizando el mismo razonamiento nos encontraríamos conque, por ejemplo, Howard Hawks rodó tres veces el mismo western con ligeras -pero lógicas- variantes. Me refiero a RIO BRAVO, ELDORADO y RIO LOBO. Yo a eso no lo llamaría autoplagio.
En suma, cuando un autor vuelve sobre una temática o sobre un argumento ya tocado por él anteriormente, generalmente ese autor (con la suficiente entidad y categoría para merecer ser llamado así) busca ampliar, reenfocar o enriquecer aquello que la vez anterior tal vez tuvo un desarrollo que permitía lo que acabo de exponer.
Evidentemente, De la Iglesia, en "BALADA..." quiso llevar hasta las últimas consecuencias, cambiando el contexto y el tono, algunos contenidos apuntados en MUERTOS DE RISA. Aquella película era una parodia sangrante, grosera y mordaz de un tiempo, los años setenta, en el que la televisión comenzaba a causar estragos en España. Lo más casposo y tremebundo del circo (y fieras) nacional-televisivo de aquella época (prolongable) caricaturizado sin un atisbo de piedad. La película, en su pesimista visión de la condición humana, resultaba, por momentos, tan (intencionadamente) cutre como lo que retrataba. "BALADA..." va mucho más allá; y como película y concepción de la puesta en escena, es otra cosa. Así lo veo y así he intentado expresarlo.
Un saludo.
Mira que me gusta Álex de la Iglesia, pero creo que con esta película se pasó de frenada, el humor no me funciona, y aunque está claro que trata de hablar de las dos Españas con el uso de los dos payasos protagonistas (repitiendo una idea similar utilizada con más acierto en "Muertos de risa"), no me llega a funcionar su discurso, y me resulta demasiado oscura y desagradable. Es interesante, pero no me parece un film redondo.
ResponderEliminarBuena reseña igualmente.
Saludos.
Quizás por esa irredenta tendencia a la desmesura y por las prisas de guión, a De la Iglesia le ha costado "redondear" sus películas. Respecto al precedente de MUERTOS DE RISA, más arriba, Rafa Trapote llegaba a considerar BALADA TRISTE DE TROMPETA un calco de aquella. No sé... me cuesta ver tanta semejanza con esa parodia sangrante, grosera y mordaz de aquellos años setenta, en que la televisión comenzaba a causar estragos en España. Lo más casposo y tremebundo del circo (y fieras) nacional-televisivo de aquella época (prolongable) estaba conscientemente retratado con una estética feísta y cutre acorde al contenido. Pero vamos, que más allá de la profesión y el feroz antagonismo de los protagonistas de ambas, me veo incapaz de establecer más concomitancias aunque solo fuera a nivel estético.
EliminarUn saludo.