EN BANDEJA DE PLATA (The Fortune Cookie)
(USA) United Artists / Phalanx / Jalem / Mirisch, 1966. 125 min. BN. Panavision.
G: Billy Wilder & I.A.L. Diamond. Ft: Joseph La Shelle. Mt: Daniel Mandell. DA: Robert Luthardt. Ms: André Previn. Pr y Dr: Billy Wilder.
Int: Jack Lemmon, Walter Matthau, Ron Rich, Judi West, Cliff Osmond, Lurene Tuttle, Harry Holcombe, Les Tremayne, Marge Redmon, Harry Davis, Sig Ruman, Ned Glass, Howard McNear, Noam Pitlik, Lauren Gilbert, Ann Shoemaker, Judy Pace.
SINOPSIS: Durante la retransmisión en directo de un partido de rugby, un cameraman de televisión es fortuitamente arrollado por un jugador, hecho que utilizará un astuto y desaprensivo abogado, cuñado del accidentado, para demandar a los responsables de la compañía aseguradora por un millón de dólares.
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Posando para la posteridad: Judi West y los indivisibles Jack Lemmon y Walter Matthau. |
COMENTARIO: Tras el hostil recibimiento de que fue objeto por parte del público de la muy ácida y provocativa BÉSAME, TONTO, la lucidez y el espíritu crítico del imbatible Billy Wilder le llevó de nuevo a ofrecernos un devastador retrato de la miseria moral como eje de comportamiento. Así, una vez más, dirigió una corrosiva y desencantada mirada al ser humano en su obsesivo amor al dinero, capaz en este sentido de llegar por su consecución a cotas bochornosas de abyección y mezquindad. Y es así como, utilizando un registro de comedia "sórdida" recorrida por un humor subversivo, el autor de EL APARTAMENTO nos dio una vez más su pesimista visión (naturalmente, en blanco y negro) de una sociedad desalmada, codiciosa y rapaz con especial enfoque a la norteamericana, claro.
Para el caso, tal vez como medida preventiva, Wilder recurrió de nuevo al actor Jack Lemmon con el que ya había trabajado anteriormente en dos comedias de éxito (CON FALDAS Y A LO LOCO y EL APARTAMENTO) para encarnar en esta ocasión a ese iluso Harry Hinkle -otro personaje víctima- que con la esperanza de recuperar a su esposa que le abandonó se deja arrastrar al fingimiento ideado por su trapacero cuñado (un genial Walter Matthau). Una curiosidad: la película está estructurada en dieciséis capítulos, cada uno con su título, que, puestos a buscar tres pies al gato, nos puede sugerir un guiño al Godard de VIVRE SA VIE.
Buena elección para cerrar el año. Puedo asegurar que es una de las mejores comedias que he visto en toda mi vida y al mismo tiempo la considero un retrato feroz del ser humano desde su ángulo menos "fotogénico". La verdad es que por aquellos años, las películas de Billy Wilder resultaban especialmente cáusticas.
ResponderEliminar¡Saludos y buenos deseos para 2025!
Alabo tu buen gusto a la hora de valorar ciertas comedias y comulgo con esa certera definición que haces de ésta. Ah, y también, en cuanto a la "fotogenia", disponemos de un nuevo año para mejorar la nuestra respecto a la de los personajes de Wilder.
Eliminar¡Un abrazo!
Tiene unas cuantas réplicas brillantes; como, por ejemplo, cuando Walter Matthau, para disculpar ante los abogados contrarios el estado cochambroso y polvoriento de su despacho, dice con desparpajo: "Perdonen este desorden. Mi secretaria me dejó para casarse". Y añade: "Hace diez años. Conmigo."
ResponderEliminarSaludos, ¡Feliz Año!
Jaja! Eso siempre ha sido así en las comedias de Billy Wilder. En la que nos ocupa, cada vez que esa sabandija de Willie Gingrich abre la boca, es para soltar réplicas que pasarán a la Historia por su acibarada genialidad (¡Hurra por ese binomio perfecto que formaron Wilder y Diamond!).
EliminarUn saludo, e igualmente ¡Feliz 2025!
Un film que mezcla la ternura, con el humor ácido e inteligente de Wilder para hacernos llegar su crítica, lo que nos deja, al final, unos sentimientos encontrados entre la risa que nos regala alguno de sus geniales diálogos y la tristeza de ver retratadas algunas de las miserias del hombre moderno.
ResponderEliminarEn ese desolador retrato colectivo de la naturaleza humana que nos ofrece Wilder, quizás como contrapunto, procuró introducir al menos esta vez un personaje de moral positiva. Me refiero a 'Boom Boom' Jackson, el jugador de rugby que involuntariamente derribó a nuestro manipulado Hinkle.
EliminarComienzo el nuevo año aquí, en este blog, y lo hago comentando una formidable película que disfrazada de comedia nos habla del desaforado amor al dinero y lo que conlleva, engaño, desaprensión, ruindad, y todo sin propósito de enmienda salvo quizás por ese final impuesto para tranquilizarnos (solo un poco). En suma, un descarnado retrato del ser humano ofrecido entre diálogos de envenenado brillo que nos proporcionan alguna que otra carcajada vergonzante.
ResponderEliminar¡Feliz 2025!
Primero, agradezco que hayas estrenado el año en este rincón, y luego, muchacha, has entrado a matar con tu percepción de la película de Wilder pero tienes razón, el asunto tiene esa delatora intención, claramente.
EliminarAunque 2024 no nos haya dado demasiados motivos para el optimismo, te deseo un restañador 2025.
Un abrazo.
Los directores que mejor han sabido estudiar la naturaleza humana son (o han sido) los que mejores películas nos han regalado. Lo que digo puede parecer de perogrullo, pero es así. Y Billy Wilder con la aportación en los guiones de su compinche Diamond, así lo confirma. Esta película es, en su brillante carrera, una de sus mejores aportaciones al conocimiento de nosotros mismos, de nuestro lado más criticable e incluso más vomitivo; y perdonad la crudeza de mi expresión, pero entre risas ¡menudo espejo nos pone delante!
ResponderEliminarSaludos, y mi deseo de un buen año.
Como tú mismo dices, es así. Billy Wilder, Joseph Mankiewicz, Roberto Rossellini, Jean Renoir, Ingmar Bergman, Luis García Berlanga, Woody Allen... ahí están con su obra. No hay mucho que añadir al respecto. Gracias por tu aportación, Gonzalo, y no te importe resultar "crudo" de vez en cuando.
EliminarUn saludo, y bienestar para este iniciado 2025.
Previsiblemente, hay bastante unanimidad sobre los valores de esta cáustica comedia. Por eso, ahora solo quiero reseñar una pequeña curiosidad: en los Oscar de aquel año, Walter Matthau ganó el de mejor actor secundario. Su memorable composición sin duda le hacía merecedor de la estatuilla, pero lo sorprendente para mí es que se la concedieran como ¡actor secundario! Su personaje es el motor de la trama y diría incluso que está más tiempo en pantalla que Jack Lemmon junto al que aparece en los créditos con el mismo tamaño de tipografía. En fin, cosas de la Academia.
ResponderEliminarSaludos renovados para este año.
Sí, recuerdo que también me sorprendió en su (lejano) día esa incomprensible disociación, entre lo absurdo y lo injusto. Pero bueno, como dices, ahora, seis décadas después, tomémoslo solo como una curiosidad.
EliminarUn saludo!
Después de esta demoledora comedia, afilada y desalmada, creo que Wilder redujo su dosis de vitriolo en sus siguientes películas ("La vida privada de Sherlock Holmes", "Qué ocurrió entre mi padre y tu madre (Avanti)", "Fedora"... ¿No lo crees así?
ResponderEliminarSaludos.
Ahí están esos títulos que mencionas para confirmarlo. Billy Wilder, tal vez por la edad, se dejó llevar por la vía sentimental. Por ejemplo, en LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES nos encontramos con un Wilder melancólico y romántico. En AVANTI!, surge el Wilder hedonista y -ya digo- sentimental. Si bien, en PRIMERA PLANA volvía a utilizar el acíbar... Genio y figura.
EliminarUn saludo.
Extraordinaria pelicula, ácida y satírica, pero eso sí, sumamente divertida. Una película que contiene de todo lo que una buena comedia necesita y Wilder despliega todo su talento y elabora una feroz crítica, donde no se salva ni dios. Pero también están para echarle una buena mano, Jack Lemmon y Walter Matthau . En total, una extraordinaria comedia (de esas que ya no se llevan ni por asomo) y llevada muy inteligentemente (cosa natural). Recordemos que fue el primer reencuentro de este duo lo cual estarian nueve peliculas juntos. Abrazo Teo ⚘
ResponderEliminarA veces, muy pocas, en aquel Hollywood, se producían milagros cuando por una alineación de planetas se fusionaban en perfecta conjunción varios genios en una sola película. Este gozoso fenómeno se dio cada vez que Wilder, Diamond, Lemmon y Matthau se unían, consiguiendo un resultado como el obtenido en la obra que aquí se comenta: cáustica, punzante y sobre todo muy divertida pese a su denunciante contenido. En suma, perfecta.
EliminarUn abrazo.